Un iluminado lector dejó un Comentario en mi artículo, donde afirma que la duración de los electrodomésticos es de 5 años, que la primera avería se produce a los 2,5 años, que el ahorro energético es una falacia, que después de la Garantía hay que cambiar el aparato, que la reparación es proporcional al coste del aparato, no cree en la fórmula del ahorro energético, que los datos y características de los aparatos que dicen los fabricantes son mentira y que la culpa de todo la tienen nuestros gobernantes. 

 
De todo lo que afirma el lector, que por cierto, no da su nombre, solo una cosa es cierta. Pero veamos cada uno de los puntos, que iré contestando para información general, incluyendo también al propio autor, aunque dudo que con la suficiencia científica que demuestra sirvan para mucho mis argumentos. Pero sucede que ante tanta suma y sigue de tonterías, no puedo quedarme callado. Aunque solo sea por tranquilizar a mis lectores explicándoles la realidad. O mejor dicho, el fruto de mi experiencia en el sector. 
Voy pues a ir comentando punto por punto sus descabellados argumentos, no sin antes haberme preguntado -sin respuesta- de dónde habrá sacado este lector tanta ciencia infusa como parece que tiene, para pontificar sobre lo que él cree que es el mundo de los electrodomésticos.
1.- Los electrodomésticos duran 5 años de promedio.- Es una verdadera tontería que no tiene el más mínimo fundamento, y cada lector, en función de sus experiencias en lavadoras, lavavajillas, frigoríficos, etc., que haya tenido, que juzgue.
2.-La primera avería de produce a los dos años y medio.- Mi experiencia personal es que durante los dos primeros años de garantía de los aparatos de línea blanca se produce un máximo del 3 % de averías. Eso significa que tres usuarios de cada 100 pueden tener una avería en garantía, cuya reparación es totalmente gratuita en marcas solventes. Hay algunas marcas, de cuyo nombre no quiero acordarme, que pueden cobrar el desplazamiento a partir del 7º mes. Por eso os recomiendo que al comprar un aparato preguntéis este punto. Y si no os garantizan la gratuidad total de las averías en los 2 primeros años de uso, no compréis esa marca, que las hay, y muy buenas, que cumplen esta condición a rajatabla.
Según este lector, los electrodomésticos se averían a los dos años y medido, al acabar la garantía. No es cierto. Las estadísticas que yo mismo he confeccionado durante años para varias marcas demuestran que el primer mes de uso del aparato es cuando más llamadas hay solicitando al Servicio Técnico. Muchas veces por desconocimiento del producto. Luego la curva de llamadas empieza a bajar hasta los dos meses finales de la garantía, donde sube ligeramente, pues como se acaba la a garantía, muchos usuarios, preventivamente llaman al Servicio “por si acaso”. A partir del segundo año la curva empieza a bajar/mantenerse hasta pasados los 6 años, que comienza a subir ligeramente, pero no de forma importante.
3.-La reparación tiene un precio proporcional al coste del aparato.- Eso es simplemente de sentido común. Es lo lógico, ¿No? Si te compras un coche de lujo y tienes que reparar los frenos, por ejemplo, ¿Te costarán igual que reparar los frenos de un coche más barato? Es normal que el coste de las reparaciones vaya en función del coste del aparato, ya que el valor de las piezas determina ese mayor coste de la reparación, no la mano de obra y el desplazamiento, que acostumbra a ser el mismo. Este es el único punto que nuestro iluminado lector no ha errado.
4.-El ahorro energético es una falacia.- O sea que la Comisión Europea, las directivas en todos los países desarrollados, son una falacia…Además insulta la inteligencia de los usuarios que saben que un aparato de más alta eficiencia energética consume hasta un 70 % menos que uno de hace 15 años. Y eso no son palabras: con un vatímetro conectado en la entrada de corriente al aparato, queda demostrado. Así de sencillo. Lo mismo que la mitad de agua en las lavadoras y cinco veces menos en los lavavajillas, que es absolutamente demostrable, simplemente midiéndolo. Dice lo que piensa, en lugar de pensar lo que dice, pues mete la pata como les sucede habitualmente a los sabihondos que nacieron sabiendo ya latín como decía el “cantaor” gitano.
5.-El ahorro real es comprar un electrodomésticos básico y deshacernos de él cuando acabe la garantía y empiece a dar problemas.- El único ahorro real es comprar un electrodoméstico lo más eficiente posible (Clase A+++) y no cambiarlo hasta que salga otra nueva categoría de mayor eficiencia y que calculando el ahorro, pueda amortizarse con el cambio.
6.-El ahorro anual es del 20 %, según la fórmula.- Vuelve a leer la tabla, amigo lector, y no interpretes lo que te apetece, sino lo que se dice. No hables por boca de ganso.
7.-Los datos y características ofrecidos por los fabricantes en ningún caso se ajustan a la realidad solo son engañosos reclamos publicitarios consentidos por nuestros gobernantes.- Los electrodomésticos son aparatos sujetos a homologación, pieza por pieza y en su conjunto. Se puede exagerar alguna propiedad o característica (mal hecho, y yo mismo lo he denunciado en ocasiones) pero de ahí a decir que todos los datos y características que dicen los fabricantes son falsos, hay un abismo. Es de una ignorancia supina sobre el tema.
La guinda del pastel no podía faltar: la culpa es del gobierno. Este lector piensa como aquel dicho italiano, que voy a traduciré para que lo entienda. Dice así ¿Llueve? ¡Puerco gobierno!…¿No llueve? ¡Puerco gobierno!
Los gobiernos tienen mucha culpa de muchas cosas, pero realmente no veo a Rajoy ni a Rubalcaba metiendo sus barbas en las lavadoras para ver si las fabrican bien o no y verificando sus características a ver si nos engaña el fabricante…Pero puedes estar seguro, amigo y fantasioso lector, que existen los suficientes controles y procedimientos en la Unión Europea para que, al menos las marcas SERIAS (sí, con mayúsculas) cumplan todas las normas y la calidad. No tengo ninguna duda. Pero claro, yo no nací con ciencia infusa como parece naciste tú, por lo que puedes hablar sin aprenderte el tema. Yo desgraciadamente he tenido que trabajar entre estos aparatos electrodomésticos durante 44 años. No digo que yo sea inteligente sino que me aplico aquello de que “sé más por viejo que por diablo.”