Varios lectores me han ido dejando en “comentarios” al blog la polémica pregunta: Para ahorrar en los termos eléctricos, ¿Hay que tenerlos siempre conectados/consumiendo? ¿Es mejor conectarlos solo a determinadas horas, por ejemplo, con un programador?. Interesantes preguntas y además muy discutidas. Hay para todos los gustos con sus correspondientes argumentos. Unos dicen que consumen igual estando siempre conectados, otros que consumen menos si lo están siempre, y otros que consumen más si lo están siempre, recomendando en ese caso que se programen las horas de funcionamiento para ahorrar. Vamos a ir razonando los casos y averiguando cuál es el mejor sistema para ahorrar enérgica y coste.

Comenzaré explicando muy por encima en qué consiste un termo eléctrico para Agua Caliente Sanitaria (ACS). Se trata de un calderín o recipiente que sirve para contener el agua. En su parte inferior tiene una resistencia eléctrica que será la que, mediante el consumo de electricidad, convertirá la energía eléctrica en calor. El objetivo es calentar el agua desde la temperatura de entrada de la red hasta la programada por el usuario, y luego su mantenimiento y recuperación después de cada consumo de agua caliente,
Como la temperatura del agua debe estar suficientemente caliente (a unos 75 ºC) para mezclarla a la salida, en la ducha o baño, con agua fría para obtener la temperatura media deseada, tendremos que tener en cuenta que a elevadas temperaturas del agua se producen pérdidas o fugas de calor, pues si en el interior del termo está, por ejemplo, a 75 ºC y en el exterior a 20 ºC, la pérdida de calor sería muy elevada. Por esa razón se emplea un aislante sobre el calderín, entre la parte exterior de éste y la carcasa exterior del termo.
El aislamiento del termo es el elemento fundamental del aparato a efectos de consumo eléctrico, pues cuanto mejor sea dicho aislamiento, menos pérdidas de calor habrá y mayor ahorro en costes de electricidad. Actualmente el aislante normal es la espuma de poliuretano expandido de alta densidad. Parecido al aislante de los frigoríficos, del mismo material, inyectado a presión entre el mueble exterior y el armario interior. Si importante es el aislante en un frigorífico para evitar pérdidas de frío, y aumentar su eficiencia energética, también lo es en el termo, como hemos dicho, ya que determina las pérdidas, o lo que es lo mismo, su “eficiencia energética” si bien este término no es adecuado para el termo, ya que hace referencia a menores consumos de energía en frigoríficos y otros aparatos, no solo por el aislamiento, sino también por otras razones. En cambio en los termos solo se refiere al aislamiento, pues el consumo de la resistencia eléctrica siempre dará, a igualdad de potencia, la misma cantidad de calor, como ya sabemos que ocurre en los casos de la calefacción eléctrica por resistencia.
Aclarado pues que lo más importante, hablando de ahorro, es un buen aislamiento del termo. Pero claro, eso es imposible de saberlo, ya que nadie de nosotros va a romper la carcasa del termo para ver el material, su espesor y su poder aislante. Y aquí no valen suposiciones o apreciaciones: hemos de buscar el valor real, que lo hay y es muy fácil de obtener.
El valor real de la efectividad del termo en función de su aislante se determina por la comparación con otros de su valor de CONSUMO ELÉCTRICO SIN CONSUMIR AGUA CALIENTE EN 24 HORAS. Vamos a analizar eso que he dicho tan rápidamente. Para calentar el agua de un termo hemos de partir de la temperatura inicial, por ejemplo, los 15 ºC del agua de entrada de la red, y fijar la temperatura para el agua caliente, pongamos, 75 ºC. Además hemos de saber la potencia del calefactor (resistencia eléctrica) y su capacidad en litros de agua. He puesto estos datos porque son los que nos decidirán a elegir el tipo de termo cuando lo comparemos o saber estos datos, si ya lo tenemos en casa. ,
Estos datos los voy a tomar del fabricante de termos, ARISTON, Capacidad, 95 litros; potencia 1.400 W; tiempo de calentamiento a 75 ºC, 3,56 horas; pérdidas de calor en 24 horas (sin consumo de agua), 1,39 KWh. El valor de esos datos prácticos nos va a permitir después llegar a conclusiones.
El dato significativo en nuestro caso es las pérdidas de calor cuando alcanza la temperatura de trabajo. Estas pérdidas, según el fabricante, son 1,39 KWh en 24 horas, sin consumir agua del termo. Eso significaría que cuando baje la temperatura del agua 1 ºC, por ejemplo, por las pérdidas, se pondrá en funcionamiento el calefactor para que vuelva a subir la temperatura a la de régimen. Eso se irá repitiendo periódicamente, manteniendo esa temperatura, durante las 24 horas sin consumo de agua. Recordemos también, que para llegar a la tempera uta de régimen del termo se necesitan 3,56 horas de funcionamiento del calefactor, partiendo de los 15 ºC hasta los 75 ºC previstos.
Veamos ahora la realidad del funcionamiento del termo todos los días. Vamos a suponer, para este estudio, que solo se gasta agua caliente por las mañanas, al ducharse/bañarse la familia. Si el agua estaba a su temperatura de régimen, y consumimos un 70 % de la capacidad del termo, habrá que calentar el agua entrada de la sustitución (tanta sale, tanta entra), que será fría, a 15 ºC. Para elevarla a 75 ºC, si antes la totalidad de la capacidad costaba 3,56 horas (3 h 33 m.) al tener que calentar solo el 70 % consumido, tardará 2,49 horas (casi dos horas y media), y consumirá el 70 % de lo indicado por el fabricante para la carga total. Veamos los datos: dice el fabricante que en 3,56 horas , con un calefactor de 1.400 W, calienta los 95 litros de agua desde 15 ºC a 75 ºC, quiere decir que consumirá 1,4 KW x 3,56 horas = 4,98 KWh. Pero hemos dicho que normalmente solo se deberá calentar el 70 % diario, que es el consumo de ACS cada día..
Llegamos a la conclusión que de esta manera, cada día, al consumirse el 70 % del contenido del termo, gastaremos el 70 % de 4,98, o sea, 3,48 KWh. Eso cuesta 3,48 x 0,19 € por KWh = 0,66 €. 
Ahora veamos qué podemos hacer con el termo: mantenerlo siempre a tope de calor o calentar solo antes de usarlo. 
Mantenerlo siempre a tope de temperatura (75 ºC). Como hemos dicho, después del uso, debe calentar de nuevo el agua repuesta y eso consumirá 3,48 KWh. También sabemos, por los datos del fabricante, que una vez calentada el agua después del uso, mantenerla siempre a tope de temperatura consume en 24 horas 1,39 KWh.
Calentar el agua de reposición de la gastada un tiempo antes de volver a necesitar agua caliente. En ese caso, se trataría de que una vez consumido ese 70 % de agua caliente, al entrar la fría, se dejara sin calentar y se pone en marcha la resistencia para calentar 4 horas antes de que vuelva a ser utilizada. Eso significaría que prácticamente toda la energía de “mantener” la temperatura a tope, que hemos dicho era de 1,39 KWh en 24 horas, se AHORRA. Puede decirse que una vez disminuida la temperatura por la mezcla del agua caliente que quedaba en el termo después de su uso, combinada con la fría de entrada en sustitución, también tiene una temperatura y daría pérdidas. Pero recordemos que cuando hay más pérdidas es cuando el agua está muy caliente, bajando la cifra de pérdidas de calor conforme va bajando la temperatura, por lo que podemos decir que las pérdidas del agua a unos 33 ºC de la mezcla al ambiente a 20 ºC es insignificante.

Conclusiones: 

a) Si solo usamos el termo durante las duchas/baños en el mismo momento, concentradas, ahorraremos 1,39 KWh cada día por no mantenerla siempre a tope de temperatura.
b) Si vamos consumiendo agua durante todo el día, a ratos, debemos mantener el termo conectado siempre, para que se disponga en todo momento del agua caliente necesaria.
C) Las pérdidas en 24 horas son, como se ha dicho, de 1,39 KWh al día. Al mes serían 1,39 x 30 = 41,7 KWh. Su coste sería, en números redondos, de 8 € al mes, O seá 96 € al año. Este es el máximo ahorro obtenible. 
Visto lo cual, cada uno deberá decidir qué le interesa hacer en su caso particular.