El mundo al revés: llevamos 20 años que en la Unión Europea se viene insistiendo en el Ahorro Energético. Fabricantes de electrodomésticos y consumidores hemos sido mentalizados sistemáticamente para ahorrar energía. Las empresas fabricantes mejorando la eficiencia energética de los aparatos y los consumidor4es comprando los más eficientes e intentando rebajar los consumos de energía al máximo posible. Todo para rebajar el coste de la factura de la luz que con toda lógica venía castigando el consumo y premiando el ahorro de energía. Pero esa “multa” o sanción al mayor consumo de electricidad ha dado la vuelta. Después de tanto tiempo, cuando se ha conseguido mentalizar a todos que se ahorre energía, ahora resulta que cuanto más consumas menos pagas por cada kWh y cuanto menos consumas se eleva el coste. O sea, el mundo al revés. Nos han cambiado las reglas en mitad del partido…

En mi artículo de ayer anunciaba este contrasentido cuando decía: “¿A quién le tocará pagar más? ¿A quién más consuma? Pues no. Todo lo contrario. Pagará más el que menos consuma. Has leído bien, no es un error. Pero de eso trataré en mi próximo artículo.”. Y eso es lo que hoy voy a comentaros.
Como todos sabéis, el coste de la electricidad está compuesto de dos sumandos: el coste de generarla y los peajes de acceso. Podemos escribirlo así:
     Coste factura = coste energía + coste “peajes” de acceso.
El primer sumando, el coste de generación de electricidad es variable, dependiendo antes de las subastas energéticas y a partir de ahora del precio de la energía, que varía de hora en hora. En cambio el segundo sumando, el de “peajes” de acceso a la red, que comprende el término de potencia instalada, las subvenciones, los impuestos, etc,  es fijo, no dependiendo del consumo ni del coste de la energía.
Podemos tomar como promedio que el total de la factura de la luz es del 50 % por coste de la generación de electricidad y el otro 50 % por los peajes, que es fijo mientras no se produzca un incremento aleatorio por parte de la administración, como ha sucedo repetida y abusivamente en los últimos meses.
Una factura de la luz de 100 €, podríamos decir que se compone de 50 € del coste de la electricidad y los otros 50 € por los peajes, subvenciones, impuestos… Podemos escribirlo así:
     Importe fractura 100 € = 50 € por coste electricidad + 50 € por peajes
Vamos a poner números de consumo en esta suma. Como el coste total de la factura es de 100 € y el kWh nos cuesta a 0,19 €, el número de kWh consumidos al mes será de 100/0,19 = 526 kWh consumidos.
El coste del kWh está compuesto de un 50 % por coste básico de electricidad y el otro 50 % por los peajes e impuestos. O sea que cada parte costaría la mitad de 0,19 € el kWh, o sea 0,095 €.
Ahora supongamos un usuario que se afana en comprar una lavadora nueva de la mayor eficiencia energética, pagando más por su compra para ahorrar energía y amortizar el mayor coste, Además, cambia todas la bombillas incandescentes de su casa por unas de bajo consumo, elimina las luces del jardín y hace menos lavados. Con todo ello, y otras medidas de ahorro rebaja el consumo de electricidad un 20 % al mes. Los kWh serían
     526 – 20 % de 526 = 526 – 55 = 471 kWh
La parte fija o peajes seguirla siendo de 50 €, pero la parte de consumo de electricidad bajará, ya que son menos kWh consumidos (471). Multiplicando esos 471 kWh por 0,095 € el coste de electricidad tendremos un coste del primer sumando de 471 x 0,095 € el kWh = 44,74 € en lugar de los 50 € anteriores.
Si le sumamos el coste fijo de 50 €, tendremos un coste de la factura de
     Parte de consumo, 44,74 € + parte fija o peajes, 50 € = 94,74 € total factura
En este caso el precio del kWh total sería de 94,74 / 471 kWh = 0,20 €, cuando antes costaba 0,19 € lo que representa un incremento del coste del kWh del 5,26 %. O sea, cuanto menos de consume, cuanto más se ahorra, más caro se paga el kWh.
Veamos lo contrario. La misma factura anterior de 100 €, por añadir un  emisor térmico más se ha incrementado el consumo en 60 kWh al mes. Total, 526 kWh + 60 kWh nuevos = 586 kWh, Por ello el nuevo coste del consumo sería de 586 kWh x 0,095 = 55,67 €, y la factura total sería de:
      Parte de consumo, 55,67 € + parte fija de 50 € = 105,67 € total factura.
 
Veamos ahora el coste del kWh total con los dos sumandos: 105,67 / 586 kWh = 0,18 €. Lo que representa un descenso del 5,26 %. O sea, cuanto más se consume, cuanto menos se ahorra, Más barato se paga el kWh. Eso es premiar el consumo y castigar el ahorro ¿O no? Pues es una injusticia y un abuso contra natura. Pagan más caro el kWh los que menos consumen, los que más ahorran, los que menos pueden y pagan más barato el kWh los que más gastan, los que menos ahorran., los que más pueden.

Eso sucede porque cuanto más grande sea la parte fija de la factura, más se acentuará la injusticia de premiar al que más consume y castigar al que menos consume. El problema es que el término fijo se irá incrementando, según viene sucediendo y tal como decíamos en el artículo anterior. Siguiendo esta línea de incrementar la parte fija, se incrementa la injusticia y podemos llegar a mentalizarnos de que se puede consumir más porque cuanto más consumamos más barato nos saldrá el consumo. Eso mismo pasó con el teléfono fijo. Recordaréis que hace uños años se pagaba una parte fija y otra parte por las llamadas y tiempo de funcionamiento, hasta que llegó la tarifa plana: en la factura actual no se facturan las llamadas nacionales. ¿Es posible que en el futuro paguemos lo mismo por la factura eléctrica consumamos lo que consumamos? Estamos en el camino, y si eso llega, ¡A consumir, que es gratis! Por ese camino vamos con esa política de ir incrementando la parte fija del recibo. La mentalización de tantos años, tirada a la basura… ¡Qué error, qué tremendo error!