Puede ser interesante comprar Marcas Blancas de electrodomésticos, pues normalmente los precios de estos aparatos son más bajos que los de marcas conocidas “de fabricante”.
 
Sin embargo hay que tener en cuenta algunas consideraciones si no queremos cargar con “un muerto”. Barato, eso sí, pero muerto al fin y al cabo. Por eso conviene explicar el objeto de las Marcas Blancas en general y en especial en los electrodomésticos.
 

Los establecimientos de venta de electrodomésticos abundan, como sabéis. En ellos se encuentran varias marcas por cada producto y lo que no tienen en exposición, te lo pueden vender por catálogo. Cada establecimiento tiene unas prioridades y marcas concretas que, por la razón que sea (económica, de rentabilidad, de seguridad, de calidad, etc.) te aconsejan que compres.

 
Cuando vas a una tienda, normalmente te quedas con las explicaciones que te dan y vas a otras para comparar calidades y precios. Y compras, a igualdad de producto, marca y modelo, con el que mejor precio te ofrecen. Sabes también que como en España quien atiende la posventa de los aparatos no es el vendedor (como en otros países, y como dice la Directiva Europea) sino que la atiende el propio fabricante “a todos por igual, compres donde compres” y como además la garantía básica de los aparatos es de dos años por ley, la diferencia está solo en el precio a igualdad de marca y modelo.
 
Lógicamente esto no es del gusto de los establecimientos vendedores, ya que los compradores van normalmente donde les atienden y aconsejan mejor, pero no siempre acaban comprando en ese establecimiento, por lo que han empleado un tiempo en atender e informar y luego la venta se les escapa por una diferencia de precio, cuando han sido ellos los que han convencido al comprador.
 
Veamos otra situación: un establecimiento quiere vender una marca conocida, pero a menor precio del “recomendado” por el fabricante, por la razón que sea. Pues normalmente no puede, pues se arriesga a que el fabricante no le venda más o le suba el precio de coste.
 
Si el vendedor quiere hacer lo que quiera con sus aparatos: venderlos más caros o más baratos, hacer ofertas especiales, venderlos a saldo o ponerlos por las nubes, y todo ello sin que NADIE pueda hacerle la competencia comparando aparato por aparato, solo tiene una salida: Crear su marca propia, que en el argot comercial se denomina Marca Blanca.
 
Prácticamente todas las cadenas de distribución de electrodomésticos, los grupos de compra, los hipermercados, los grandes almacenes, los grandes especialistas, etc, tienen una o más Marcas Blancas de electrodomésticos.
 
En los establecimientos de venta, como es habitual, no solo en el electrodoméstico, sino en cualquier actividad comercial y de venta, el vendedor intenta venderte el aparato que más le interesa a él, y si tu no lo quieres, te ofrece el segundo de la lista, y así sucesivamente.
 
Con los electrodomésticos de Marca Blanca hay tres posibilidades: que el vendedor tenga más margen de beneficio, que le sirva de anzuelo para atraer a más clientes y luego derivarlos a la marca que les interesa, o bien cubrir lo que denominan “primer precio” (precio más bajo) con algo más de beneficio que con las marcas normales.
 
Además la Marca Blanca propia le permite al vendedor poner un precio más bajo o más alto en cualquier momento, pues el suministrador no puede impedírselo y el comprador no puede comparar el precio de esa marca “blanca” con otra tienda pues esa Marca solo la tiene él.
 
Ya he dicho que la ventaja principal de la Marca Blanca es el precio. Pero…. ¿Cuáles son los inconvenientes? ¿Quién me garantiza esos aparatos? ¿Qué Servicio Técnico me atenderá? ¿Son realmente de calidad? ¿Me lo cambiarán si tiene un problema irreparable?
 
Hoy solo he hecho la introducción al tema. Mañana daré respuestas a todas esas preguntas y mucha más información para que sepas todo lo bueno y puedas evitar lo malo, si lo hubiera.
 
Hasta mañana pues.