Acabo de leer un artículo en la revista CONSUMER de EROSKI sobre Siete consejos y recomendaciones para la limpieza del lavavajillas”. No estoy de acuerdo con cuatro de los siete consejos. Y os lo voy a razonar. 

He de decir antes que la mencionada revista normalmente trata de temas actuales con mucho acierto, bien escritos y muy interesantes. El artículo que hoy os voy a comentar debe ser la excepción que confirma la regla. 
 
Podéis leer el texto completo de la revista en el enlace del primer párrafo. Yo voy a ir resumiendo los consejos y comentándolos, pues realmente los temas que tocan son de interés para los usuarios del lavavajillas.
1.- Quitar los restos. Dice CONSUMER: “…el lavavajillas no hace desaparecer los restos de comida, grasa, cal, etc. Solo los quita de los platos y otros recipientes, pero luego los desecha a través de determinados conductos y un filtro. Esos restos pueden acumularse y llegar a obstruir esas partes del sistema. Por eso es importante limpiar el aparato con bastante frecuencia: los conductos una vez a la semana, con los productos recomendados por el fabricante, y los filtros (pese a que los lavavajillas modernos incluyen un sistema de autolimpieza de filtros) al menos una vez cada tres meses.” 
No es así. Los restos no se desechan a través de determinados conductos y un filtro, sino que primero se filtran por un tamiz y luego los restos no filtrados van a parar al interior del filtro central, que hay que extraer de vez en cuando y limpiarlo bajo el chorro de agua del fregadero. Hay dos filtros: el tamiz, que filtra el agua, por lo que en la recirculación ya ha retenido cada vez las partículas en suspensión. Y otro filtro, el central, ambos montados sobre el conjunto de filtro que lo que no pasa por el tamiz se cuela por el filtro central al desagüe puesto que permite el paso de partículas más gruesas. De vez en cuando, al sacar el conjunto del filtro para limpiarlo, como van los dos juntos, se eliminan con la mano, bajo el chorro de agua, todos los restos. Yo lo hago una vez al mes, más o menos.
Respecto a la limpieza general del aparato, las pastillas “tres en uno” que os recomiendo usar –de cualquier marca-, llevan detergente para el lavado, reductor de dureza del agua (hasta 38 º hidrotimétricos franceses) y también abrillantador para ayudar al secado y dar brillo a la vajilla y también al lavavajillas.
Los actuales detergentes en pastillas no dejan rincones ni es necesario usar productos de limpieza añadidos para “lavar” el lavavajillas. Se limpia solo.
¿Cómo quitar los restos? Antes de meter los platos y utensilios en el lavavajillas, con un tenedor, por ejemplo, hay que retirar los restos gruesos y tirarlos a la basura, así como todos los líquidos que se encuentren en platos y vasos.
2.- La vajilla, antes por el grifo. Eso dice la revista CONSUMER. Pues no. Si la suciedad es normal, solo es necesario quitar los restos como antes he dicho, con un tenedor. Estamos hablando de aparatos que actualmente consumen no más de 10 litros de agua en todo un ciclo. Se ha necesitado un gran esfuerzo tecnológico para reducir el consumo, por cada ciclo de lavado, que antes era de más de 50 litros de agua y ahora es de diez litros o menos. Y lo que dice la revista es que pasemos la vajilla bajo el grifo. O sea que tantos años de estudios para reducir el consumo y lo mandamos todo por el desagüe, para limpiar la vajilla gastando más de lo que el aparato consume en un ciclo. No lo hagáis. No es necesario. Basta quitar los restos con un tenedor.
3.- El agua, caliente. Dice la revista “…. Algo muy simple pero beneficioso: antes de poner en marcha el lavavajillas, dejar correr un poco de agua caliente en el grifo del fregadero. Esto asegurará que el aparato trabaje desde el primer momento con agua a alta temperatura, lo cual favorece la limpieza y por tanto optimiza su rendimiento.” 
Este consejo es totalmente absurdo y demuestra el desconocimiento del autor sobre el tema que quiere aleccionarnos. Propone dejar correr el agua corriente por el grifo del fregadero para que al poner el lavavajillas aproveche el agua con elevada temperatura. Esto es absurdo. El grifo del fregadero nada tiene que ver con la toma de agua del lavavajillas, ya que son independientes. En primer lugar el aparato toma agua para el prelavado, que no se calienta. Solo se calienta el agua en el lavado y en el segundo aclarado (aclarado caliente) que sirve para calentar la vajilla para mejorar el secado posterior. Calentar el agua del grifo del fregadero no tiene ningún sentido. 
A menos que el autor esté anclado en los años 60, cuando tenía cierto significado el disponer de dos circuitos de agua para la alimentación del lavavajillas y de la lavadora: uno de agua fría y otro de agua caliente. Como he demostrado en otros artículos anteriores, es absurdo hoy en día hablar de alimentar el aparato con dos circuitos de agua. Por el coste duplicado de la instalación, porque podía tener algún sentido cuando los aparatos consumían 50 litros de agua, pero hoy, con un consumo de 10 litros, de los que hay que calentar solo el lavado (2,5 litros) y el aclarado caliente (2,5 litros), en total 5 litros de agua, es más el agua que se gastaría inútilmente mientras se calienta y porque aunque el coste de la electricidad sea el doble que el gas, sale a cuenta , pues hasta que llegara caliente el agua deberían pasar más litros de los que necesita el aparato. 
4.- Vinagre para sacar brillo. Para sacar brillo lo mejor es líquido abrillantador, que se descarga cada lavado, si previamente has llenado el depósito. Realmente con las pastillas no sería necesario., pero yo tengo comprobado que llenando el depósito de líquido abrillantador, que es básicamente ácido cítrico, ayuda al secado al romper la tensión superficial de las gotas de agua que pueden quedar sobre parte de la vajilla (especialmente plásticos) después del secado. Comprar el abrillantador más económico. Es suficiente.
5.- Eliminar la humedad. Historias… si dejáis mucho tiempo sin usar el lavavajillas podéis, si queréis, hacer un lavado sin vajilla, pero tampoco es imprescindible. Eso de que queda humedad… Cada vez que se lava, se produce el secado. Solo con el hecho de extraer luego la vajilla, saca el poco vapor de agua que pudiera quedar al exterior, con lo que el aparato se airea y no guarda humedad y mucho menos moho, a menos que se deje vajilla sucia sin lavar durante días. Y eso no es normal.
6.- Usarlo con frecuencia. Ni caso. Úsalo cada vez que lo necesites. Y si al mediodía no se ha llenado del todo, espera a la noche para acabar de llenarlo y haz un lavado. No lo dejes varios días sin lavar con vajilla sucia dentro. Pero si no lo usas durante “las vacaciones” como dice CONSUMER, cuando llegues, cárgalo y ponlo en marcha. No tendrás ningún problema.
7.- Limpiar los rincones. En los lavavajillas actuales no hay rincones para limpiar “con un cepillo de dientes y un paño” como dice CONSUMER. Como excepción, vigila que en la parte inferior de la puerta se acumule grasa. Si es así, quítala con papel de cocina. De otra parte, ten muy en cuenta de vigilar, como ya he explicado, que los filtros (el tamiz fino y el central, más grueso) se desmonten de vez en cuando para verificar que estén limpios, si no lo están, se quita lo que los tapone y se acabó. Pon mucha atención de colocar el filtro en su lugar exacto y perfectamente sujeto. Si no lo haces el agua sucia no se filtrá y lavarás la vajilla con agua sucia.
Luego CONSUMER hace dos sugerencias: primera, usar siempre productos de la misma marca (detergente y abrillantador). Si usas pastillas, no tienes el problema. Y si quieres que seque mejor, añade de vez en cuando líquido abrillantador al depósito del aparato, no importa la marca que sea (o sea, la más barata)
La segunda sugerencia, y en esto tiene toda la razón la revista, deben usarse siempre productos PARA LAVAVAJILLAS (detergente, abrillantador) pero si por la dureza del agua debes poner sal, pon la más barata y déjate de marcas, que te costarán el doble y no te dan absolutamente nada más. No se te ocurra nunca poner detergente de lavar a mano la vajilla en el aparato. La espuma te saldría por todas partes. Pero de eso a que fuera perjudicial a la vajilla o al propio lavavajillas, nada de nada. Solo tendrás que hacer varios lavados sin detergente hasta que se elimine toda la espuma.
Lo que debéis cuidar con esmero es la introducción de la vajilla, ollas, cacerolas, recipientes, etc, de forma que haya separación entre ellos y pensando siempre que los rociadores, uno abajo y otro debajo de la cesta superior, lanzan el agua hacia arriba, por lo que las superficies de la vajilla deben poder recibir el agua sin interferencias que puedan taparlas.
Un último consejo: si véis que no queda bien la vajilla, mirad los aspersores.  Estos elementos giran circularmente lanzando chorros de agua, pero los dos agujeros de los extremos lanzan el agua no hacia arriba, sino hacia el lado, por lo que , como en un molinete, obligan a los aspersores a girar. Pero si se tapan estos orificios (por ejemplo, con pepitas de melón) no giran y el lavado no es bueno. A mí me ha pasado más de una vez…Solo tienes que desmontar el aspersor, darle a la pepita (o lo qie sea) con un palillo hacia dentro del aspersor y vaciarlo por el cerntro, hueco.
Vuelvo a insistir, amigos lectores, que estos consejos “erróneos” de CONSUMER son una excepción. Normalmente los artículos de esta revista son muy interesantes y bien trabajados. Pero éste no. También reconozco que criticando el artículo, me han salido algunos consejos que os pueden ser útiles y que quizá de otra manera no se me hubiera ocurrido daros..