En mi anterior artículo, expuse mi convencimiento, a través de la estadística, que las lavadoras antiguas y en general todo tipo de electrodomésticos, no eran mejores que los actuales, sino todo lo contrario: hoy los electrodomésticos en general son MUCHO MEJORES que los de hace unos años, y su evolución va mejorando su calidad y sobre todo, sui eficiencia energética y su aptitud a la función que tienen encomendados. Por eso son cada día mejores. 
 
Quiero explicar el concepto “aptitud a la función” pues bajo mi punto de vista, es un concepto que tiene incluso mayor importancia que la eficiencia energética. Se denomina “aptitud a la función” la valoración de un aparato (lavadoras, lavavajillas, secadoras…) respecto a su EFICACIA para lo que ha sido diseñado. Hablamos pues de una EFICACIA de lavado en una lavadora o lavavajillas. Las clases van, actualmente, de la clase A (más eficaz a la menos eficaz, la G. Igual sistema que para la eficiencia energética que ya conocemos.
Repito, no debemos confundir la eficiencia energética (consumo eléctrico) con la eficacia o APTITUD A LA FUNCIÓN. En este caso, la que mejor lava tiene una eficacia A y la que menos, G. Igual que el lavavajillas.
Indudablemente, en estos dos aparatos debemos buscar, a la hora de comprar, no solo que su eficiencia energética sea A+++ si es posible, y su eficacia de lavado la máxima, que es A.
Hay otro dato de “eficacia” en el caso de las lavadoras que es la EFICACIA del centrifugado. Pero aquí ya no es tan importante como en el caso del lavado, ya que en el centrifugado lo que realmente decide su eficiencia es la selección que hacemos en cada lavado de la velocidad de centrifugado, y sabido es que no todas las coladas podemos centrifugarlas a 1.400 r.p.m., sino que depende siempre del tipo de ropa que vayamos a lavar. Por eso, en el centrifugado no es realmente muy importante la calificación de la eficacia de centrifugado.
Para mejorar la APTITUD A LA FUNCIÓN, o EFICACIA del lavado, ha habido que investigar y modificar muchos aspectos de las lavadoras y de los lavavajillas. Desde la reconversión del tambor, redimensionando los orificios de su superficie, los arrastradores (los resaltes del interior del tambor que sirven para arrastrar la ropa), la mayor capacidad del tambor que permite llegar incluso a los 9 kg de ropa en lugar del los 5 kg fijos de hace unos años; la menor cantidad de agua, con el ahorro en su calentamiento; los controles que regulan la agitación del tambor, en ciclos más efectivos…
Pero las modificaciones no solo se han realizado en las máquinas. Una ayuda importantísima es la mejora indiscutible en los detergentes, su mayor efectividad y mayor concentración de los productos. La derivación hacia los detergentes líquidos que hacen que se disuelvan perfectamente en el agua incluso con agua fría
La adopción de motores de corriente continua, que pueden girar a la velocidad exacta que se desee en cada segundo de funcionamiento del centrifugado, para repartir la ropa y evitar las vibraciones del tambor, lo que permite mayor capacidad del tambor, etc.
Todas estas mejoras son las que han llevado a una reducción de la cantidad de agua a la mitad necesaria, con lo que la cantidad de detergente a utilizar, se reduce al a mitad. La mayor eficacia y rendimiento de los detergentes actuales, que disminuye también la cantidad de detergente necesaria…
Con todo lo dicho hasta aquí, se justifica que las actuales lavadoras (y podríamos decir lo mismo de los lavavajillas) son más eficaces, más eficientes, consumen menos agua y consumen menos detergentes. Y encima, lavan mejor y centrifugan (cuando se precisa) mucho más. 
Sin embargo, muchas amas de casa se quejan de las actuales lavadoras. No solo alegando que antes duraban más (cosa inexacta, como demostré en mi anterior artículo, por la estadística de reparaciones, sino también por las nuevas tecnologías incorporadas y que he descrito muy someramente. Todo esto ayudado por la exactitud y control que facilitan los módulos electrónicos que controlan con extraordinaria exactitud los tiempos y los procesos.
Pero…siempre hay un pero. En este caso, he oído muchísimas veces que las lavadoras actuales lavan con poca agua. Porque las amas de casa ven (o mejor dicho: no ven) el agua por la escotilla, cuando hace unos años, llegaba casi hasta la mitad… Y dicen que tienen que hacer trampas, “engañar” a la lavadora por esa escasez de agua…
Voy a transcribir otro comentario dejado en mi artículo Comprar una lavadora: comparar Etiquetas Energética… por HECTOR G. Vamos a verlo, pues enlaza que lo que iba diciendo: 

“Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada “Comprar una lavadora: comparar Etiquetas Energétic…“:
Sacando a colación el consumo de agua de las lavadoras actuales…me voy a independizar y me hace falta una lavadora. Mi madre me ha dado una que usó durante pocos años y lleva sin usarse más de 10 (la remplazó por otra y luego descubrió que el problema que tenía era la goma, la cual cambió pero no volvió a usarla al tener otra nueva).
Yo quiero cambiarla con el plan renove, pero me ha dicho que no lo haga por 2 motivos:
1. Porque las lavadoras actuales duran menos que las de antes. En este creo que debo darla la razón porque en general pasa, com pasa con las mayoría de los productos acutales, se intenta abaratar costes lo máximo posible, y al fabricante y al servicio técnico les interesa una vida limitada. De hecho ella tiene 2 lavadoras que lleva usando más de 10 años, y salvo el tema de cambiar la goma, o cmabiar la resistencia porque en esta zona el agua es durísima, no le han dado ningún problema.
2. Según ella, sus amigas y algunos familiares, las lavadoras de ahora no utilizan suficiente agua, y tienen que usar programas de prelavado, o intentar “engañarlas” usando un programa para luego abortarlo con el fin de que la ropa se humedezca.
Yo la verdad es que no he usado lavadoras fabricadas del 2006 en adelante, pero las más modernas que he usado, me han parecido que lavaban correctamente, y creo que los comentarios de mi madre y compañía, que son personas de avanzada edad, estan provocados por los hábitos adquiridos de sus antiguas lavadoras.
Me gustaría saber si usted que ha debido tener mucho trato con el usuario final ha oído este tipo de conmentarios, y que opinión le merece al respecto.
Yo pienso que una lavadora moderna lava correctamente, y aunque la que tenemos antigua era muy buena lavadora y con buenas prestaciones, no puede ser mejor que una moderna, y además como usted dice en algún artículo, con el ahorro de energía me puedo amortizar la lavdadora nueva en 4-6 años, suponiendo que la vida útil excede ese periodo que imagino que sí, por muy frágiles que sean las lavadoras modernas.
Gracias por adelantado por su opinión, y agradecido por su blog que nos hace aprender día a día, y ahorrar con sus consejos.
Me parece un blog magnífico y con mucha actividad.
Héctor G. “

Como podéis ver, amigos lectores, Héctor explica perfectamente lo que venía diciendo: que dicen que las lavadoras antiguas eran mejores y duraban más que las actuales, y que estas últimas lavan con tan poca agua que tienen que hacer trampas en los programas para conseguir que laven mejor, con más agua. 
Imagínate que. como tu coche antiguo, de hace más de 10 años, te consumía 10 litros de gasolina cada 100 Km. y te iba de maravilla, compras uno nuevo y como solo consume 5 litros y va mucho nmejor, le haces trampa al motor y le metes, mediante una bomba a presión el doble de gasolina que realmente necesita el coche. ¿Verdad que es una barbaridad? Pues eso mismo es lo que hacen quienes “meten” más de dos veces el detergente que necesita actualmente la lavadora. Como he explicado, hoy en día se necesita mucho menos que la mitad de detergente que se usaba hace unos años. Y encima, mucha gente le echa “un chorrito más”, porque siendo generosos, “lavará mejor”.
Ese es el problema- SE USA DEMASIADA CANTIDAD DE DETERGENTE. Sus efectos nocivos son evidentes:
  • Se “tira” el dinero.
  • Se necesita más agua, pues la espuma llega a tapar el ojo de buey
  • No se elimina bien el detergente con los aclarados
  • Por esa razón, parte del detergente se queda en la ropa, que se vuelve grisácea y va acumulando capa tras capa.
¿Qué hay que hacer? Consumir menos gasolina (detergente) que antes, pues hoy NO SE NECESITA. Con eso, se acabaron los problemas de tener que “engañar“a la lavadora. Hay que echar justo la cantidad QUE INDICA CADA FABRICANTE EN EL ENVASE: NI MÁS NI MENOS.
Héctor tiene toda la razón: a nuevos tiempos, nuevos métodos. Y como se impone ahorrar, hay que reducir para conseguir ser más eficientes. No podemos seguir haciendo lo que se hacía (consumir 10 litros cada 100 Km, porque el coche (lavadora) no los va a poder tragar, y se va a ahogar (necesitar más agua). Y además tirando el dinero y estropeando la ropa….
Ya os he sermoneado bastante por hoy. Pero todavía hay mucho que explicar sobre el tema del título del artículo. Seguiré en el próximo. No os lo perdáis pues es interesante aunque esto ya va pareciendo una novela por entregas. Espero que a alguien le interese y no se quede todo a medio leer.. Hasta pronto.