En mi anterior artículo comencé a escribir sobre este tema. Hoy llega la segunda parte que, como dice el título, debería llamarse solo EL PELIGRO DEL CALOR BARATO. Después de pasar rápidamente por los diversos sistemas de calefacción, esta segunda parte se refiere concretamente a esos peligros que tienen los sistemas de calefacción más sencillos, más baratos, que son los que normalmente utilizaban los habitantes de los pueblos y menos pudientes. Hoy, con la dichosa crisis que no nos abandona todavía, no solo siguen siendo los habitantes de los pueblos los más afectados por los costes de calefacción y muy especialmente los ancianos, sino que esa pobreza energética se ha ampliado sensiblemente a muchos más colectivos de menos edad y también a grandes núcleos de población. Esto ha producido un incremento importante en el número de incendios en viviendas y no solo eso, sino lo que es peor, ha crecido de manera importante el número de muertes por el mal uso de esos sistemas de calefacción: por estufas de leña, braseros y estufas de butano. 

 
El impulsor de este artículo ha sido mi amigo ANTONIO MORENO ALFARO, que los lectores de este blog conocen por sus colaboraciones y por su enorme trabajo de investigación sobre las estafas de las compañías eléctricas, la información a los consumidores y los pleitos que ha tenido con tales compañías desde hace 20 años, divulgando todo eso en su web ESTAFALUZ, que os sugiero visitéis y toméis nota de su enlace para futuras consultas que queráis hacer. Como uno de sus autoimpuestos trabajos es leer todos los días los periódicos, con frecuencia me alerta de temas interesantes como éste en particular, enviándome el siguiente correo:

“Buenas noches, amigo Antonio.

No es necesario que te desee buena salud, porque, afortunadamente, tus artículos demuestran que te has recuperado totalmente.

Estoy seguro de que se te ocurrirá algún artículo para comentar los expuesto en esta noticia, publicada hoy en El País: http://politica.elpais.com/politica/2015/01/07/actualidad/1420657938_831658.html

Como ocurre siempre que hay falta de control en los precios de productos de primera necesidad, las víctimas más afectadas son las más débiles económicamente.

Un fuerte abrazo.”

Como podéis leer en el artículo de EL PAÍS, el calor barato es muy caro en muertes, Voy a ir copiando lo más significativo y desarrollando mis comentarios. Las “negritas” las he puesto yo.

“Con la llegada de diciembre, las temperaturas caen y aumentan los accidentes caseros por el uso de métodos antiguos de calefacción, como braseros o estufas de carbón, leña o gas. En Castilla y León desde hace cinco años los bomberos están notando un aumento en el número de accidentes por la vuelta de los habitantes al uso de sistemas baratos de calefacción. “La gente no puede pagar otra cosa y utiliza para calentarse estufas de madera o braseros de carbón”, dice José Galván, responsable de los bomberos en León.”

Los datos que ofrece la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB) muestran que en los meses más fríos (diciembre, enero, febrero y marzo) de 2014 hubo un repunte en el número de fallecidos: 83 frente a 64 en 2014 o 72 el año anterior. “Con la crisis, la gente usa más carbón o madera que gasoil porque cuesta mucho menos”, prosigue Galván” (entiendo que en esos meses de 2.014 hubo 83 muertes, 64 en 2.013 y 72 en 2.012)

Está claro: si antes de la crisis económica ya existía pobreza energética, que afectaba más a personas humildes, con pocos recursos económicos y especialmente a ancianos en pueblos, con la llegada de la crisis económica se ha incrementado el número d personas que no pueden acceder a un sistema de calefacción seguro y cómodo como la calefacción por gas y radiadores, la bomba de calor o las estufas eléctricas. Mucha gente que antes se lo podía permitir, hoy no puede y su número va en incremento, lo que aumenta también, de forma proporcional, el número de incendios por los sistemas menos seguros citados, que al mismo tiempo, no solo pueden producir incendios, sino que, como es el caso de los braseros, tienen otro peligro: la formación de monóxido de carbono debido a la combustión incompleta del carbón vegetal que se utiliza (ver artículo anterior a éste), debido a su utilización en habitaciones pequeñas y sin ventilación.
Igualmente se ha incrementado el uso de estufas de butano que, si bien tienen seguridades suficientes incorporadas, no podemos olvidar que son llamas vivas, que pueden prender en cualquier tela o elemento combustible produciendo un incendio y también si la estufa es muy antigua, anterior a 1.974, fecha en la que se obligó a que estos aparatos llevaran un sistema de detección de la formación de monóxido de carbono por la combustión incompleta del gas al faltarle oxigeno por estar, igual que el brasero, en habitaciones pequeñas y/o mal ventiladas. Desde el citado año, fue obligatorio que estas estufas llevaran el llamado “analizador de atmósfera” que apaga la estufa si detecta falta de oxígeno en el aire. Aún así, el uso de estufas de butano en el caso de personas mayores y con algunas limitaciones, puede ser peligroso, por no tomar precauciones o no atender a su mantenimiento (cambio del tubo de goma y su adecuada fijación, manipùlación de las bombonas…)

La pobreza energética se disparó entre 2010 y 2012. Aunque no hay datos que dejen clara esta relación, sí sabemos que cada vez más familias tienen que dedicar más del 10% de sus ingresos a pagar la energía que consume su hogar (lo que se conoce como pobreza energética), según la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA). La pérdida de ingresos de los españoles junto al aumento del precio de la energía, ha disparado en dos años en dos millones las familias afectadas. “Entre 2010 y 2012 aumentó de cinco a siete millones el número de hogares donde tienen que destinar una cantidad desproporcionada de sus ingresos para pagar luz y electricidad”, dice José Luis López, de ACA. Solo durante el pasado mes de diciembre, 28 personas perdieron la vida en incendios originados en sus viviendas”

Si entre el 2.10 y 2.012, en esos dos años, el número de familias con pobreza energética pasó de 5 a 7 millones de hogares, otro tanto es de suponer ocurrió el 2.013 y 2.014, por lo que el número de familias afectadas debe estar actualmente en 9 millones. 
¿Cuáles son los motivos de esa pobreza energética? En primer lugar la escalada imparable de precios debida a la insaciable voracidad de las compañías eléctricas que, por fas o por nefas, cada año han estado metiendo su usurera mano en los bolsillos de los españoles. Con la aquiescencia de los políticos y la inhibición de la judicatura, que ha tomado, salvo excepciones, la posición de simples observadores del latrocinio.
Algunos lectores dirán: “existe una tarifa social que favorece a los consumidores con menos poder adquisitivo…” Veamos lo que dice el experto ANTONIO MORENO ALFARO en su web ESTAFALUZ sobre este punto:

Análisis de la tarifa Social (potencia contratada inferior a 3 kW);  Entrar en el enlace para ver toda la información.
Análisis de la tarifa 1.0 (potencia contratada hbasta 1 kW)
Análisis de la tarifa 2.0.1 (potencia contratada hasta 2,5 kW)
Análisis de la tarifa 2.0.2; Análisis de la tarifa 2.0.3 y Análisis de la tarifa 3.01 (quedan fuera dela tarifa social)

Análisis resumen

Las tres principales conclusiones que se sacan de estos seis documentos y de los indicados en el punto 4.4 del presente apartado son las siguientes:

Primera: Las subidas reales de los precios del kwh aplicables a partir del 1 de julio son muy superiores a las indicadas por el Gobierno.

Segunda: La tarifa social es no sólo antieconómica, pues da lugar a facturas superiores entre un 18 y un 20% a las que resultan con las tarifas 1.0 y 2.0.1, sino, sobre todo, antisocial, pues penaliza a los usuarios con menor poder adquisitivo. 

Tercera: La tarifa con discriminación horaria es siempre más económica que la tarifa sin discriminación horaria.”

Antes de seguir permitidme recomendaros que entréis en los enlaces de la Web ESTAFALUZ de estas explicaciones para profundizar en el conocimiento y análisis de los hechos. También aprovechó para darle las gracias, una vez más, al autor. Vuelvo al hilo de la cuestión:
¿Es esa la tarifa social que soluciona la pobreza energética de las familias menos favorecidas y especialmente a los ancianos solos o en pareja? Esa tarifa social es una vergüenza. Los políticos harían mejor si se ocuparan de evitar muertes por culpa del dinero, pero solo se ocupan cuando el problema tiene repercusiones sociales mediáticas. Pongo el caso de la enfermera contagiada por el ébola: ¿Cuantos millones ha costado? Con esos millones, ¿Cuántas vidas de familias se pueden salvar cada año? Por descontado que me parece muy bien salvar la vida de tal enfermera, y aplaudo que se haya gastado ese dinero. Pero ¿Por qué no se mueven esos mismos políticos cuando ven también por televisión las muertes por incendios y por monóxido de carbono de familias, especialmente de ancianos, que no pueden pagarse la potencia energética necesaria para poder poner una simple estufa eléctrica que sustituya al brasero o a la estufa de butano y que puedan pagar el coste de la luz?
Claro, se entiende perfectamente, lo del ébola fue muy mediático y podía afectar a los políticos. Las muertes de familias son anónimas. Son una noticia más en la radio o la televisión…un número más de vez en cuando, cada vez más frecuente…¿Qué hacen los alcaldes de esos pueblos perdidos de la mano de Dios (y otros no tanto) que no atienden ni resuelven esos casos? Las estadísticas de esas muertes no cuentan a la hora de ganar las elecciones. Ni de unos ni de otros ni de los que vengan. La estadística no vende. Es mejor pensar en ganar y meterse todos los días en uno de esos 30.000 coches (perdón cochazos) oficiales climatizados y cómodos, con chófer y guardaespaldas tanto en invierno como en verano…

“..el año pasado fallecieron 132. “Y son pocos si tenemos en cuenta que el año pasado los bomberos hicieron un total de 140.000 intervenciones”, dice Hernández, responsable del estudio, que señala que el riesgo de morir en un incendio es mayor cuanto menor es la población del lugar donde se reside. El índice de muertos por millón de habitantes en las poblaciones de menos de 1.000 residentes es entre cuatro y cinco veces mayor que en las ciudades más grandes.” 

¿Es eso justo? Todos los españoles NO SOMOS IGUALES por más que se les llene la boca a los políticos de todas las raleas, los de antes, los de ahora y los que vendrán en el futuro. En este país nuestro se gasta el dinero a espuertas en todo menos en lo imprescindible. Y así nos luce el pelo. Especialmente a nuestros padres y abuelos…