Con las bombillas de bajo consumo puedes ahorrar cada día mucho dinero, pues gastan un 80 % menos de energía eléctrica para dar la misma luz que las bombillas  normales de incandescencia.
En 1879, Edison perfeccionó la bombilla incandescente  utilizando como filamento fibras de bambú carbonizadas, con lo que consiguió que el invento funcionara durante 48 horas seguidas. Luego este invento ha sido perfeccionado continuamente hasta la actualidad, que el filamento es de tungsteno o de wolframio, y el interior de la bombilla se llena de cripton, gas inerte que evita la volatilización del filamento con el calor. En la bombilla incandescente, solo el 2,5 % de la electricidad consumida se transforma en luz. El resto, el 77,5 %se convierte en calor. Visto así, el rendimiento de estas bombillas es bajísimo.
Los tubos fluorescentes fueron inventados poco después por Hewitt, en 1903, pero no tuvieron mucho éxito por la luz que proporcionan, que no favorece los colores de la piel de las personas, por lo que, después de perfeccionarlos, solo se han utilizado para oficinas, colegios, hospitales, etc, pero no en el hogar.
Una evolución de los tubos fluorescentes ha sido la bombilla de bajo consumo. Es un tubo fluorescente corto, que tiene un casquillo idéntico a las bombillas de incandescencia, por lo que puede sustituirlas sin ninguna dificultad. Tienen la ventaja de consumir muy poca electricidad para dar la misma cantidad de luz, pues casi no se calientan.
Las bombillas de bajo consumo gastan hasta un 80 % menos de electricidad que una de incandescencia, por ejemplo, una de 20 vatios de bajo consumo equivale, en cuanto a la luz que facilita, a una bombilla incandescente de 100 vatios. O sea, 5 veces menos, o lo que es lo miasmo, ahorra un 80 %.
Además del reducido consumo, estas bombillas duran 10 veces más que las normales, o sea, 10.000 horas de funcionamiento contra 1.000 horas las de incandescencia. Eso sí, cuestan un poco más, pero se amortizan en muy poco tiempo. Veamos un caso práctico comparativo.
En la vida de una bombilla de bajo consumo, de 10.000 horas, consumirá 20 vatios/hora, o sea, 0,020 kw/hora, que multiplicado por 10.000 horas serán 200 kw/hora en su vida útil. La de incandescencia, con la misma luz consume 100 vatios/hora, o sea, 0,1 kw/hora y en 10.000 horas (se gastarían 10 bombillas) consumirían 1.000 kw/hora.
Suponiendo un coste de 0,15 euros por cada kw/hora, tendríamos un coste de electricidad en la vida útil de la de bajo consumo de 30 euros, y en la de incandescencia sería de 150 euros. La diferencia en coste de electricidad a favor de la de bajo consumo es de 150 -30  = 120 euros.

Calculando que la bombilla esté funcionando 10 horas al día, la de bajo consumo duraría 2,74 años. El ahorro por año sería 42 euros. ¿Cuántas bombillas tienes en tu casa? ¿Diez? Pues ahí tienes  un ahorro anual de 420 euros.

Sin contar los efectos positivos del ahorro energético para el medio ambiente por menor consumo de electricidad, que es de varias toneladas de CO2 en la vida útil de las bombillas…

Piénsalo. Por tu bien y por el de todos, cambia tus bombillas de incandescencia por las de bajo consumo.