Hay muchos tipos de aparatos de calefacción basados en el consumo eléctrico. Los más generalizados son los radiadores, dentro de los cuales está incluidos los llamados emisores térmicos, que como se sabe, no son ni de alto rendimiento ni de bajo consumo, los convectores de convección natural o forzada, las estufas y chimeneas eléctricas, etc.
Todos estos aparatos son consumidores de electricidad, y como demostré en mi artículo  

la  electricidad consumida se convierte  en calor y todos ellos tienen el mismo rendimiento: el 100 %, puesto que toda la energía eléctrica consumida se convierte íntegramente en calor, sea cual sea el tipo o modelo del aparato.

Cuando se inventaron los radiadores  se creia que la transmisión de calor desde ellos al ambiente se producía por radiación, de ahí el nombre. Luego se comprobó que el efecto de radiación no se producía hasta que la temperatura en superficie llegaba a 70 º C., produciéndose realmente la transmisión de calor por convección, que veremos más adelante.
 
Veamos los diferentes tipos de radiadores: normalmente son de elementos que contienen un tipo de  aceite, que se calienta a través del calor aportado por una resistencia. Como está limitada su temperatura superficial para que nadie se pueda quemar si toca el aparato, es importante repartir el calor pos una superficie suficiente para evitar elevadas temperaturas. Los radiadores pueden ser fijos, instalados en la pared, o móviles, con patas o ruedas que permitan desplazarlos.
 
Los convectores se llaman así porque tienen una forma que permite la entrada del aire frío (más denso) por La parte inferior,  subiendo y calentándose al subir a través de las aletas del aparato, y elevándose hacia el techo por su menor densidad  a medida que se va calentando. Al llegar al techo, vuelve a bajar hasta el suelo donde vuelve a subir de nuevo a través del radiador, calentándose otra vez para repetir el ciclo. 
 
Ya he dicho que los radiadores normales, incluso los de agua caliente, transmiten el calor por convección más que por radiación. Ambos tipos (eléctricos o de agua caliente), funcionan por convección natural. Este tipo de aparatos proporcionan un ambiente muy  confortable , sin ruidos ni corrientes de aire apreciables.
 
Los aparatos de convección forzada se componen de unas resistencias eléctricas que aportan el calor y un ventilador que impulsa el aire caliente.. Son muy prácticos para calentar rápidamente pequeñas habitaciones (baños, por ejemplo), dado que al estar “refrigeradas” las resistencias por el chorro de aire de entrada, un aparato de pequeñas dimensiones puede proporcionar una potencia elevada (hasta unos 2.000 vatios). Tiene la ventaja de la rapidez en ambientar la habitación, y los inconvenientes de que son ruidosos por el ventilador y crean unas corrientes de aire molestas por lo que su confort es menor que el de  los radiadores de convección natural.
 
Hay también radiadores de infrarrojos, que calientan solo la superficie que recibe las ondas, no el ambiente, estufas o chimeneas eléctricas que imitan las llamas del hogar de leña, etc.
 

Lo más importante de este capítulo es que todos los aparatos eléctricos de calefacción consumen exactamente la misma energía: la nominal del aparato que indica la plaquita de características. El ahorro energético se puede conseguir a base de regular las temperaturas y tiempos de funcionamientoa través de s,termostato y programador regulables sea incorporados  al aparato o externos, colocados en el enchufe  de la toma de electricidad. En cuanto al rendimiento de estos aparatos, es el máximo: cien por cien, ya que todos ellos convierten la totalidad de le energía eléctrica consumida en calor.