Un lector, de 68 años, me ha dejado un comentario en mi artículo donde dice tener un frigorífico Westinghouse que tiene más de 50 años y sigue funcionando…sin ninguna avería. Piensa que puede ser por su calidad o su perfección, y que si todos los aparatos de esa marca salen igual, desaparecerían otras marcas. Sin embargo yo afirmo que mantener ese frigorífico funcionando le cuesta mucho dinero al lector y sus prestaciones dejan mucho que desear en la actualidad. Vamos a aclarar este asunto con la esperanza de que haya muchos electores que tomen nota que mantener un viejo electrodoméstico NO ES RENTABLE. Veamos primero el comentario de este lector.

“Anónimo15 de mayo de 2015, 11:52
Tengo 68 años y en el campo hay un frigorífico marca Westinghouse que era de mis padres (el primero que compraron), tiene aproximadamente
50 o más años, todavía no se ha estropeado. No sé si será casualidad o la perfección.

Si salen todos los electrodomésticos de esta marca de igual manera, desaparecerían las otras”

Me parece muy bien que guardes ese frigorífico como objeto de museo. Pero no sé si te has enterado de que su consumo debe estar alrededor de los 1.000 kWh anuales, cuando un frigorífico actual de alta eficiencia energética (A+++) puede consumir 150 kWh al año. Tu viejo frigorífico te cuesta de electricidad al año, 1.000 kWh x 0,19 € el kWh = 190 € y uno actual te costaría 150 kWh x 0,19 € = 28,5 € al año, lo que supondría un ahorro de 161,5 € al año. Eso significa que en dos años ahorrarías 323 €, dinero suficiente para cambiar el aparato por uno nuevo más eficiente que solo con que te durase 10 años, con la compra del nuevo gratis, te ahorraría 8 años de pagos elevados por el consumo por valor de 1.292 €.
Ese mayor consumo va en contra de las actuales normativas europeas que impulsan el ahorro energético para rebajar la contaminación del medio ambiente por el CO2 que se produce por la generación de electricidad. Pero no es eso solo: las prestaciones de un frigorífico antiguo distan mucho de las actuales, donde se pueden ajustar las temperaturas para verduras, carnes, etc., por zonas y cajones para la mejor y mayor conservación de los alimentos, bajo nivel de ruido, etc.
Es como si conserváramos funcionando todos los días un coche antiguo: su consumo sería cuatro veces mayor que uno actual y las prestaciones y seguridades nada tendrían que ver con las actuales.
No soy partidario de conservar aparatos antiguos salvo como piezas curiosas y de museo. Pero es indudable que su mantenimiento cuesta muchísimo dinero. En el coche antiguo, es bonito lucirlo algunas veces al año y para trayectos cortos. En el caso del frigorífico, puede ser una pieza decorativa o para guardarla como recuerdo, pero no para su uso diario, pues cuesta demasiado dinero su consumo.
Este mismo ejemplo sirve igualmente para cualquier otro electrodoméstico: lavadora, lavavajillas, encimera, cocina, etc… Con mejores prestaciones, mayor eficiencia y menor consumo, y no solo en ese sector. ¿Por qué no seguir funcionando con un televisor de aquellos de caja cúbica y en blanco y negro? ¿Por qué cambiamos nuestro teléfono móvil cada dos años? ¿Por qué no seguimos con aquel primer móvil que era un artefacto enorme, pesado y cuya batería duraba solo unos minutos?
En cuanto a la segunda observación del lector “Si salen todos los electrodomésticos de esta marca de igual manera, desaparecerían las otras”. Pues a la vista está: la marca que SI HA DESAPARECIDO es precisamente WESTINGHOUSE