Un lector, que no da su nombre, me hace una serie de preguntas sobre las lavadoras y lavavajillas que tienen dos tomas de agua: una para fría y otra para caliente.  Considerando que sus preguntas pueden tener interés general, procederé como hago en estos casos, dedicándole  un artículo. 
El lector en cuestión, en su comentario dejado en mi artículo Lavadoras y lavavajillas “bitérmicos”: el gran e… dice lo siguiente: “El ahorro está cuando el agua caliente entra en los gastos de Comunidad, eso pasa mucho al menos en el Norte (Asturias, León,…) donde muchas comunidades aún funcionan con carbón. Mi duda es…como enfría la lavadora el agua?? Porque si el agua de la Comunidad sale a 60º, y se quiere la vara 30º, hay dos tomas?? fría y caliente y se mezcla?? la lavadora-lavavajillas enfría en vez de calentar??
Perdona si es obvio, pero para mí al no conocerlo, prefiero preguntarlo y que me lo confirmen que darlo por hecho…
Ánimo con el blog, ayuda a mucha gente. Un saludo” 


Contesto a las preguntas. El sistema que llaman pomposamente “bitérmico” (dos temperaturas) fue, en su día, un invento de las compañías de gas, no de los fabricantes de lavadoras y lavavajillas. Os explico el por qué.


En los años 60 y 70 pasados, con el desarrollo de la introducción de los electrodomésticos en España, las compañías gasistas aportaban el gas para la ducha y algunas veces para los quemadores de las cocinas. Pero era mucha la gente que pasaba a calentador eléctrico de acumulación (termo eléctrico) y otros ponían las placas de la cocina eléctricas y luego las vitrocerámicas.  Las compañías gasistas querían ampliar la “gasificación” de la casa, incluyendo la mayoría de electrodomésticos posible. Comenzaron a venderse estos aparatos “bitérmicos” por las mismas compañías (y también por el comercio en general) con objeto no solo de consumir gas, sino de evitar la desgasificación de domicilios que se iban pasando a “todo eléctrico”. 
 
Tanto fue así que no solo fueron las lavadoras y lavavajillas sino que llegaron a fabricar secadoras de ropa a gas y encimeras vitrocerámicas, también a gas. Tanto las secadoras como las vitrocerámicas con unos problemas técnicos enormes, que durante la garantía no se hacía más que enviar al Servicio Técnico y fuera de ella, mucha gente arrinconaba estos aparatos por no resultar posible ir pagando gastos de reàraciones. Esto no me lo han contado. Una empresa de mi propiedad llevaba el Servicio Técnico para toda España, disponiendo de puntos de Servicio repartidos en las zonas donde se vendía. Tuve muchísimas reuniones y gravísimos problemas con estos aparatos, por lo que finalmente tuvimos que dejar de atenderlos. 
A lo que iba, y al tema que nos propone el lector.
Las lavadoras y lavavajillas “bitérmicos” requieren de una instalación de llevada de agua a los aparatos doble: un tubo para el agua fría, y otro para la caliente, que hay que tomarla en el punto más cercano del circuito de AGUA CALIENTE DE LA CASA.
Las dos tuberías terminan en dos grifos, donde se conectan los dos tubos que van a las válvulas de entrada de agua del aparato, una por tubo.
Ahora toca diferenciar según el tipo de aparato. Voy primero por la lavadora. En aquella época los detergentes eran todos en polvo, y no tenían ni con mucho la eficiencia de hoy en día. Y tampoco los aparatos, por supuesto. Había que calentar el agua si se quería disolver bien el detergente, y lavar incluso más allá de 70 grados de temperatura para que lavaran bien. Hoy puede lavarse perfectamente en frío, o si se quiere dar algo de temperatura a 20ºC o a 40ºC. Parra llegar a calentar a 60ºC la ropa debe estar muy sucia (ropa de trabajo duro). Hoy, con   detergentes mucho más eficientes, bajas temperaturas y con la mejor acción y agitación de las lavadoras, no es preciso calentar el agua como antaño.
Veamos qué sucede si el agua de la red, como dice nuestro lector, viene a 60 ºC. Cuando entra el agua del prelavado y de los aclarados, actúa automáticamente la válvula de entrada de agua fría, y cuando toca la entrada de agua caliente, actúa solo la entrada de la válvula de caliente, por lo que SIEMPRE entrará el agua a la temperatura de la red.  No se pueden mezclar las dos aguas.
Está claro que no podrá usarse para ropa delicada, que no resistiría los 60º C, ni la de color… Solo serviría para los programas de 60 ºC.
No se pueden mezclar las dos aguas para obtener una temperatura media. O funciona la válvula de fría o la de caliente. ¿Cuántas veces usaríamos el agua caliente a 60ºC? ¿Cuántos metros de instalación de tubería se necesitan? Según los metros, si el calentador es de gas, y está algo alejado de la lavadora, cuando le llegue el agua caliente habrá entrado el agua fría QUE HABÍA EN EL TUBO ANTES DE QUE LLEGUE LA CALIENTE, Y CUANDO LLEGUE, SE HABRÁ LLENADO CON LA FRÍA…
Otra cosa más: antiguamente en los 5 ciclos de la lavadora (prelavado, lavado y tres aclarados) entraban unos 100 litros de agua. Al lavado le corresponderían 20 litros: los únicos a calentar. Hoy las lavadoras consumen en los cinco ciclos menos de 50 litros de agua por lo que hay que calentar solo la del lavado, que son 10 litros. La mayoría de las veces a 20 y 40ºC. solo muy de vez en cuando a 60 ºC. ¿Vale la pena hacer y gastar en la instalación para conectarla a la red de ACS de la casa?
Si la fuente de calor es una caldera de gas, puedo asegurar que cuando llegue el agua caliente a la lavadora, ya habrán entrado los 10 litros de la tubería caliente, que estará fría todavía.
Voy con el lavavajillas: El sistema de tuberías es exactamente igual, dos tuberías al aparato y doble válvula. Pero con una diferencia: las entradas de agua caliente son dos: la del lavado y la del aclarado caliente (el último). Pero volvamos al pasado: antiguamente, cuando “el invento bitermico” la entrada de agua en cada fase del lavavajillas era de 11 litros. Entre el prelavado, el lavado y los dos aclarados consumían 44 litros de agua, de los que había que calentar 22 litros.


Hoy los lavavajillas consumen 10 litros de agua EN TOTAL. Dos entradas, del lavado y aclarado caliente, cogen entre 4 y 5 litros, A CALENTAR. Puedo asegurar que aunque el calentador de gas esté encima del lavavajillas, para cuando le llegue el agua caliente, habrá entrado ya, totalmente fría, por la tubería de la caliente, los poco más de dos litros por ciclo que se necesitan. El ahorro es realmente insignificante (y a veces, nulo). Como en el caso de la lavadora, cuesta más el cascabel que el gato. O sea, no se amortizará nunca el coste la doble toma de agua..
Con estas explicaciones, no le veo el interés de las compañías del gas en seguir con el cuento chino del ahorro de los aparatos bitérmicos. Y no solo éso, el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético), del Ministerio de Industria, dirigido por el inepto Miguel Sebastián (perdón, afortunadamente ya no lo va a dirigir más, y ahora lo hace “en funciones”). Espero que Rajoy ponga al frente de ese Ministerio un verdadero ministro, no un payaso como el que ahora acaba.
 
Pues bien, el IDAE dice las siguientes estupideces “Existen en el mercado lavadoras termoeficientes , con dos tomas de agua independientes: una para el agua fría y otra para la caliente. De este modo, el agua caliente se toma del circuito de agua caliente sanitaria procedente del acumulador de energía solar, calentador o de la caldera de gas o gasóleo. Gracias a ello, se reduce un 25 % el tiempo de lavado y se ahorra energía.”
 
Parece mentira que un Instituto Oficial, que debía velar por los intereses de los ciudadanos, o no sepa de qué va el asunto, o quiere hacerle guiños a las compañías gasistas para congraciarse con éllas, o quién sabe que otras cosas. Eso, señores del IDAE, no era válido ni hace más de 20 años, cuando se “inventó” el cuento. Menos cierta es ahora, porque lo que están diciendo es realmente publicidad engañosa. En efecto, hablan de lavadoras “termoeficientes”. Pero ¿Dónde está la eficiencia? Hablan de reducir el 25 %del tiempo de lavado. El tiempo que antiguamente esperaba la lavadora a que se calentara el agua. Al no haber movimiento, no había consumo salvo el de la resistencia de calentar.. Pero sí es verdad, y en ésto tienen razón los del IDAE, que ahorrando el 25 % del tiempo en lavar, la lavadora puede terminar antes, y así le da tiempo para irse a dar un paseo e incluso ir al cine o a tomar unas copas… Pero ¿Qué tontería es esa de ahorrar tiempo? ¿Es más eficiente la lavadora por éso?. No inventemos…. Y la coletilla: “Y se ahorra energía”. ¿Cuánto? un kilo, un litro, una tonelada, una “jartá” ?. No lo dice. Supongo que por vergüenza de seguir engañando. Desde luego el IDAE no tiene ni IDEA. Miguel, vete pronto a ver pasar las nubes como tu amigo Zapatero, porque eres una verdadera ruina: No has hecho una buena en nada. Ni por error. Solo ocurrencias, y así nos luce el pelo.