Después del primero y el segundo artículo sobre las preguntas ¿Duraban los electrodomésticos más antes que ahora? ¿Conviene cambiarlos cada 12 años? , Hoy toca el tercero de esta serie donde voy a tratar del planteamiento del asiduo lector y comentarista CARLOS, sobre si tienen –como se dice- un reloj de tiempo de funcionamiento que una vez transcurrido, el electrodoméstico queda inservible, las opiniones sobre la vida útil de los electrodomésticos y la polémica sobre el coste de fabricación para sustituir un aparato, ya enunciado en mi primer artículo sobre el tema. 
 
Para refrescar la memoria voy a transcribir de nuevo parte del comentario de CARLOS, la referida al primer tema de los que voy a tratar hoy. Dice así CARLOS: 

“….Pero creo que como poco es para dar la voz de alarma: la obsolescencia programada (la rotura, para ser exactos) es cada vez más precoz en estos electrodomésticos.
Por otro lado, y dado que este blog tiene una afluencia respetable, paso a una segunda cuestión que, sin ánimo de buscar polémica, planteo porque creo que es desconocida para el público:
Siento discrepar parcialmente con la afirmación la vida útil práctica de un electrodoméstico no debería ser superior a 10 ó 12 años. Para poder valorar el ahorro energético en la sustitución de un equipo se debe estudiar su ciclo de vida completo: no solo se ha de tener en cuenta la energía que consumirá a lo largo de su vida útil, sino además la necesaria para obtener los materiales, ensamblarlos y distribuirlos (energía incorporada), así como el coste energético de retirar dicho equipo y reciclarlo.
Este estudio, lejos de ser un capricho de mi imaginación, constituye toda una disciplina denominada Evaluación del ciclo de vida (LCA, Life-cycle Assessment en inglés). A día de hoy, bajo la amenaza creciente de la escasez de recursos, es la única forma de realizar un análisis completo sobre el ahorro de energía y materiales.
Por ahora sólo me he molestado en buscar esta información para el caso de los ordenadores y resto de electrónica de consumo (el ejemplo más sobresaliente del despilfarro), pero en cuanto busque datos acerca de lavadoras y frigoríficos, informaré una estimación apropiada. A priori y sólo si la tendencia en la mejora permanece, teniendo en cuenta que son aparatos que a diario consumen bastante energía, probablemente una vida de 10 años sea correcta. Por ejemplo, los coches: antes un utilitario de gasolina podía zamparse tranquilamente 7-8l / 100km de ciclo mixto, hoy ronda los 5. Sin embargo, el coste de fabricar un coche nuevo sólo se verá compensado si hacemos los suficientes km. como para ahorrar una cantidad de combustible equiparable.”

Vamos con la obsolescencia programada, lo que viene a significar la creencia de algunos (o de muchos) que piensan que los electrodomésticos tienen en su interior un artilugio o reloj que determina su tiempo de duración, y que una vez transcurrido, han llegado a su fin y más o menos viene a decir que ya no funcionan más, como si se autodestruyeran. 
Debo deciros, amigos lectores, que tengo la más absoluta certeza de que eso no existe. Se trata de una “leyenda urbana” sin ningún fundamento. 
Como dije en mi primer artículo de esta serie, llevo en electrodomésticos desde el año 1964. He tratado con técnicos y profesionales no solo de aquella empresa en la que inicié esta actividad (BRU) sino que he viajado, por Europa principalmente, y he visitado fábricas en Alemania, Francia, Italia, Eslovenia, Holanda, etc, y más tarde en Asia (China). En estas visitas de trabajo a fábricas de electrodomésticos he tenido oportunidad de tratar de posventa, de fabricación, de laboratorio, de proyectos, de controles de calidad, etc. 
Os puedo asegurar que nunca, NUNCA, he encontrado ni me ha hablado nadie de esa tontería (para mí) de la obsolescencia programada. Eso no existe. Y además, ES IMPOSIBLE. 
Solo tengo una referencia de ese tema: Una revista francesa, de título algo así como “Semanario del electrodoméstico” que se recibía en BRU como muchas otras revistas de  toda Europa. Hablo de esa revista a finales de los 60 ó principios de los 70, y se veía una viñeta con dos dibujos de lavadora: uno con la lavadora entera y a su lado la misma lavadora despiezada por el suelo. Al pié del dibujo decía algo así como ¿Llegará el día que los electrodomésticos cuando se averíen se rompan del todo y haya que comprar otro? Esta viñeta estaba (lógicamente) en la “sección de humor” del semanario francés. 
Otra cosa muy distinta es que algunos de los componentes móviles de cada electrodoméstico se sometan a pruebas de laboratorio para asegurase que continuaran funcionado después de “equis” miles de actuaciones. Por ejemplo, las bisagras, los amortiguadores, los conmutadores etc, Pero de “relojes” de autodestrucción no solo nada de nada sino que me parece realmente un desconocimiento supino del tema. 
Dejo para mañana el último capítulo de esta serie, donde se explica el ciclo de vida de los aparatos y el coste de fabricación de los nuevos para que sea rentable su cambio.