Pido a mis lectores que leáis este artículo, pues no os dejará indiferentes. En breve volveré sobre el tema, pero primero os cuento algo sobre internet.
Alguien me dijo una vez, al comienzo de mi andadura como editor de mi blog (hace seis meses) que los artículos tenían que ser de calidad para que los robots buscadores de GOOGLE pudieran localizarlos y ponerlos entre las primeras páginas, y añadió “si no estás entre las 20 primeras páginas, no estarás en internet, pues muy pocos buscan más allá.”
Esta mañana he puesto en el buscador “Calefacción por emisores térmicos” y he empezado a leer en la primera página. Hay 42.900 entradas sobre el tema.
La primera es de una comparativa de precios para vender estos aparatos. La segunda es alguien que pregunta a un experto si interesa instalar estos aparatos. La tercera es un debate sopbre estos aparatos y la cuarta es un miniapartado de un  artículo global sobre sistemas de calefacción.
En quinto lugar, ¡Oh sorpresa!, está el mío La calefacción eléctrica por Emisores Térmicos de …  Eso debe significar, supongo, que los “robots” de Google que leen todos los artículos y los ordenan, habrán considerado que tenía interés, y que el número de visitantes es elevado.
Cerrando la primera página está el artículo décimo, que es el que, como os he dicho, considero Extraordinario, en su acepción “fuera del orden o regla natural o común”. Veamos por qué, leyendo y comentando el texto. En letra cursiva, el texto original del artículo.
Dice así: Consumo Emisores Térmicos.
Como ya habíamos visto el consumo de electricidad de emisores térmicos nos garantiza un ahorro de energía de por lo menos el 50%”.
 
¿De dónde sale que consuman “por lo menos” un 50 %? ¿Dónde lo ha justificado o demostrado? Veamos “lo que ya habíamos visto”, en su anterior artículo dice: “Los emisores térmicos son aparatos de calefacción de muy bajo consumo eléctrico, por lo que el usarlos nos garantiza un ahorro de energía, en promedio consumen 50% menos energía que los sistemas tradicionales, gracias al fluido térmico que contienen que difunde el calor producido por la resistencia eléctrica de una manera rápida y uniforme…”
 
Aquí no dice nada del por qué. O sea, se saca de la manga que los emisores térmicos tienen  un consumo del 50 % inferior al normal, en su primer  artículo y en el segundo justifica el mismo argumento porque “ya lo había dicho”. O sea, de justificación nada de nada.
Sigue diciendo: La difusión de calor por radiación es más recomendable que por convección porque la sensación de calor es mayor” No entiendo a qué viene este comentario, pues precisamente los emisores térmicos son de convección. Y lo de que por radiación es mejor que por convección que se lo digan a quien tenga una estufa de infrarrojos o una de butano antigua, ambos aparatos calientan por radiación: si no estás frente al aparato, ni te enteras de que hay calefacción, pues solo calienta “lo que ve” delante.
Sigue diciendo: “La única desventaja de los emisores térmicos es que el aumento de la temperatura es más lento”. Menos mal que, según el autor, los emisores térmicos tienen alguna desventaja…, ya que el aumento de temperatura es más lento. ¿Más lento que qué? Que una tortuga, que una carreta, que un brasero, que una estufa de leña? No lo especifica…
Veamos seguidamente su definición de lo que es el fenómeno de convección: “La calefacción por convección consiste es calentar el aire cercano a las resistencias eléctricas del aparato, este aire caliente sube y sustituye al aire frio que baja y es calentado por el radiador”. No explica si el aire caliente que sube tropieza con el aire caliente que baja, y se forma un lío… 
 
La convección se produce cuando se calienta el emisor , y por su parte inferior, el aire frío que está en contacto con el aparato, se calienta y asciende al bajar la densidad del aire por el calor,  y asciende preferentemente a través de los huecos entre los elementos del emisor, que son los espacios que más se calientan. De esta manera, asciende en forma de arco de circunferencia, llega hasta el techo y vuelve a bajar cerrando el arco hasta el suelo, lejos del aparato. Es como si el aire hiciera un movimiento circular contínuo, de forma que se va calentando el aire de toda la habitación (y todo lo que hay en élla, claro).
Siguiente afirmación del editor: “Las resistencias consumen mucha energía, por lo que no es recomendable usarlas (esto aplica a cualquier aparato que use resistencias, como un tostador de pan). 
 
¿Cuánto es “mucha energía”? ¿Un vatio, un kilovatio, un gigavatio? Qué pena que, sin él saberlo, se le hayan colado las resistencias en los emisores térmicos, pues sin ellas, no existirían… Por cierto, tomo nota de no volver a comer pan tostado para desayunar, pues cuesta mucha energía y no está el horno para bollos..
El siguiente párrafo es genial, aunque no entiendo nada de lo que dice: “En particular, en el caso de la calefacción de un edificio, un emisor térmico se encuentra en cada habitación edificio con calefacción. Por ejemplo, radiadores, suelo radiante, sombrillas climatizadas, conductos y rejillas de soplado (en el caso de un flujo de aire de calefacción) están emitiendo calor.”
Nos viene a decir que en cada habitación de un edificio con calefacción se encuentra un emisor térmico, que puede ser radiador, suelo radiante, sombrillas climatizadas (esto debe ser para habitaciones-terraza, claro), y hay hasta sopladores de aire caliente, que, además, emiten calor…
Termina con “En resumen, los emisores térmicos son una mejor opción a la hora de calentar una habitación, ya que su eficiencia permite que tengan un bajo consumo de energía, aparte de que se pueden instalar de manera independiente en cada habitación, así sólo tenemos que prender el que queremos usar y no todo un sistema central de calefacción que calentará partes de la casa que no estamos usando incrementando el consumo de energía.
O sea, queda demostrado que consumen un 50 % menos, que calientan el aire que sube y baja, que las resistencias no hay que usarlas pues consumen mucho, que los aparatos calienta-terrazas se ponen también en las habitaciones, y, por último, que fuera de los emisores térmicos, todos los demás aparatos no pueden apagarse por habitaciones. Tanto es así, que si calientas por estufa de butano, por convectores, por leña, por infrarrojos, por brasero, por lo que sea, no puedes “desconectar” por habitaciones. Por cierto, en la calefacción central debe estar prohibido cerrar la llave de alimentación de los radiadores que no interese que se calienten…¡Este gobierno…!
¿Veis amigos lectores como yo tenía razón? ¿No es un artículo extraordinario? No me diréis que no está “fuera de lo normal”
Este artículo –podéis verificarlo- está en el “top ten” de su categoría. ¡Despistados robots de Google!, ¡Os han marcado un gol más grande que el de Iniesta!