La humilde estufa de butano todavía se usa, pues su coste de compra es el más barato (entre 50 y 100 euros) y el consumo es muy bajo y económico.
 
Iniciada la comercialización de las clásicas bombonas caseras de gas butano a finales de los años 50, surgió, junto a los calentadores de agua y las cocinas la estufa de rayos infrarrojos, que utilizaba este gas como combustible.
 
Fue una revolución, pues pocas casas tenían calefacción por caldera y agua caliente, y salvo en los pueblos, que se usaba la chimenea y la estufa, ambas de leña, en las ciudades, en las casas  modestas, el butano fue (y sigue siendo) la solución para mucha gente, no solo para calentar el agua y cocinar, sino también para calentar la vivienda.
 
En las primeras la combustión del butano se producía en unas placas cerámicas, que se ponían al rojo, emitiendo el calor por radiación de rayos infrarrojos. Este sistema de radiación tiene el inconveniente de que solo se calienta la zona u objetos que están frente a la estufa, no los de los costados ni los de la parte de atrás. Como tenían (y siguen teniendo) ruedas, había que ir cambiándolas de posición en la habitación si se quería ambientar con el calor.
 
Más tarde  aparecieron las estufas catalíticas donde el gas se quema en una especie de manta, que no emite luz y permite calentarse toda la habitación y además, con rapidez, dado que la potencia de estos aparatos suele llegar hasta los 3.500 vatios y más en cada estufa.
 
Estos aparatos consumen oxígeno para quemar el gas, por lo que pueden producir, en ciertas condiciones, monóxido de carbono (CO) que es muy peligroso por ser venenoso. Se han producido muchas muertes por su inhalación, originado por las estufas de butano. Pero no hay que asustarse, pues es muy fácil prevenir este problema. Me explicaré.
 
En la combustión del gas (y del carbón, orujo, gases de escape de los coches) y otros combustibles se produce anhídrido carbónico (CO2), al unirse , durante la combustión, una molécula de carbono (C) y dos de oxígeno (O 2) formando el CO2 llamado también dióxido de carbono. Pero si la habitación es pequeña y cerrada, impidiendo la renovación del aire, cuando se consume el oxígeno, comienza a producirse el monóxido de carbono, de consecuencias letatales, pues ni huele ni avisa, pudiendo producir la muerte.

Es necesario pues que si se está en una habitación pequeña, permanezca abierta la puerta hacia otras habitaciones o zonas de la casa, para que la combustión pueda disponer de más oxígeno.
 
Pero hace ya varios años que las estufas de butano llevan incorporado, además de un termostato para regular la temperatura, un analizador de atmósfera, que desconecta la alimentación del gas si detecta el 1,5 % de monóxido de carbono por lo que la estufa se apaga.
Os cuento una anécdota sobre este tema. Hace unos años, en mi empresa llevábamos al asistencia técnica de estufas de butano a nivel nacional para varias marcas. Una de ellas, portuguesa, le vendió varios miles de aparatos a LEROY MERLIN (si no recuerdo mal). Al final de temporada me llamó asustado el fabricante portugués diciéndome que tenía más de 400 estufas que querían devolverle los diferentes Centros de Venta. Revisamos una partida, y todas, sin excepción, funcionaban correctamente. ¿Qué había sucedido? Muy sencillo, nadie advirtió a los compradores del tal dispositivo analizador de atmósfera incorporado a los aparatos, para proteger contra el monóxido de carbono. En las pequeñas habitaciones, sin ventilación, se apagaban, y por más que volvían a encender, el aparato no funcionaba, por el dispositivo, que seguía detectando falta de oxígeno. Al día siguiente, iban al Centro con la estufa, y allí se la cambiaban sin rechistar. También el usuario podría haberse leído el libro de instrucciones del aparato, donde se explica, pero en nuestro país casi nadie se lee las instrucciones de los aparatos antes de ponerlos en marcha. Somos un país de sabios….
 
Bromas aparte, vamos a calcular el coste del consumo de gas butano para crear el calor necesario para convertir la misma cantidad que daría 1 KWh de electricidad.

Los datos actualizados a Noviembre de 2.011 son:
  • Cada Kilogramo de butano facilita el calor equivalente a 12,7 KWh de electricidad
  • Cada bombona da el equivalente en calor de 12,5 Kg x 12,7 KWh por kg = 159 KWh de electricidad
  • Coste bombona de 12,5 Kg de gas butano: 15 €
  • Coste de cada KWh facilitado por el butano, 15  € por bombona / 159 KWh de una bombona = 0,09 € el KWh
  • Coste 1 KWh de electricidad: 0,18 € (normal “casera” con un contador de menos de 10 KW, impuestos, alquileres y varios incluidos)
  •  Diferencia de coste del KWh: por butano 0,09 €; por electricidad 0,18 €
Conclusión: el coste de calentar por gas butano es de 0,09 € el KWh, LA MITAD DEL COSTE DE UNA ESTUFA, EMISOR TÉRMICO, ETC. que funcione por electricidad, que sería de 0,18 € el KWh
 
Solo mejora este coste la calefacción por bomba de calor, que calculando un rendimiento de COP= 4 (significa que por cada KWh consumido por el aparato, da 4 KWh de calor), el coste con la bomba de calor por KWh sería de 0,04 € por KWh, o sea, la mitad del butano y la cuarta parte de la calefacción por electricidad de emisores térmicos, estufas, convectores, resistencias…(ver BOMBA DE CALOR).
Queda pues demostrado que la estufa de gas es rentable respecto a la electricidad, y el coste de adquisición de la estufa es de los más bajos del mercado.
 
Otro asunto que hay que tener en cuenta a las hora de decidirse por la electricidad es la potencia contratada en el domicilio. Si hemos de poner varios aparatos  de calefacción eléctrica, por ejemplo, 3 de 1.500 vatios cada uno, nos vamos a una potencia para calefacción de 4.500 vatios, o sea, más que todos los electrodomésticos juntos. ¿Tienes suficiente potencia eléctrica contratada?.