Un lector, que no da su nombre, me ha dejado un interesante comentario en mi artículo Estaba respondiendo a la pregunta cuando se me ha ocurrido que la respuesta puede interesar a otros lectores, por lo que he transformado la respuesta en este nuevo artículo, donde analizo las preguntas y doy mis respuestas. La primera pregunta es si se ahorra y se aumenta la eficiencia energética de una lavadora normal (no bitérmica) conectándola a un circuito de ACS (agua caliente sanitaria) de origen solar, y la segunda pregunta, respecto a la conexión de una secadora a un colector de aire caliente “solar”. Podéis ver el texto completo de las preguntas en este enlace

 
Pregunta además si la resistencia (calefactor) de la lavadora se “enterará” de que le llega agua caliente, para evitar ponerse en funcionamiento y si la ropa o la lavadora pueden dañarse al realizar todos los ciclos (prelavado, lavado y aclarados) con agua caliente.
Vamos a revisar el funcionamiento del programa de la lavadora. Partiremos de que la máquina se conecta, como dice nuestro lector, a un circuito de ACS calentada por energía solar disponible en la casa, mediante una toma directa al circuito, pero termostática, graduando la temperatura, por ejemplo, a unos 50 ºC.
Cuando se inicie el prelavado, tomará agua caliente del circuito, pero quizá no llegue a alcanzar, la totalidad del agua entrada, los 50 ºC por estar parte de ella en el circuito hasta la máquina sin calentar. Es igual. En el prelavado se lava normalmente en frío, por lo que no hay ningún problema.
Vamos al lavado y supongamos que el agua entra a 50 ºC, como dice el lector. Si hemos puesto un programa de 40 ºC, al entrar el agua más caliente, el termostato desconecta el circuito de alimentación del calefactor, pues ya está caliente el agua y por eso no debe funcionar. Por lo tanto, no funcionará el calefactor y se ahorrará la electricidad necesaria para ese calentamiento.
Pero hay más observaciones. Si hemos puesto una temperatura de 20 ºC para ropa delicada, por ejemplo, al entrar a 50 ºC podemos estropear la ropa, por el exceso de temperatura del agua. Por lo tanto, deberíamos poner el grifo termostático a 20 ºC para no estropear la ropa.
Otro caso sería poner el programa a 60’ ºC, por lo que al entrar el agua a 50 ºC, funcionaría el calefactor hasta alcanzar los 60 ºC. O sea que solo se ahorra calentar el agua los 10 ºC de diferencia. A menos que el grifo termostático de entrada se pusiera a 60 ºC al elegir ese programa.,
Lavar en todos los ciclos con agua caliente no perjudica a la ropa de algodón apta hasta temperaturas, como hace años podía hacerse, de 90 ºC. Eran épocas en las que los detergentes no eran tan efectivos como hoy y las acciones de agitación mecánica de la ropa mediante el tambor, con unos agujeros súper estudiados y unos arrastradores perfectamente conseguidos para obtener el mejor rendimiento de lavado, no precisan ya de lavar a elevadas temperaturas, hecho que, entre otras cosas, ha permitido aumentar la eficiencia energética de las lavadoras rebajando sensiblemente el gasto eléctrico por la acción mecánica mejorada, por el rendimiento mayor de los motores actuales y sobre todo, por precisar menos temperatura para un lavado correcto. Tengamos en cuenta que el calentar el agua en el lavado supone normalmente el 70 % del consumo eléctrico de un lavado.
Por consiguiente, al lector de la consulta puedo decirle que me parece bien la idea, pero con los condicionantes de regulación de temperatura según las necesidades del programa. Y partiendo, lógicamente, de que el agua caliente de origen solar sea “gratuita”.
Respecto a la secadora, donde nuestro amigo lector pregunta si “…aumentaríamos la eficiencia de la secadora si esta tomase el aire seco y caliente de un colector solar de aire?”. Vamos a verlo.
Hay dos formas de controlar el secado de estos aparatos: la “mecánica” o manual, que consiste en programar un tiempo determinado con el minutero, por lo que puede resultar corto (ropa mojada) o demasiado largo (ropa excesivamente seca, difícil de planchar). Pero actualmente existen las secadoras “inteligentes” esas que pueden determinar cuánto tiempo deben estar funcionando hasta que se consiga dejar en la ropa la humedad que nos convenga: muy seca, para guardarla directamente, o no muy seca, para plancharla fácilmente. Y además, seleccionar si el programa es de ropa delicada o ropa normal. Esto último es necesario disponerlo así por el usuario, igual que el grado de humedad residual, pero NO EL TIEMPO DE FUNCIONAMIENTO. Ese tiempo, que antes decíamos medirlo “ a ojo” con el minutero manual, hoy , como he dicho, en las secadoras “inteligentes”, lo deciden ellas. Gracias, como explicaba en un reciente artículo, a la matemática de la “lógica difusa”, que os aconsejo leer, pues además de interesante y curioso es didáctico y nos explica cómo funciona este importante apartado de las matemáticas para muchos de los mecanismos, aparatos y decisiones que toman las máquinas, casi como su fueran realmente inteligentes. 
Vamos al caso de la secadora “inteligente” (con lógica difusa). Estas secadoras detectan la humedad residual de la ropa en cada instante mediante unos sensores. Cuando la ropa, a través de las corrientes de aire caliente, llega a rebajar el grado de humedad hasta el que hemos programado (obsérva que es independiente de la cantidad de ropa que haya), paran el ciclo de secado. Ya no secan más. En cambio, respondiendo a la pregunta del lector, con ese chorro de aire caliente exterior, ¿Quién lo para? ¿Cuánto tiempo? Deberíamos volver al minutero para programar “a ojo” el tiempo de funcionamiento del chorro de aire…Perdiendo las ventajas que nos ofrece el control automático del secado deseado.
Así pues, amigo lector, en el caso de la secadora, decide tú. Ya sabes los `pros y los contras.