El hombre ha necesitado siempre protegerse del frío. Desde el descubrimiento del fuego hasta la bomba de calor ha pasado por diferentes medios: fuego de leña, chimeneas hogar, estufas de leña y de carbón, calefacción central en edificios, estufas de butano, estufas eléctricas, estufas a gas natural, calderas a gas con radiadores de agua caliente, con suelos radiantes de tuberías de agua caliente o resistencias eléctricas, y finalmente la bomba de calor. De este tema trataré hoy y en mi próximo artículo, haciendo un resumen de cada sistema y, en el segundo artículo, centrándome en la seguridad de los aparatos y en sus  peligros. 

 
Si partimos del pasado siglo XX, seguimos teniendo la calefacción por hogares chimenea, no solo en pueblos y casas unifamiliares sino también en edificios de pisos en ciudades. Más tarde, en las ciudades donde había redes de suministro de gas ciudad se emplearon las estufas de gas, restringidas solo a la disponibilidad de gas.
La comercialización del gas butano en España, en los años 50, fue el inicio de la masiva calefacción por gas, que llegó en poco tiempo a todos los puntos de nuestra geografía. La comodidad y limpieza de este gas se metió en todas las viviendas que no tuvieran el “gas ciudad” sustituyendo a otros medios de combustión en las cocinas y en las estufas, apareciendo las clásicas estufas de butano que a partir de los años 50 hasta hoy han venido utilizándose con profusión por su limpieza, comodidad, movilidad, gran poder calorífico. 
A pesar del temor de muchas gente por las estufas de butano, si se toman las precauciones elementales son aparatos seguros, mucho más desde la incorporación de elementos como el llamado analizador de atmósfera para el apagado automático de la estufa si se detecta la formación de monóxido de carbono, CO, que se explicará detalladamente más adelante al tratar de los braseros. El 29 de Marzo de 1974 se declaró obligatoria la incorporación del analizador de atmósfera para mejorar la seguridad en las estufas de butano. (Ver mi artículo).
Encontraréis mucha información sobre las estufas de butano en este blog, en el lateral de color azul, donde pone las ETIQUETAS, en “estufas de butano”. Ahí tenéis todos los artículos referidos a estos aparatos.
Los braseros, otro sistema de calefacción empleado desde hace miles de años en prácticamente todos los lugares del mundo, eran unos recipientes de piedra o de barro cocido, y luego de cobre o de hierro, donde se metían las brasas de una hoguera y la gente se sentaba alrededor para calentarse. Todavía hoy, en algunos pueblos de nuestro país es el sistema más usado de calefacción económica de combustión de cisco o picón, un tipo de carbón vegetal de lenta combustión, por lo que dura tiempo calentando. Ese tipo de carbón se coloca en el brasero, un recipiente metálico, normalmente redondo y con una cobertura metálica o de alambres para apoyar y proteger los pies del fuego directo cuando ese brasero se mete en la mesa de camilla, la gente se pone alrededor, metiendo los pies y colocándolos en la madera de la mesa, cerca del brasero, y con una gran tela colocada sobre la mesa que desciende hasta el suelo. Este sistema de calefacción es peligroso puesto que los incendios de la tela de la mesa camilla son frecuentes y cada año se producen incendios y muertes por esa causa Además, como en estos elementales calentadores el calor lo produce la lenta combustión del carbón, necesita aire (oxígeno) como comburente para que se produzca dicha combustión. Por eso tiene un elevado riesgo cuando se usa en habitaciones pequeñas y cerradas, ya que al tomar el oxígeno del aire para producir la combustión, si el aire no se va renovando en lugar de producir CO2 en la combustión (anhídrido carbónico), que es inocuo, y que cada molécula tiene un átomo de carbono C y de oxigeno O2, se produce una combustión incompleta y en vez de producir CO2, produce CO (monóxido de carbono), o sea, cada molécula tiene un átomo de carbono y solo un átomo de oxigeno, Este gas, el monóxido de carbono, que es mortal si se respira. Este es el problema mayor de los braseros, la producción de monóxido de carbono, que produce cada año muchas muertes. A pesar de la llegada del gas butano, actualmente se sigue usando el brasero al ser más económico de compra y del gasto de combustible que el gas butano, por lo que las familias más desfavorecidas y menos pudientes son las más afectadas por estas muertes.

Los calefactores eléctricos por resistencia (emisores (térmicos) producen el calor por la transformación de la energía eléctrica en calor al pasar por una resistencia. Sobre este tema hay escritos en el blog numerosos artículos que podréis encontrar igualmente en la parte azul derecha del blog, en la zona de ETIQUETAS, donde pone Emisores Térmicos. Clicando, ahí tendréis todos los artículos sobre este tema.

La calefacción por caldera de gas y radiadores de agua también está explicada en el blog. Se trata de caderas normales que calentaban el agua que circulaba por tubos a los radiadores y volvían al final de nuevo a la caldera para volver a calentarse. En todo el recorrido van dejando el calor en el ambiente, especialmente los radiadores, que lo ceden principalmente por convección y algo por radiación. Es un sistema limpio, seguro y rápido de calentar la casa, si bien tenían el inconveniente de que en la combustión del gas se perioducen también humos y si la caldera estaba en un espacio cerrado, podría producirse monóxido de carbono. Esto se acabó cuando aparecieron. Más tarde, las actuales calderas ESTANCAS, que se ponen sin ningún problema en el interior de la vivienda pues tienen una chimenea formada por un tubo doble de unos doce centímetros de diámetro con otro interior concéntrico y que va al exterior de la vivienda. Por uno de los tubos se toma el aire del exterior y por el otro se expulsan los humos y los gases de la combustión, por lo que no hay posibilidad de que se produzca el temido monóxido de carbono. Actualmente se utilizan calderas estancas DE CONDENSACIÓN de alto rendimiento provechando el calor de los gases de la combustión por lo que son hasta un 30 % más eficientes que las anteriores. El coste de la calefacción por calderas de gas es aproximadamente la mitad del coste de la misma cantidad de calor producida por emisores térmicos eléctricos.
En estos últimos años las calderas de gas y gasoil se están sustituyendo con éxito por las de biomasa y especialmente por estufas de pellets, que aprovechan los residuos de leña y madera para producir gran cantidad de calor limpio, rápido y muy económico. El inconveniente es que no es posible instalarlas en todas las viviendas,
Respecto a la bomba de calor, que es la calefacción eléctrica más eficiente, llega a ser hasta cuatro veces más económica que el mismo calor producido por los emisores térmicos. Eso depende del COP del aparato, y ese factor va mejorando año a año, por lo que ya se habla de bombas de calor con COP 7 (siete veces más económico el calor que el de los emisores térmicos), todavía en pruebas de laboratorio. Para más detalles podéis ver el costado derecho del blog, en color azul, buscando los diferentes tipos de calefacción y clicando en ellos.
Finalmente deciros que he hecho este resumen y rápido recorrido por los diferentes tipos de calefacción actuales como introducción a mi próximo artículo donde expondré y comentaré las informaciones que me ha hecho llegar mi amigo el ingeniero sevillano ANTONIO MORENO ALFARO, que devora todos los días varios periódicos y me ha facilitado la  información de las muertes producidas en nuestro país por los diferentes sistemas de calefacción. Aprovecho para invitaros a ver su web ESTAFALUZ, donde encontraréis su histórica lucha durante los últimos 20 años contra el oligopolio de las compañías eléctricas, sus estafas y su privilegiada posición permitida cuando no apoyada por políticos a su sueldo parte de la judicatura que mira hacia otro lado. No os lo perdáis.