La noticia de que la fiscalía está investigando la existencia de un fraude masivo en el reciclaje de aparatos electrónicos y electrodomésticos fue publicada en EL PAÍS el pasado día 2 de Junio.
 
La alerta sobre la noticia me la dio el ingeniero sevillano Antonio Moreno Alfaro, el “David” que lleva años luchando en su Web ESTAFALUZ contra  “Goliat”: el cártel de las compañías eléctricas por sus estafas, abusos y prebendas,  con la connivencia (y muchas veces complacencia) de los gobiernos, los fiscales y los jueces.
 
Antonio Moreno me pasó el siguiente correo:
 
“….es una noticia que puede interesar a tus lectores, quienes ignoran que el canon de reciclaje que pagan obligatoriamente al comprar cualquier electrodoméstico no es utilizado para cumplir la función específica para la que fue creado, sino, como es tradicional en este país, para engrosar los bolsillos de un grupo de sinvergüenzas …”


¡Qué razón tiene Antonio Moreno! Una manada de sinvergüenzas se están forrando a costa de todos los ciudadanos, pues todos compramos electrodomésticos, electrónica, teléfonos móviles, y cualesquiera artefactos que lleven pilas y cables eléctricos, incluidos los juguetes…”
 
Todos estos aparatos  tienen incrementado su precio por el canon de reciclaje. Los costes añadidos al precio de venta al público de los aparatos van desde los 25 euros por un frigorífico  a los 5 euros por lavadora y lavavajillas, los 3 euros por una vitrocerámica, etc. Con este canon se recogen al año 360 millones de euros. Como hace cinco años que se implantó este canon, se han recaudado 1.800 millones de euros de los bolsillos de los consumidores destinados, según el Real Decreto 208/2005 de 25 de febrero  relativo a los aparatos eléctricos y electrónicos a la gestión de sus residuos (RAEE) para evitar daños importantes al medio ambiente.
El dinero recaudado es para cubrir los costes del reciclado que comprenden desde el transporte de los electrodomésticos sustituidos  desde los “puntos limpios” de cada población, a donde deben llevarlos los comercios que nos venden los aparatos nuevos y nos retiran los viejos, hasta la planta de reciclaje de la zona, y el reciclado de los aparatos, consistente en desguazarlos y eliminar correctamente los materiales contaminantes, como plomo, mercurio, plásticos gases refrigerantes (CFC), etc.
 
El referido informe de EL PAIS amplía la información detallando meticulosamente la intervención de la fiscalía de Medio Ambiente, de la Guardia Civil, etc.
 
Dejo el artículo aquí. Mañana seguiré con la segunda parte…