En mi anterior artículo explicaba los tres factores que producen el lavado en las lavadoras de ropa, así como su evolución en el tiempo. Los dos primeros factores, detergentes y acción mecánica, los explique ya en dicho artículo, por lo que resta hoy el tercer factor, la temperatura del agua, de lo que me ocuparé hoy así como de su relación con los otros dos factores. También hablaré de las relaciones entre los tres factores y su interinfluencia, así como de la evolución que ha llevado a conseguir lavadoras más eficientes en el lavado y con mucho menos consumo energético, de agua y de detergente. 

Vamos con el último componente del trinomio “detergente, acción mecánica y temperatura“.
1.- Temperatura.- se refiere, naturalmente, a la temperatura del agua en el lavado. Yo he llegado a conocer lavadoras con programas de lavado ¡a 90 ºC! Eso era hace muchos años, pero la evolución de la reducción de la temperatura viene de la mano de la mejor calidad y eficacia de los detergentes actuales, de su conversión en líquidos, lo que facilita su disolución en el agua sin necesidad de calentarla, y de la mayor eficacia de la acción mecánica. 
Fijaos en la importancia de los dos factores anteriores, mejora de los detergentes y mejora de la acción mecánica, que es lo que ha producido la rebaja general e importante de las temperaturas de lavado. Tengamos en cuenta también que el principal consumo de electricidad en la lavadora es, con mucho, el calentamiento del agua.
Queda dicho pues que debido a la evolución a mejor de las dos acciones ya descritas, la temperatura del lavado puede rebajarse sensiblemente.
Antes de seguir quiero decir que esa favorable evolución en el tiempo, con la mejora de los dos primeros factores viene dada por los objetivos de eficiencia energética que se fijó la Unión Europea en 1.995 para reducir sensiblemente los consumos de energía, agua y detergente. La primera, la energía, iba destinada a que las lavadoras redujeran su coste de electricidad por lavado, así como reducir la contaminación de los detergentes en el medio ambiente, disminuyendo su consumo, y la reducción de la cantidad de agua. Todo ello, sin menoscabar la calidad del lavado, que como he explicado en otras ocasiones, tiene también una escala donde la máxima limpieza de la ropa, la mejor calidad o eficacia del lavado lleva la letra A.
Con estas premisas los fabricantes de electrodomésticos se fijaron unas metas muy ambiciosas que realmente han conseguido (o están en ello) todos los fabricantes.
¿Cómo se consigue reducir el consumo de electricidad en el lavado? Si como sabemos, las lavadoras tienen todas ellas una resistencia eléctrica o calefactor para calentar el agua, y de otra parte sabemos que una resistencia eléctrica de 2.000 vatios, por ejemplo, que es la que acostumbra a montarse en las lavadoras, consume los 2.000 vatios y ES IMPOSIBLE MEJORAR SU EFICIENCIA (Ver mis artículos sobre calefacción por emisores térmicos), ¿Cuál era la solución? Pues era “matar dos pájaros de un tiro”: reducir el consumo de agua. Con ello, se conseguía reducir proporcionalmente el consumo eléctrico, así como también el de detergente, porque recuérdese que lo que lava es la “solución detergente”, o sea, la concentración de detergente en el agua. Si reducimos agua, debemos reducir detergente para mantener la misma concentración o eficiencia de este factor en el lavado. 
Si hace 20 años las lavadoras consumían 100 litros de agua por lavado, hoy no llega a 50 litros. Eso significa que el consumo se ha reducido a la mitad. Por lo dicho antes, si en el ciclo de lavado antiguo se consumían 20 litros, hoy se consumen10. Consecuencia: se necesita la mitad de detergente y de electricidad. Pero recordemos que con la mayor eficacia de los actuales detergentes, se necesita menos cantidad y menos calentamiento para obtener el mismo resultado. Y con mejor acción mecánica, necesitamos también menos acción de detergente y menos temperatura para obtener el mismo resultado.
Un inciso: cuando he hablado de 100 litros y la mitad actualmente me refería al programa completo, que consta de prelavado, lavado y tres aclarados, a 20 litros cada uno, son los 100 litros, de los que 20 se usaban en el ciclo de lavado, que son los que había que calentar.
Sigo. Las mejoras de los primeros factores del lavado son los que han llevado a reducir la cantidad de agua necesaria y la rebaja de las temperaturas del lavado. Siempre con la mejor eficacia: lavado de Clase A.
Así pues vemos que los tres factores del lavado están perfectamente interrelacionados de forma que si uno sube, para obtener el mismo resultado, los otros pueden bajar. Voy a poner un ejemplo con una suma: Veamos:
Detergente (valor 1) + acción mecánica (valor 1) + temperatura (valor 1) = eficacia de lavado A (valor 3)
Si uno de los sumando sube de eficiencia, para obtener el mismo valor final pueden bajar los otros dos o uno de ellos ¿Verdad? Y si sube el valor del factor 1 y el del factor 2, puede bajar el del factor 3 (temperatura) para dar el mismo resultado, como ha sucedido con la evolución conseguida.
Hoy, con un consumo de detergente y de agua de la mitad que hace unos años y con un consumo eléctrico de SOLO LA CUARTA PARTE (25 %) en las lavadoras con eficiencia energética A+++, se obtiene la misma máxima calidad de lavado A. 
El ahorro es pues la mitad en detergente, la mitad en el agua consumida y TRES CUARTAS PARTES DE LA ELECTRICIDAD sobre lo que consumían entonces.
Y todo ello gracias a las directivas de la Unión Europea y al trabajo de investigación de los fabricantes de electrodomésticos, que ha superado todas las expectativas, ya que inicialmente se había propuesto la U.E. el objetivo de llegar a la clase energética A en 15 años y los fabricantes han llegado tres escalones más arriba: A+, A++ y A+++ .Y todavía no se ha llegado al final…la evolución continúa.