ALFONSO, un lector del blog, me ha dejado un comentario sobre las aplicaciones y funcionamiento de los emisores térmicos y en general sobre la calefacción eléctrica, en un artículo que podéis leer íntegro en este enlace. Dice interesantes realidades pero también comete errores de apreciación y de concepto. Como estos aciertos y errores son bastante comunes, los voy a ir desgranando, partiendo de los párrafos de su comentario, contestándolos caso por caso, para que sean de utilidad a los lectores, que podrán así contrastar opiniones. Vamos a ello. En letra cursiva los comentarios de ALFONSO y en letra normal los míos. Las “negritas” las he puesto yo en todos los casos.

“…Te expongo casos en los que puede ser útil la instalación de emisores eléctricos:

 

Segundas residencias con poco uso. Evitas pagar el fijo del gas, no tienes que realizar tareas de mantenimiento en la caldera e instalación del gas, y la compra de los equipos te sale más económica.

 

Primeras residencias, tipo adosado o unifamiliar, Se puede instalar un estufa de biomasa- pellet (planta inferior) y emisores para la parte de dormitorios que se usan menos y permiten regular mejor la temperatura. Es una opción económica tanto en instalación como en consumo….”

 

Hasta aquí, completamente de acuerdo. Sigo:

“…Primeras residencias. Zonas comunes (pasillo más salón) con acumulador y resto con emisores, se aprovecha las zonas de mayor consumo con la tarifa económica de la noche…”.

No estoy de acuerdo: durante todos los meses del año, se usen los acumuladores eléctricos o no, estos aparatos tienen una servidumbre que, haga frío o calor, al día siguiente deben soltar el calor acumulado (y consumido) durante la noche. Requieren además de una elevada potencia contratada, y ya sabemos el importantísimo aumento producido en la factura de la luz por ese incremento del coste fijo de la potencia contratada, que se paga durante todos y cada uno de los meses del año, se consuma o no.
 
Respecto a la tarifa nocturna, no hay que olvidar que debe calcularse bien si conviene o no, ya que si no concentras la mayoría del consumo en las horas adecuadas, puede resultarte más caro aplicar esa tarifa que seguir con la tarifa normal. (Ver mi artículo sobre el cálculo de esa tarifa). Respecto a los emisores térmicos en los dormitorios, estoy de acuerdo especialmente si se tiene la tarifa nocturna.

” Viviendas de zonas templadas: Hay zonas de España en las que por su clima, utilizan muy poco la calefacción y adquiere más importancia la instalación y mantenimiento que los consumos propiamente dichos. “

 Totalmente de acuerdo sobre este punto.

“…Además si va comprar un emisor no es lo mismo los secos que los de fluidoLos de fluido al llevar la resistencia totalmente inmersa en el termofluido, el calor se distribuye homogéneamente por todo el radiador y la temperatura con que expulsa el aire no supera los 80ºC. Con lo que el aire de la habitación con las partículas de polvo correspondiente no sufren por temperatura. Además el confort percibido es el adecuado, porque el ambiente es idóneo.
Los emisores secos, las resistencias en general utilizan tiene pocos puntos de contacto con el aluminio y calientan el aire a más de 200ºC carbonizando las partículas de polvo. Hay una excepción los aparatos que llevan una resistencia de esteatita (piedra volcánica) cuya resistencia por tamaño y peso (dependiendo la potencia 15kg aprox) funciona de manera similar al emisor de fluido.En general lo emisores secos son convectores, por eso son más baratos y no merecen la pena…” 
No estoy de acuerdo: los radiadores de fluidoon fluido “caloportador”, o sea, vulgarmente ACEITE mineral, consumen, gastan y proporcionan el mismo calor que los emisores “secos”. Exactamente lo mismo, en todos los casos. Respecto al calor transmitido al aire por el aparato, sea “húmedo”, seco., y cualquier calefacción eléctrica por resistencia, TODOS ELLOS, no deben superar una temperatura exterior del aparato, en sus elementos y partes accesibles que permitiera quemarse al tocar esas partes por el usuario, Por lo tanto, en ningún caso se calientan, las partes accesibles, a esos 200 ºC. Por lo tanto, también es imposible que “carbonicen” las partículas de polvo. Respecto a que los emisores secos son más baratíos, de acuerdo.
Respecto a que “no vale la pena comprarlos” yo diría todo lo contrario: lo que no vale la pena es pagar tres o cuatro veces más por los emisores térmicos, que tienen la misma eficiencia energética que cualquier otro aparato, sea seco, húmedo o mediopensionista. Respecto al mayor confort de los emisores térmicos, hasta que no  se demuestre con el aparato “confortímetro” (medidor de confort), que no se ha inventado todavía, cada uno de nosotros tiene una idea distinta de lo que para ´él es estar confortable.
“…Estoy a favor de las bombas de calor por su rendimiento pero hay que tener un cuenta lo siguiente:

 

*Necesitan una unidad exterior, en todas las comunidades no esta permitido.

 

* No son equipos baratos, hay que analizar su amortización.

 

* Expulsan aire caliente, en general no es agradable de respirar y siempre esta el ruido del aire, yo cuando voy a un hotel prefiero tenerlo apagado a no ser que no me quede más remedio que encenderlo y además en el momento que lo apagas te quedas helado porque calienta el aire y no los objetos, por último carece de inercia.

 

*En zonas frías baja su rendimiento y entra en funcionamiento una resistencia normal con lo que desaparece su ventaja de consumo…”
Si no está permitido poner los aparatos en el exterior en algunos casos, pueden ponerse en el terrado en muchas ocasiones. Respecto a su amortización, consumiendo las actuales bombas de calor unas 4 veces menos que la calefacción por emisores térmicos, es fácil deducir que su amortización será rápida. Eso de que no es agradable de respirar el aire caliente, será en ciertos y limitados casos. Los aparatos actuales pueden regularse la potencia y la dirección de las corrientes de aire, por lo que bebe buscarse lo más correcto en cada caso en función de los gustos del usuario.
Respecto a lo que dice del hotel: posiblemente sean equipos de hace muchos años, muy ruidosos. Hoy los equipos de aire acondicionado rondan los 30 decibelios, que es bien poco, y además, siendo “inverter”, en cuanto llegan a la temperatura programada bajan la intensidad de la corriente de aire que solo se ha de mantener el diferencial de temperatura producido normalmente, descendiendo no solo el consumo, sino también el ruido.
En cuanto a su rendimiento en zonas frías, los actuales aparatos llegan a funcionar hasta a 15 ºC bajo cero, y a un rendimiento todavía muy superior a los emisores térmicos.
Finalmente quiero agradecer a ALFONSO su comentario, que nos ha servido para comentar estos casos propuestos y aclarar una vez más el funcionamiento de los aparatos de calefacción eléctrica. Pero partiendo de la base irrefutable que ningún aparato de estos tipos es más eficiente que otro: simplemente unos tienen ventajas en la difusión del calor y otras, inconvenientes. Por eso hay que elegir en cada caso el sistema de calefacción más adecuado a las necesidades de cada uno. Pero el consumo eléctrico para dar la misma cantidad de calor es siempre el mismo, a excepción de la bomba de calor, claro. que es muy superior, hasta cuatro veces.