Si nuestra casa no dispone de un sistema eficiente  de calefacción, o deseas sustituir el que tienes, la mejor solución, la más rápida, limpia y económica es, hoy por hoy, el gas natural, mediante una caldera y radiadores de agua caliente en las distintas habitaciones. Podemos aprovechar para incluir en la misma caldera el suministro del agua caliente sanitaria (ACS) colocando una caldera mixta.


La instalación se compone de una caldera mixta (calefacción y ACS) y de las tuberías de suministro, que alimentan los radiadores y el agua caliente sanitaria.
 
Hay dos tipos de calderas mixtas (para calefacción y para agua caliente), las de circuito abierto y las de circuito cerrado. Las  primeras toman el aire necesario para la combustión del ambiente de la habitación donde están ubicadas y expulsan los humos de combustión al exterior mediante un tubo.  Con estas calderas hay que tomar precauciones y sobre todo revisarlas una vez al año por el Serviocio Oficial del Fabricante de la marca de la caldera, pues al tomar el aire de la misma habitación, puede producirse (si no hay suficiente renovación) una combusdión incompleta del gas pudiéndose originar en este caso monóxido de carbono (CO) que es venenoso) en lugar de dióxido de carbono (CO2) o anhídrido carbónico cuando la combustión es completa, que es inocuo.

Para eliminar esta posibilidad,  es preferible y absolutamente seguro instalar una caldera de Circuito Cerrado, también llamada estanca, que no toma el aire de la habitación, sino del exterior, por lo que nunca le faltará. A través de un tubo que sale al exterior, compuesto ern realidad de dos tuberías concéntricas, por el tubo exterior se toma el aire de la combuestión, y por el interior se evacúan los gases de la combuestión.

En cualquier caso, es conveniente contratar el mantenimiento con el Serrvicio Técnico Oficial de la marvca, que te asegura  rapidez en posibles reparaciones, la mano de obra gratuíta, y una revisión anual, también gratuita. Todo ello por menos de 100 euros al año.

Otro punto sobre la caldera: las hay de una estrella, dos, tres y cuatro estrellas. Cuantas mas estrellas tenga, más eficiencia energética tendrá. Una de cuatro estrellas ahorra hasta un 10 % sobre una de solo una estrella.

Visto ya el tema de la caldera, deberás elegir los radiadores entre los existentes en el mercado, el tipo de material, normalmente aluminio, su forma y la estética que más te guste. No hay más secretos.

El tipo de calefacción por este sistema es más barato de consumo que el eléctrico. Pero conviene también que ayudes por tu parte a reducir el consumo. ¿Cómo?. Muy fácil: con un termostato electrónico que ya se entrega con la caldera, y que puedes colocar en cualquier sitio de la habitación de más uso, pues poniendo allí la temperatura que quieres en cada momento, tendrás siempre esa temperatura programada en la habitación. Y en las demás habitaciones, estará funcionando la calefacción el tiempo que necesite estar funcionando la de la habitación principal, donde se ha ubicado el tremostato.

Fijaros  que la temperatura de la habitación principal es la que manda y mantiene la caldera parada o funcionando. Pero se puede (y se debe) afinar aún más: es muy aconsejable que cada radiador tenga incorporado su propio termostato, que detecta la temperatura ambiente de esa habitación y conecta o desconecta ese radiador según lo hayas programado, independientemente del resto.

Es lo mismo que se utiliza en los llamados Emisores Térmicos eléctricos de Bajo consumo y Alto Rendimiento, que no son ni de bajo consumo ni de alto rendimiento, sino que pueden ahorrar mucha energía (en este caso gas) programando la temperatura y horas de conexión y desconexiçon de cada aparato.

Entre el menor coste del gas respecto a la electricidad, la eficiencia energética de la caldera y la programación de temperatura y horas de funcionamiento en cada habitación, podrás ahorrar cada día mucho dinero.