Utilizando una argucia, LEROY MERLIN dice en su web sobre uno de los emisores térmicos de los que vende “… proporciona 100 minutos de inercia térmica por 60 minutos de consumo…”. Está clara la intencionalidad y la doblez de la frase: hacer creer a quien la lea, que 60 minutos de consumo, los convierte en 100 minutos de calor por la “inercia térmica“ del “invento”. 
Este asunto viene de que hace unos días, un lector, CARLOS, me hizo algunas preguntas sobre los emisores térmicos en un comentario dejado en mi blog, y como vi que sus planteamientos eran muy interesantes, en lugar de contestarle en la columna de comentarios del blog, elaboré un artículo nuevo sobre la publicidad engañosa de HAVERLAND
Pues bien, ayer recibí un nuevo comentario del amigo CARLOS, que voy a reproducir, donde me dice que lo ha entendido perfectamente, y me plantea el tema que me lleva hoy a dedicarle otro artículo: ¿Dónde está el truco de lo que dice LEROY MERLIN? Veamos lo que escribe Carlos:
“Carlos ha dejado un nuevo comentario en su entrada HAVERLAND: Publicidad Engañosa de sus emisores tér…“: 
 
“Estimado Antonio. Muchas gracias por tu rápida y clarificadora explicación. Lo que me llena de dudas ahora, es cómo se está permitiendo este fraude tan claro de publicidad engañosa. Hay empresas que publican abiertamente que se ahorra con estos radiadores, indicando cifras, y la gente que los compra pensando que les va a costar menos que la catalítica y luego se llevan la sorpresa.
 
Te pongo otro ejemplo, Leroy Merlín. Mira este modelo de “emisor” y dime dónde está el truco:https://tiendaonline.leroymerlin.es/leroymerlinonline/calor/emisores-termoelectricos/ficha.html?idProd=12412
No entiendo eso de que por cada 60 minutos de consumo proporciona 100 minutos de inercia térmica.
 

Yo, lo cierto es que tengo en casa algunos emisores y estoy contento con ellos, si bien es cierto que se utilizan en habitaciones donde pasamos poco tiempo, y otro lo tengo programado para que se encienda un rato antes de que lleguemos a casa por la noche y otro rato antes de levantarnos por la mañana, con la idea de caldear un poco el ambiente. El resto del tiempo, utilizamos unos radiadores murales a gas que no se pueden programar. Por cierto, sería interesante algún artículo tuyo sobre este tipo de radiadores, creo que son poco conocidos y otra alternativa de calefacción más. 
 
Gracias por tu tiempo y un saludo” 
 
Carlos, me anoto tu sugerencia de hablar en un artículo sobre los radiadores murales a gas. Respecto a los emisores térmicos de tu domicilio, estás haciendo lo correcto. Programar sus tiempos de funcionamiento y conexiones y desconexiones en cada momento del día y de la noche. Solo se ahorra con ellos (como con cualquier otro aparato de calefacción eléctrico), cuando no funcionan o se rebaja la temperatura que ponemos para la habitación. Nunca por mayor rendimiento, como sabes.
Leído lo anteriior, voy a la web de LEROY MERLIN y encuentro lo siguiente:
“Serie ZARCI SOLESTONE 
Piedra natural con resistencias eléctricas distribuidas en paralelo alrededor de la piedra. Programador inalámbrico digital. Proporciona 100 minutos de inercia térmica por 60 minutos de consumo.” 
Como veis, amigos lectores, en el tema de los engaños de los emisora térmicos llegamos a situarnos ante el prestidigitador que convierte 60 minutos en 100. Por eso el amigo Carlos pregunta dónde está el truco. Y tiene toda la razón, pues es un truco, una mentira, una falsedad, una argucia para confundir y enredar al posible comprador, que a diferencia de los “magos” del teatro o de la televisión, a los que vemos por distracción, aquí lo que hace el vendedor (LEROY MERLIN en este caso) es sacarse de la chistera una cosa que parece un conejo. Que la inmensa mayoría de los espectadores cree que está viendo un conejo. Pero no es verdad. No es un conejo: es un engaño. Lo que sucede es que quien no haya visto en su vida un conejo le presentan una liebre o una rata y no la distingue. Porque no tiene que conocer la diferencia.
De eso se aprovecha el vendedor, que en este caso “casi dice” que enchufando 60 minutos calienta 100. Y digo “casi dice” porque realmente no dice eso. Lo que dice en verdad es que “Proporciona 100 minutos de inercia térmica por 60 minutos de consumo”. El truco, amigo Carlos, está en la “inercia térmica”.
La realidad de los hechos es: la piedra natural en cuestión se alimenta de calor a través de unas resistencias eléctricas “en paralelo” (menuda chorrada la aclaración, ¿Qué nos importa si la resistencia va en serie, en paralelo, en el metro o en autobús?). O sea, que el artilugio se alimenta de electricidad, CONSUMIENDO KWh DURANTE 60 MINUTOS. Si el aparato es de una potencia de 1.000 vatios (1 KW, durante los 60 minutos) “comiendo” electricidad habrá consumido 1 KWh. Hasta aquí, todo claro, supongo.
Veamos el siguiente razonamiento: No aclara si los 100 minutos de duración de la milagrosa inercia térmica se empiezan a contar desde el primer momento de empezar o dura 100 minutos la inicia térmica después de los 60. Vamos a tomar esto último.
Recapitulemos: el artilugio milagroso ha consumido, durante los 60 minutos, 1 KWh, que se ha transformado, como ya sabéis, en 860 kilocalorías. Una parte de ellas se ha almacenado en la barriga del artilugio y otra parte de esas calorías las ha ido cediendo al ambiente durante los 60 minutos que ha estado CONSUMIENDO ELECTRICIDAD.
CALENTANDO
Supongamos que en el inicio, la habitación donde se produce el fenómeno mágico estaba a 15ºC. Con lo que ha ido calentando durante los 60 minutos de consumo, pongamos que ha cedido al ambiente la mitad de las calorías, con lo que se ha elevado la temperatura de la estancia hasta los 20ºC. Le quedan en la “barriga” todavía la otra mitad, 430 Kilocalorías. Por esa “comida” el aparato se ha puesto a una temperatura de 50ºC. Se desconecta el aparato y ¿Qué sucede?
Muy sencillo: el aparato se encuentra a una temperatura de 50ºC y el aire ambiente está a 20ºC según hemos dicho. El aparato empezará a ceder calor (las 430 Kilocalorías restantes) al ambiente. ¿Hasta cuándo? pues hasta que su temperatura baje desde los 50ªC a los 20ºC de la habitación. En ese momento han pasado 100 minutos. Cuando la temperatura está equilibrada, ya no puede ceder más calor. Pedro ha estado soltando “calorcito” (cada momento un moco menos) hasta el equilibrio, cuando ya no puede soltar nada.
Le doy a LEROY MERLIN una genial idea gratuita: como el artilugio mágico todavía está a 20ºC (equilibrado con el ambiente de la habitación) todavía podemos sacarle más calor. Lo llevamos a la calle, que está a 10ºC, y todavía seguirá soltando calor al ambiente otros cuantos minutos, hasta que se quede a los 10ºC de la temperatura de la calle. ¿No es genial la idea? ¿No es más “rendimiento” todavía? ¿No sigue calentando unos minutos más?
Me pongo serio: ¿No es verdad que el calor que ha acumulado el aparato (en español se le llama ACUMULADOR, que se calienta durante las horas nocturnas y cede el calor durante el día siguiente). Decía ¿No es verdad que el aparato ha estado consumiendo Kilovatios durante los 60 minutos? Que una parte del calor generado por el consumo eléctrico lo ha ido soltando y otra parte se la ha guardado para ir soltandola luego? ¿Cuál es el ahorro? CERO, amigos míos. Lo comido por lo servido. No hay conejos en esa chistera. Eso es un timo. LEROY MERLIN, a sabiendas o no, está induciendo a creer que se ahorra dinero con el invento, y el ahorro es cero. Ninguno. Nada. Simplemente tarda en acabar de ceder el calor que antes ha absorbido y que hemos pagado en Kilovatios hora. Para que se cumpliera el engaño, el emisor térmico debería estar proporcionando, al desconectarlo, durante 100 minutos LA MISMA CANTIDAD DE CALOR, CONSTANTE, no ir cediendo, como realmente hace, cada momento un poco menos de calor…hasta llegar a nada.
El `problema de estas argucias es que confunden a la gente lega en la materia, en su propio beneficio. Y digo eso de “lega en la materia” (que desconoce el tema) porque los clientes de LEROY MERLIN o de quien quiera que venda estos aparatos, no tienen la obligación de haber estudiado termodinámica para descubrir el timo. Eso es un abuso y una tomadura de pelo. 


Y la culpa legal no es del fabricante (que la origina con sus datos publicitarios), sino, como dice la ley de venta de aparatos EUROPEA, la culpa de que el aparato no se ajuste a lo que dice  su publicidad es SIEMPRE DEL VENDEDOR, que vende “humo” engañando al consumidor. Y si no lo sabe el vendedor…¡Que estudie termodinámica!. Es su problema. Que no se crea al primer fabricante que le venda milagros. Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible, como decía el torero cordobés Rafael Guerra. 


Esta máxima podríamos aplicarla, cada día, a docenas de anuncios de todo tipo que exageran y/o mienten como bellacos directamente,  en perfecta impunidad (y a veces con el apoyo) de instancias oficiales, sin que ninguna meta mano en los engaños. Solo unos cuantos ilusos clamamos en el desierto. ¿Verdad, amigo Antonio Moreno Alfaro?. Ya lo sé Antonio, ya lo sé. ¡Hay que seguir luchando!