Los 16 principales fabricantes de Emisores Térmicos españoles están pasando un gravísimo momento. Entre ellos, los principales, como Ingeniería Asturiana Termoelectrónica (IAT) , con su marca comercial ACESOL, entró en situación concursal (la antigua Suspensión de Pagos) en el pasado mes de Agosto, si bien continúa trabajando de momento en espera de intentar levantar cabeza. 
 
Otra de las compañías en la misma situación concursal desde el mes de Junio IBER EMEC, de Guipúzcoa, que presentó Concurso de Acreedores en dicho mes, como la anterior, sigue trabajando en espera de poder superar dicho concurso. 


El sector de los emisores ha descendido, en el último ejercicio un 17,1% en su facturación y un 14% en productos comercializados. Ese descenso generalizado del sector llevó también a concurso el pasado año a la empresa navarra Thermotechnic Confort y su filial guipuzcoana BIURTU, especializada en la fabricación de emisores térmicos. Ambas empresas no han podido superar el concurso y están tramitando su cierre, tras ser declaradas el pasado año en suspensión de pagos, situación que no han podido superrar. 
Aparte de la crisis inmobiliaria, que ha perjudicado de forma importante las ventas de estos aparatos en nuevas edificaciones, se ha sumado la crisis general, lo que ha rebajado de manera importante las ventas en domicilios particulares, por dos razones: la reducción del gasto de los hogares y la sustitución de estos aparatos por la calefacción a gas y la bomba de calor e incluso las estufas eléctricas o radiadores que, produciendo el mismo calor y el mismo consumo, tienen un precio considerablemente más reducido.
A esto último (la reducción de ventas en los hogares) ha contribuido también el descubrimiento por parte de muchos consumidores de la publicidad engañosa de los fabricantes que publicitaban un ahorro energético y una reducción del consumo, cuando han ido descubriendo el engaño y que la única aportación importante de estos aparatos es su posibilidad de regulación de la temperatura en cada momento y de los tiempos de funcionamiento, cuando ambas cosas las incorporan algunos radiadores de toda la vida, y a los que no, se les puede incorporar por un pequeño coste, un termostato y programador que deja sin fundamento técnico la supuesta ventaja de los emisores térmicos, que no sea su diseño actualizado.
Indudablemente, los emisores térmicos se seguirán construyendo. Pero seguro que sus precios deberán rebajarse sensiblemente si quieren continuar presentes en el mercado, cada vez más competitivo y el consumidor cada vez mejor informado.
Un dato: las visitas recibidas en mi blog por temas relacionados con los emisores térmicos superan las 15.000. Eso significa dos cosas: que el tema ha interesado, y mucho, a los lectores, y que una gran parte de esas 15.000 personas se habrán dado cuenta de la publicidad engañosa sobre su supuesta mayor eficiencia energética y ahorro.