De vez en cuando aparecen comentarios en este blog de lectores que afirman la existencia de la “obsolescencia programada” en los electrodomésticos. Otros dicen que los componentes no son de calidad y hacen el mismo efecto. A raíz de mi reciente artículo sobre la duración de los electrodomésticos, se ha creado una polémica de comentarios a favor y en contra de la existencia de dicha teoría, polémica que me ha movido a preparar este nuevo (y espero que definitivo) artículo. 
 
Podéis entrar en dichos comentarios para leerlos en su totalidad, pues no tienen desperdicio. Os doy el enlace del artículo pues como son varios y extensos, no los voy a transcribir en su totalidad para no cansaros. Solo cogeré (pido disculpas por la palabra a mis amigos los lectores americanos, pues lo de coger, en España significa TOMAR, no lo otro, que tiene otros nombres). Decía que solo TOMARÉ de ellos lo que creo merece respuesta por ser significativo. 
Permitidme que antes señale el comentario de FRAN (el primero del artículo), donde haciendo referencia al autor de otro comentario anterior que me llevó a publicar ese artículo dice : “Seguro que es un troll, no te deberías haber molestado ni en contestarle, yo hace 6 años que compre mis electrodomésticos y aún no se lo que es una avería en ninguno de ellos. Un saludo” 
Para los que no lo sepan, transcribo lo que describe Wikipedia como Troll: 

“En la jerga de Internet, un troll o trol1 describe a una persona que publica mensajes provocativos, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusión, sala de chat o blog, con la principal intención de provocar o molestar, con fines diversos y de divertimento, a los usuarios y lectores en una respuesta emocional2 o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión, logrando que los mismos usuarios se enfaden y se enfrenten entre sí.3 4 El troll puede crear mensajes con diferente tipo de contenido como groserías, ofensas, mentiras difíciles de detectar, con la intención de confundir y ocasionar sentimientos encontrados en los demás.” 

No seré yo quien diga que en estos comentarios se haya querido actuar como un TROLL, pero lo cierto es que sea de buena fe o con premeditación y alevosía, en unos casos y en los otros, los efectos son los que se describen en la definición de Troll.
Yo puedo hacer lo siguiente con comentarios de este tipo: eliminarlos del blog (dándole a la tecla SUPRIMIR), ignorarlos, contestar diciendo que son unos memos por pensar tal cosa, o responder argumentando. Como muy bien le dice LOBO a FRAN,
“Fran, pero esa es precisamente uno de los alicientes este blog, responder a la gente que escribe sin argumentos. Eso es lo divertido, lo entretenido, lo didáctico. Antonio responde, con santa paciencia, no lo negaré, punto por punto, argumentado, eso sí, a la gente que escribe paparruchas, inexactitudes sentando cátedra y demás zarandajas … 
Quede claro, dicho lo anterior, que también hay gente educada que consulta, pregunta dudas, argumenta de forma coherente y que también enriquecen el contenido del blog.”  (El subrayado es mío) 
Otra observación antes de entrar en materia. Lo que escribo en este blog es por mi propia iniciativa. De nadie dependo y a nadie tengo que darle explicaciones, pues digo lo que pienso, lo que siento y lo que me dictan mi experiencia y conocimientos. Que quede bien claro que con mi defensa de la inexistencia de la tan cacareada por algunos “obsolescencia programada” en los electrodomésticos no busco beneficiar ni defender r a nadie, sean fabricantes, vendedores, servicios técnicos, etc. Solo digo lo que ´se. Creo que he demostrado sobradamente en los 340 artículos escritos en el blog desde hace dos años y tres meses de su inicio, que critico con dureza la mentira de algunos fabricantes y comercializadores de productos cuando pretenden, a través de una publicidad engañosa, confundir a sus potenciales clientes exagerando las prestaciones de sus aparatos o simplemente mintiendo como bellacois. Y no quedan fuera de esa crítica ninguna marca o fabricante, pues todas, unas más y otras menos, han tenidó la tentación de decir grandes o pequeñas mentiras y exageraciones. En ningún caso he dudado en criticar esas posturas si las he conocido. Eso sí, con argumentos, nunca por intuiciones. Y es que dejarse llevar por la intuición para juzgar si una cosa es cierta o no te puede llevar al error muchísimas veces. La intuición si no va acompañada de la experiencia, de los conocimientos y del sentido común conduce normalmente al error, al fracaso de las creencias. Nadie nace enseñado. Nadie nace dotado de ciencia infusa. Todos tenemos mucho que aprender. Solo el estudio, la formación, la constancia y la experiencia pueden llevar a los individuos al conocimiento más cercano a la verdad. 
Entro ya en materia comentando lo más llamativo. Dice ANTONIO CALLE en su comentario que lleva muchos años trabajando como vendedor de electrodomésticos, que sigue mi blog porque encuentra cosas interesantes que desconocía pero que discrepa en ocasiones de lo que se dice en el blog. Por ejemplo:

“1º los aparatos efectivamente no tienen una fecha programada, nadie seria de ser tan jili como para poner un chip u otro dispositivo que al X tiempo hiciera que fallen las cosas, lo que si creo es que desde los años 70 los fabricantes (la gran mayoria) fueron dando mas prestaciones a menores precios. Claro ejemplo es comparar los precios de una lavadora de hace 20 años con una de hoy, si suben las materias primas como es que cuestan practicamente lo mismo cuando yo era un niño mi madre compraba una labadora por unas 50 o 60000 pesetas y hoy en dia la media de las compras ronda los 380€ si no recuerdo mal, realmente lo que ocurre es que baja la calidad del aparato, hay fabricantes que los fabrican como hace 20 y 30 años y los precios suben, para una labadora equivalente a los 1200€ de media (esa que sabes que no esta programada, jejeje)” (el subrayado es mío) 

Reconoce, pues no podía ser de otra manera, que sería una estupidez creer que esos aparatos (como aseguraba el “iluminado” Benito Muros, el “inventor” de las bombillas de duración eterna) no llevan un chip que al cabo de un tiempo predeterminado por el fabricante, falle el aparato (y como aseguraba el ínclito “inventor” que acabo de citar, el aparato se descuajeringa y queda inservible. Antonio Calle dice sin embargo que la explicación que las lavadoras de hoy son mucho mejores que las de antes, y que a partir del los años 70 (según él) los fabricantes fueron dando más prestaciones a mejores precios. La prueba de ello es que los precios actuales de una lavadora son prácticamente los mismos que los de hace 20 años (entonces, 60.000 pesetas, hoy 380 euros, y que eso solo se consigue rebajando la calidad de los materiales, pues de ponerlos de la misma calidad de hace 20 ó 30 años, costaría una lavadora 1.200 euros.
Errónea la argumentación. Hoy son mejores materiales que hacen 20 ó 30 años. mejor verificados, mejor diseñados,. más eficientes y más seguros y menos contaminantes que entonces. El que el precio de las lavadoras no haya subido , como en todos los electrodomésticos, no se debe a ese argumento, pues innegablemente los aparatos son totalmente superiores, sino que se debe a dos razones fundamentales: la mayor cantidad de las series de fabricación de los modelos (no resulta el mismo coste por unidad producida si fabricas al año 100.000 lavadoras que si construyes un millón), y que esa misma mayor cantidad te permite mecanizar y automatizar los procesos de fabricación haciéndolos más rentables, robotizando cadenas, presionando en costes por el mayor volumen, sobre el transporte, la compra de materias primas, los componentes externos, etc. etc, sin olvidar los adelantos de la ciencia aplicados a la informática y a los controles de fabricación. Añado algo que no tiene en cuenta Antonio Calle. El esfuerzo de compra entre la lavadora de hace 20 ó 30 años en comparación con los ingresos del comprador era muy superior a los momentos actuales, ya que los ingresos del trabajo son superiores a entonces, por lo que el esfuerzo de compra se ha reducido sensiblemente. Y que nadie salga con el comentario fácil de que con la crisis y con el paro…Eso ya lo sé. Pero no es ese el tema en este momento.
Veamos la segunda parte del comentario de Antonio Calle:
“2º luego tenemos a las personas que las usan como en casos como estos que quiero lo ultimo de lo ultimo pero lo quiero mas barato que la que vi en el centro comercial y que sea mejor que una Miele
por supuesto que tienes razon en todo lo que escribes pero muchas veces las personas como tu y yo nos movemos por nuestras experiencias y estoy arto de hoir a mis clientes- tengo un amigo que entiende de esto y me a dicho… creo que no estan del todo equivocados solo que les falta informacion, por eso te agradezco todo esto que escribes pues hay cosas que yo desconocia y me viene muy bien para mi trabajo.
Gracias. Antonio Calle”
Tienes toda la razón, Antonio, es frecuente oír a gente que repite cual loro que “tiene un amigo (que siempre es experto en la materia) que dice que…”, o bien “que a su madre le duró…” o quien “mi abuela todavía tiene la lavadora que le regalaron en su boda..” Todo eso no son más que muestras puntuales, aunque sean repetitivas. No es de sentido común moverse por impulsos e intuiciones. Y sobre todo no lo es para agente seria, para los fabricantes, por ejemplo, que precisan de investigaciones a fondo antes de lanzar un nuevo producto, pues siempre tienen el riesgo de equivocarse y no acertar con él.
Por eso me entra la risa (y también la pena) al oír afirmaciones como esa de que se programan los electrodomésticos para que duren un tiempo determinado, que antes duraban mucho más, que eran de mejor calidad, que lo de la eficiencia energética es un cuento chino y que se hace para que se cambien los aparatos y los fabricantes puedan seguir fabricando, que si los aparatos deberían durar 60 años, como dice el “iluminado” Benito Muros”, que se ha aferrado como a clavo ardiendo al banderín de enganche de la obsolescencia programada, y que va a fabricar (está en ello, según me informó hace unos días ALBERT, un apreciado lector del blog). Que va a fabricar un frigorífico que durará 60 años, siento pena por los “creyentes” de esa teoría, que picarán en el anzuelo y hasta a lo mejor le compran al citado estafador uno de esos aparatos que ahora andará buscando entre los fabricantes chinos el que tenga mejor precio para venderlo como genial invento del siglo a los incautos que por fe o por ignorancia se lo compren.
Pero queda todavía mucho que hablar sobre este tema: comentar las deducciones y afirmaciones contenidas en los siguientes comentarios al artículo citado, y demostrar por mi parte, argumentando como siempre, que no llevan razón. Que eso de la obsolescencia programada, afirmo, DOY FE, que en los electrodomésticos NO EXISTE. Por eso además de los comentarios citados, hablaré de las plagas, enfermedades técnicas y averías que han ido sufriendo los diferentes fabricantes en su historia, y que son confundidos por los defensores de esa antigua teoría de la obsolescencia programada y que NADIE ha sido capaz de demostrar en el mundo de los electrodomésticos. Sencillamente porque NO EXISTE, y porque como decía RAFAEL GUERRA “lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.” Qué razón tenía el torero cordobés! Eso os avanzo, amigos lectores, y procuraré demostrarlo en mi siguiente artículo sobre este tema, ya que queda mucho que decir –y muy importante- que estoy seguro os convencerá.