Mi amigo el ingeniero sevillano ANTONIO MORENO ALFARO, dedicado desde hace 20 años a destapar los engaños de las compañías eléctricas, me ha pasado un correo informándome sobre un artículo aparecido en el diario EL PAÍS, el día 2 de Noviembre, que habla de los movimientos en Francia y en la Unión Europea, para erradicar la OBSOLESCENCIA PROGRAMADA en los electrodomésticos. Una vez más surge el fantasma alrededor de esa idea que no puedo dejar de comentar otra vez, como tantas veces he hecho en este blog.


Con cuatro viejas ideas cogidas por los pelos, se pretende demostrar que los fabricantes de electrodomésticos PROGRAMAN sus aparatos para que “se mueran” al cumplir un tiempo determinado de uso. Unos dicen que si ponen un chip, otros un chop, y la mayoría hablan por habar porque “lo han dicho en la tele, en la radio y en los periódicos” 
 
También una vez más, en este caso una redactora, RAQUEL VIDALES, se aventura a escribir un artículo dando por hecho que esa Obsolescencia Programada existe, mezclando ocurrencias, comentarios, suposiciones, y algunos acontecimientos y termina asegurando que Francia y la Unión Europea van a erradicar la Obsolescencia Programada. Por lo que dice esta redactora e incluso los “expertos” que ha entrevistado, eso parece ser una práctica común de los fabricantes de electrodomésticos. Yo no he sido nunca fabricante pero sí he trabajadoo durante 44 años en el sector, muy especialmente en Asistencia Técnica, primero en BRU y luego con mis propias empresas con redes de posventa en toda España y Portugal. Afirmo ya de entrada que eso de la obsolescencia programada en los electrodomésticos no existe. Como hago siempre, no basta con decir las cosas: hay que razonarlas y explicar el por qué. A eso voy. Primero transcribo el e-mail recibido de mi amigo ANTONIO MORENO ALFARO, creador y mantenedor de la Web ESTAFALUZ

“Buenos días, amigo Antonio. 

Esta noticia puede interesarte, pues trata sobre un tema al que le has dedicado varios artículos:
http://economia.elpais.com/economia/2014/10/31/actualidad/1414761553_3357.html 

Un abrazo.”

Entro ya en materia copiando párrafos del artículo de EL PAÍS, que pondré elnletra cursiva, resaltando por mi cuenta los datos más relevantes en “negritas”. Mis respuestas serán en letra normal.

“Francia y la UE planean leyes para combatir y castigar la obsolescencia programada
RAQUEL VIDALES 2 NOV 2014 – 00:02 CET54

“En el centro de reparación de Koopera, un grupo de cooperativas sin ánimo de lucro del norte de España, casi no se reparan frigoríficos. “No vale la pena. La mayoría llegan con fugas de gas que no podemos localizar porque las tuberías están incrustadas dentro de los muebles, y cada vez es más difícil desmontar los muebles. Hace años se podía llegar a cualquier pieza, pero ahora son todo obstáculos”, explica Txelio Alcántara, técnico del taller. “También es cada vez más difícil arreglar aparatos pequeños. Les ponen tornillos de seguridad, que solo giran para cerrar, y ni siquiera podemos abrirlos”.

Los frigoríficos han sido siempre iguales: unos tubos van por el exterior del aparato, que siguen yendo por el exterior en la actualidad, y otros van incrustados entre el mueble exterior y la parte interior del aparato, en las paredes y parte trasera del frigorífico, Luego se hace el rellenado de espuma aislante a presión en todo el espacio alrededor de los tubos de refrigeración, que se utiliza para que el aparato no tenga fugas de frío. Exactamente como antes se hacía.
¿Qué es lo que ha cambiado? Porque según el “técnico” que informa, antes se podía abrir la parte de atrás del frigorífico, sacar toda la espuma, buscar la fuga, soldarla, hacer el vacío, cargar el circuito de gas, volver a meter espina a presión y a funcionar. Eso si se localizaba la fuga atrás, porque si estuviera en el mueble, ni antes ni ahora se podría desmontar. Nada ha cambiado respecto  a los tubos, las fugas y el aislante. Pero hay una “pequeña diferencia!” que el “técnico” se ha olvidado de explicar: Esa reparación requiere varias horas de trabajo, con dos visitas como mínimo y llevar el aparato al taller y devolverlo a la casa si se tenía la fortuna de dar con la fuga…
En aquellos tiempos, la compra de un frigorífico podía suponer el sueldo de varios meses al comprador, y la mano de obra de las reparaciones era mucho más económica que la de hoy. En aquel entonces convenía reparar, pero hoy se compra un nuevo frigorífico por la tercera parte del sueldo mensual de un mileurista.Mucho más barato que la  añorada reparación de antaño. ¿Quién es el simple que repararía el aparato arriesgándose además a no poder localizar la fuga y gastarse en el intento más de lo que vale un aparato nuevo? Yo desde luego, NO. Es un tanto extraño que una cooperativa “sin ánimo de lucro” recomiende una reparación que ya no se hace ni en el tercer mundo…
Respecto a los tornillos de los pequeños aparatos domésticos. Actualmente, con el coste tan reducido de esos aparatos, CUESTA MÁS que el Servicio Técnico intervenga que comprar un aparato nuevo. Antiguamente sí se hacía, porque su coste era elevado. Pero hoy es impensable. Ni siquiera se reparan los averiados en garantía, pues es más barato tirarlos y suministrar uno nuevo al usuario. 

“Cafeteras, máquinas de afeitar, secadores de pelo, microondas, frigoríficos, lavadoras, ordenadores… Miles de aparatos acaban en la basura antes de tiempo porque es demasiado caro repararlos, por falta de repuestos o porque no hay modo de desmontarlos. Es una forma reconocida de obsolescencia programada, una manera de acortar la vida de un producto antes de que se desgaste. Un caso sonado fue la demanda colectiva a la que tuvo que enfrentarse Apple en 2003 por no ofrecer baterías de recambio para sus reproductores MP3. Los demandantes, tras probar que las baterías se estropeaban antes que el aparato, ganaron el juicio y obligaron a la empresa a fabricar repuestos.

Estoy de acuerdo en que muchos de esos aparatos sale más caro el repararlos. Eso lo he explicado ya. Respecto a la falta de repuestos no es un problema de fabricantes, ya que la ley (Real Decreto 58/1988) obliga a disponer de repuestos un mínimo de 7 años después de la fecha de fabricación del último aparato fabricado del mismo modelo. Muchos fabricantes mantienen repuestos durante mucho más tiempo, y otros, al revés, se olvidan de ellos antes de los 7 años. ¿Dónde está el problema? Es muy fácil de solucionar: Una modificación de la ley que obligue a los fabricantes a disponer de “EQUIS” años de recambios. Se soluciona de inmediato. Pregunto: ¿Qué tiene que ver eso con la supuesta Obsolescencia Programada? Nada en absoluto.
 
Respecto al desmontaje, todos los electrodomésticos “grandes” son normalmente desmontables para la reparación, sea por piezas o por conjuntos. El caso de APPLE: ¿Qué tiene eso que ver con los electrodomésticos?
 
“Muy pocas veces han llegado casos como este (Se refiere al caso de APLE) la os tribunales. La obsolescencia programada, al fin y al cabo, está asumida como un mal necesario para estimular el consumo”
Antes de exponer sus argumentos, RAQUEL ya pontifica que la obsolescencia programada está asumida y es necesaria para estimular el consumo. Estoy en desacuerdo total y procuraré dar mis razones, si bien me gustaría que RAQUEL diera un solo nombre de una empresa de electrodomésticos que haya practicado la obsolescencia programada. No encontrará ninguna, porque no la hay. Su afirmación estñá hueca, como casi todo lo que ha escrito.

“Pero la crisis está cambiando las conciencias y cada vez son más las voces que recuerdan que la necesidad mantener una tasa mínima de renovación de productos no significa que haya que aceptar abusos. Además, genera toneladas de residuos que podrían evitarse. Finalmente, un país ha dado un paso al frente: la Asamblea francesa acaba de aprobar, dentro de la Ley de Transición Energética, multas de hasta 300.000 euros y penas de cárcel de hasta dos años para los fabricantes que programen la muerte de sus productos.”

El día QUE SANCIONEN A UNA EMPRESA DE ELECTRODOMÉSTICOS podrás hablar, RAQUEL. Mientras, deberías ser más prudente y aprender. Espero que eso no se produzca y estoy seguro de que no se o producirá nunca. Mientras tanto, lo único que puedes hacer es intentar demostrarlo, y te aseguro que no encontrarás a ninguna, pues esa práctica sería imposible y suicida para cualquier marca.

“La norma, que aún debe ser ratificada en el Senado, no solo es relevante por las sanciones que establece, sino porque es la primera vez que una legislación reconoce la existencia de la obsolescencia programada. “Estas técnicas pueden incluir la introducción deliberada de un defecto, una debilidad, una parada programada, una limitación técnica, incompatibilidad u obstáculos para su reparación”, reza el texto. Solo hubo un intento normativo anterior en 2011, en Bélgica, cuando el Senado aprobó una resolución que pedía al Gobierno que prohibiera esta práctica, pero nunca llegó a elaborarse una ley.”

Esa práctica, como dice RAQUEL, no fue aprobada por el gobierno porque generalizar a los electrodomésticos la posibilidad de poner un contador, un chip o un control de tiempo en estos aparatos es una memez. No discuto que en otros campos de fabricación pueda haber algún caso, apero en los electrodomésticos, NO.

“Francia prevé multas de hasta 300.000 euros y dos años de cárcel
La norma francesa recoge todas las variantes de obsolescencia programada, pero su aplicación no va a ser fácil. ¿Cómo demostrar que se ha introducido un defecto “deliberadamente”? La industria, de hecho, siempre ha negado esa supuesta “premeditación”, pese a que es evidente que los electrodomésticos han acortado su vida útil en las últimas décadas.”

Si conocieras algo del mundo de los electrodomésticos te darías cuenta de dos cosas elementales:
1.- Ningún fabricante se arriesgaría, a sabiendas, en poner una pieza de reducido tiempo de funcionamiento en sus aparatos, ya que sería CAVAR SU PROPIA TUMBA: EL USUARIO DESCONTENTO, no volvería a comprar la misma marca.
2.- Eso de que los electrodomésticos han reducido su vida útil en las últimas décadas demuestra el profundo desconocimiento del tema. Todo lo contrario, han mejorado la calidad y han prolongado el tiempo de funcionamiento. Lo que sucede es que antes se reparaba mucho más que ahora, pues las reparaciones, aunque eran frecuentes, costaban poco dinero y comprar un aparato nuevo, costaba un pastón. Como ya he explicado, hoy no vale la pena reparar según que averías pues el coste de la reparación puede ser casi el de un aparato nuevo. Si se añade además la mayor eficiencia energética donde un electrodoméstico actual puede ahorrar hasta un 75 % del consumo eléctrico respecto al de hace solo 15 años, y además son mejores, de más capacidad, de controles automáticos y mejoras tcencas, se comprenderá por qué la gente renueva su aparato antes que reparar algo importante.

“Un reciente estudio encargado en Francia por el Centro Europeo del Consumidor recopila varias muestras. Por ejemplo, los antiguos televisores de tubos podían durar hasta 15 años, mientras que los actuales no pasan de 10. Y ocho de cada 10 lavadoras tienen cubetas de plástico, en vez de acero inoxidable, que pueden romperse con el golpe de una moneda”, prosigue el estudio. Los fabricantes insisten en que el acortamiento no es deliberado, sino que se debe a la exigencia de que los productos sean más eficientes y más baratos.”

Los antiguos televisores eran “de manivela” respecto a lo que los actuales hacen, además del volumen que tenían respecto a los actuales. Y si precio actual ha descendido de manera exponencial respecto a aquellos. Supongo que RAQUEL como todos los que opinen igual, seguirán manteniendo su televisor antiguo (algunos el de blanco y negro) para no caer en la trampa de la obsolescencia programada…
Respecto a las “cubetas” de plástico, si te refieres a las cubetas del detergente, han sido de plástico toda la vida, pero supongo te refieres como cubeta a la cuba, en cuyo interior está el bombo o tambor, QUE NUNCA HA SIDO DE ACERO INOXIDABLE. (Si lo es el bombo, donde se mete la ropa) La cuba siempre fue de plancha de hierro esmaltada. Hasta que se empezaron a montar, hace ya muchos años, cubas de plástico. Pero no un plástico de “chicha y nabo” (que por supuesto no se rompe con una moneda ni con 100) sino el tipo de plástico adecúado a la función, resistente a golpes, tracción, a detergentes agresivos, lejías, etc. La duración del plástico es muy superior a las cubas de hierro esmaltado, porque entre otras propiedades, no pueden oxidarse ni perforarse. Termina la frase diciendo:

“Los fabricantes insisten en que el acortamiento no es deliberado, sino que se debe a la exigencia de que los productos sean más eficientes y más baratos.” 

 Eso es absolutamente cierto y a la vista esta: los aparatos son cada vez más eficientes y más baratos, por lo que con el menor consumo puedes amortizar el nuevo aparato en menos de 5 años.

“Europa está empezando a abordar el problema. El Comité Económico y Social Europeo (CESE), órgano consultivo de la UE, aprobó hace un año un dictamen que exige la prohibición total de la obsolescencia programada. “Si tiráramos menos cosas a la basura, tendríamos que reparar más y se crearían miles de empleos”, afirmó Jean-Pierre Haber, ponente del dictamen, para rebatir el argumento de que la renovación es necesaria para mantener la economía.”

De nuevo vuelta la mula al trigo, con la obsolescencia programada: Se confunden las posibilidades de avería del electrodoméstico con tal práctica pero no es así: Si se tiran los aparatos averiados es por las causas ya explicadas del mayor coste de la mano de obra en las reparaciones. Y eso, por más que pretenda Francia y la Unión Europea, va contra natura: yo no voy a reparar un trasto de hace 20 años porque los aparatos actuales son de mucho mayor rendimiento  energético, más eficientes, con mejor calidad de lavado, centrifugado, secado y en general mejor Aptitud a la Función que lo fueron sus antecesores. Ahora quieren proponernos (un dictamen no es una ley) que creemos miles de puestos de trabajo para reparar los viejos televisores, los ancianos frigoríficos y las lavadoras que solo lavaban hasta cinco kilos (hoy son hasta de nueve), con mejores resultados y hasta un 75 % más económicas de consumo.  Queda el tema del coste de las reparaciones: ¿La Unión Europea va a fomentar que se mantengan los electrodomésticos muchos años parcheándolos continuamente? Pues NO. EN ABSOLUTO. Porque la Unión Europea fue quien creó las Etiquetas Energéticaspara que el consumidor tire sus viejos aparatos y los sustituya por otros nuevos de mayor eficiencia energética, y los gobiernos, como el español, han invertido y están invirtiendo  mucho dinero de los contribuyentes en los planees RENOVE, financiando una parte del coste de la compra del nuevo aparato para logra un ahorro energético que no solo beneficia al consumidor, sino que a menor gasto de energía, menos perjuicios al medo ambiente.

“El dictamen propone también medidas para combatir esta práctica no solo desde la prohibición. “Más allá de que pueda haber un chip maquiavélico programado para que un aparato deje de funcionar, algo que sucede en contadas ocasiones, proponemos tres líneas de acción. Por un lado, que las empresas faciliten la reparación. En segundo lugar, campañas de sensibilización para combatir la obsolescencia estética; es decir, la constante renovación de productos sin desgastar, sobre todo ropa y teléfonos, al dictado de las modas. Y por último, la implantación de un sistema de etiquetado de durabilidad para que el consumidor pueda decidir si prefiere un producto barato u otro más caro pero más duradero”, explica Carlos Trías Pintó, presidente de la Comisión Consultiva de Transformaciones Industriales del CESE, el grupo que elaboró el dictamen.”

Ya llegó la marcha atrás: “Más allá de que pueda haber un chip maquiavélico programado para que un aparato deje de funcionar, algo que sucede en contadas ocasiones” Es posible que en otros aparatos (no en electrodomésticos), algún fabricante espabilado haya metido ese chip, como algunos dicen de las impresoras, pero de ahí a tildar de obsolescencia programada a los electrodomésticos va un abismo.
 
“Por un lado, que las empresas faciliten la reparación.” Estoy en disposición ded afirmar que las empresa FABRICANTES de elctrodomésticos que son de marcas importantes y no chaopuceras, que también las hay, disponen de un Servicio Oficial de Fabricante de buena calidad, y mantienen el stock de recambios el tiempo mñinimo que ordena la ley (en España, 7 años después del último aparato fabricado. Pero no es en las grandes marcas donde se producen los problemas. Hay marcas venidas a menos que van escatimando y engañando con limitaciones de prestación del servicio y sobre todo hay muchas importaciones más o menos descontroladas, que se les pone una marca de las ya desaparecidas, se traen de traen de países con  mano de obra más barata y se venden con Servicio Técnico unas veces inexistentes y coio mínimo precarios, sin recambios y sin posibilidad de obtenerlos. Sé perfectamente lo que digo y podría citar muchos nombres, pero me reservo.

“En segundo lugar, campañas de sensibilización para combatir la obsolescencia estética; es decir, la constante renovación de productos sin desgastar, sobre todo ropa y teléfonos, al dictado de las modas”

Ya lo sabéis derrochadores: Si tenéis el armario lleno de ropa, ¿Por qué seguís comprando? ¿Por la moda? Pues cuidado, según el enunciado, la Unión Europea nos va a bombardear con advertencias de no comprar más ropa. Habrá que conservar hasta los pantalones de cuando eras niño…
Respecto a los teléfonos…¿Cuántos teléfonos hemos tenido todos nosotros? A mí me duraban un mínimo de cinco años. Luego venía la compañía y te decían toma este nuevo teléfono, te lo has ganado con tus llamadas. Y la mayoría, e incluso RAQUEL, ¿Cuánto os duran los teléfonos en la actualidad? ¿Los tiráis porque  tienen eso de la obsolescencia programada o porque ha salido un nuevo modelo con mayores y mejores prestaciones, mucho más útiles que el viejo trasto anterior? ¿Dónde está ahí la obsolescencia programada? Eso solo ocurre en mentes obsoletas…
Estas últimas observaciones, de la ropa y los teléfonos, son extensivas a los televisores, lavadoras, frigoríficos, etc., etc, así como a los ordenadores, los aparatos de música, la fotografía, los coches, los zapatos, las corbatas, etc. Se renuevan los aparatos para tener mayores y mejores prestaciones, no por efecto de un chip que un malvado fabricante ha metido dentro de sus aparatos

“Y por último, la implantación de un sistema de etiquetado de durabilidad para que el consumidor pueda decidir si prefiere un producto barato u otro más caro pero más duradero”, explica Carlos Trías Pintó, presidente de la Comisión Consultiva de Transformaciones Industriales del CESE, el grupo que elaboró el dictamen

“Europa estudia un sistema de etiquetado que informe sobre la duración de los productos.

El CESE está estudiando ya cómo podría ser ese sistema de etiquetado. “Podría ser parecido al que se ha implantado para calificar la eficiencia energética, con una escala de clasificación por letras y colores”, explica Trías Pintó. La tarea va a ser larga porque no hay una metodología estándar para evaluar la durabilidad de un producto, y además la industria se opone rotundamente. En una jornada organizada por el CESE en Bruselas hace dos semanas, el director general del Comité Europeo de Fabricantes de Equipamiento Doméstico, Paolo Falcioni, aseguró que es imposible prever la duración de un producto porque no se puede controlar el buen o mal uso que se va a hacer de él.

Tiene toda la razón Pablo Falcioni: ¿Quién controla el buen o mal uso de los aparatos? ¿Quién controla el número de lavados o las cargas de un frigorífico? Yo más bien me inclinaría por garantizar por parte del fabricante un número mínimo de años de funcionamiento, bien sea por el propio uso, bien por la disponibilidad de recambios, que a todas luces 7 añoss son insuficientes.

“Pero el movimiento contra la obsolescencia programada parece ya imparable en la UE. La Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea ha encargado un estudio para desarrollar una posible metodología, y el CESE va a realizar una encuesta para preguntar a los ciudadanos si estarían dispuestos a pagar más por productos más duraderos. Con todo esto, el eurodiputado Pascal Durand presentará una resolución para introducir el debate en el Parlamento.”

Esperemos a ver si sale algo positivo y de SENTIDO COMÚN de todo esto.

“En España el movimiento lleva retraso. Las organizaciones más activas son la Asociación de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS), que agrupa a entidades como Koopera, y el colectivo ecologista Amigos de la Tierra. Ambas, junto con Ecologistas….

Dejo aquí la información sin terminar porque por hoy, ya os he dado bastante la tabarra. Y porque la autora se mete en nuevos berenjenales relativos a España, el resurgimiento de la teoría de la obsolescencia programada, Benito Muros y sus secuaces, sus programas de radio y televisión donde se le rendía pleitesía a sus estupideces, dichas con ánimo de lucro, con la complacencia de la mayoría de sus entrevistadores, que quedaban boquiabiertos ante su erudición, y también de informaciones sobre las bombillas eternas, reparables, y otras lindezas por el estilo. Eso lo trataré, como cointinuación a este, en mi próximo artículo.