En mi artículo de ayer comentaba la noticia de que la fiscalía está investigando la existencia de un fraude masivo en el reciclaje de aparatos electrónicos y electrodomésticos, que fue publicada en EL PAÍS el pasado día 2 de Junio.
 
Hoy voy a destacar los puntos más interesantes del informe de EL PAIS y el de la fiscalía y a dar mis opiniones sobre este asunto. 
 
“El sector del reciclaje denuncia que hay transportistas, comerciantes y hasta Ayuntamientos en tratos con chatarreras, que pagan más que las plantas de tratamiento, ya que sus costes son menores. Incluso aparatos depositados en el punto limpio pueden acabar en un chatarrero y hay quien critica que alguna planta de tratamiento no trata lo que le llega, sino que lo lleva a chatarreros”
Y añade: “las plantas de tratamiento de residuos están casi vacías: la gran mayoría de los aparatos acaban en chatarreros ilegales o exportados a países en desarrollo como productos de segunda mano”
Respecto a la fiscalía, “El fiscal ha detectado una cadena de irregularidades tanto “en la entrega por las entidades gestoras de los aparatos obsoletos a las plantas de tratamiento para su correcto tratamiento como residuo, como en las salidas de envíos en contenedores desde estas hacía la exportación a países no europeos, para su reutilización”.
Añade la fiscalía: “Hay 60 imputados, desde transportistas de centros de distribución o autónomos, a chatarreros, grandes trituradoras de metales, centros de almacenamiento o incluso plantas de tratamiento”.
O sea que los 1.800 millones de euros que debían destinarse a reciclar todos los aparatos sustituidos por obsoletas, resulta que solo se han reciclado, como dice el informe, un 20 %.  Así pues, el coste real del reciclaje ha sido de 360 millones de euros. ¿Dónde están los 1.440 millones de euros ”no utilizados”?
Estos 1.440 millones de euros pagados por los consumidores han ido a parar a las siguientes entidades/personas:
  • Ministerio del Medio Ambiente, que es quien se supone recibe el dinero
  • Transportistas y distribuidores, que no entregan los aparatos a los puntos limpios de cada zona
  • Puntos Limpios que venden los aparatos  a los chatarreros.
  • Chatarreros, que venden los aparatos como de segunda mano o los desguazan para aprovechar los materiales valiosos.
  • Las propias plantas de reciclaje, que reciben subvenciones que no necesitan, pues su trabajo solo es un 20 % del previsto.
Otra cosa: Los aparatos sustituidos por Planes Renove, que se cambian por otros de mayor eficiencia energética (menor consumo) y que obligatoriamente deben ser destruidos para evitar seguir utilizándolos en otro sitio, resulta que el 80 % de ellos “desaparece” y una parte de los mismos se vuelve a utilizar vendiéndolos como de segunda mano… y a seguir consumiendo más, con lo que la función del Plan Renove no se cumple, pero sí se da la subvención.
¿Qué hacen la Ministra del Medio Ambiente, Rosa Aguilar? ¿Y el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, con su IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro  de la Energía?
Aquí nadie hace ni dice nada. Y la palabra DIMISIÓN se ha borrado del diccionario de los políticos. No me puedo creer que reciclando solo un 20 % de los aparatos previstos (cambiados) nadie haya hecho la pregunta: ¿Dónde está el dinero que sobra? ¿Se lo han llevado los Ministerios? ¿Las plantas de reciclaje? Porque los transportistas y chatarreros son también beneficiados, pero pagaron a alguien: a “puntos limpios” (control municipal) o a plantas de reciclaje. Los transportistas también hicieron recogidas gratis de los aparatos viejos y se los vendieron a los chatarreros, por lo que algo les ha costado.
No debemos pasar por alto tampoco la llamada “logística inversa” (¡Vaya nombrecito caprichoso y poco lógico), Se trata de los aparatos vendidos a usuarios que deben ser retirados y cambiados por golpes y daños de transporte o averías en los primeros días de uso. Se trata de cientos de miles de aparatos al año, y no van ni a transportistas ni chatarreros ni plantas de reciclaje: vuelven al fabricante y éste los revende a  almacenistas que los venden como segundas o tarados directamente a los usuarios.
En estas situaciones, ¿Debe seguir pagando el comprador de un nuevo electrodoméstico el Canon para Reciclar lo que no se recicla y seguir engordando los bolsillos de muchos sinvergüenzas?
¡Vaya país! denuncia el artículo de El País…