VÍCTOR, un lector del blog, me ha dejado un comentario en mi artículo donde me hace unas preguntas sobre las lavadoras, pues su madre, acostumbrad a las lavadoras antiguas, no quiere un modelo actual, donde hay que programarlo todo. Ella quiere una que se le ponga la ropa, el detergente y el suavizante y darle al mando para que todo el programa lo haga sola la máquina. No le gustan las lavadoras modernas, digitales, y pregunta cómo se llamaría ese modelo, si es que existe, así como una serie de detalles interesantes. No me parece rara la consulta de VÍCTOR, ya que muchas madres y abuelas seguramente piensan lo mismo que la madre de VÍCTOR. Vamos a ver cómo podemos ayudarle a este lector y muy especialmente a su señora madre. Para ello pondré primero el comentario completo e iré destacando en negritas los diferentes puntos a los que luego contestaré.

“Victor26 de marzo de 2015, 17:35

Hola, D. Antonio!
¿Cómo se llama técnicamente esta lavadora?

Mi madre es muy antigua, o quizás es que no se quiere marear mucho el casco…O ambas cosas. El caso es que no quiere una lavadora de las modernas, de estas digitales, que además del lavado, puedes ponerle la temperatura y el tipo de revoluciones cuando centrifugue. De hecho, hasta en las nuevas de carga frontal puedes pararla cuando esté lavando, y añadirle ropa, algo que solamente antes podías hacer en las de carga superior.

Pero como decía, mi madre quiere una pero de estas en la que ella no tenga que hacer nada, solo poner la ropa, el detergente, el suavizante, y darle a la ruleta (como las antiguas) o botón, lo que sea, y que luego la lavadora vaya haciendo ella solita todos los ciclos, sin necesidad de hacer como hace mi Bosch, que es ponerle el programa, las revoluciones de centrifugado y la temperatura que tú quieras, etc etc. No. Ella no quiere historia, solo quiere poner la ropa, el detergente y el suavizante, y que el resto lo haga la lavadora, como hacen las antiguas ¿Conoce algún modelo que haga esto? Y una pregunta muy importante ¿qué nombre técnico podrían tener este tipo de lavadoras? Lo digo para orientarme mejor, y mirar precios, en caso de que existan, claro

Por mi parte, me gustaría saber si hay alguna que al tener toda la ropa dentro para lavarla, y luego la lavadora ella solita te elija el mejor programa en función del peso y/o del tiempo que quieras en lavar la ropa, entre otras cosas. Ésto como opción en caso de que no encuentre lo que estoy pidiendo
Saludos”

Como VÍCTOR no da el nombre de su madre, para dirigirme a ella la llamarme Doña VICTORIA. Espero no le moleste mi licencia.
Para responder a los puntos que plantea VÍCTOR deberé retrotraerme a los años finales de los cincuenta y principios de los sesenta, que fue cuando aparecieron en España las primeras lavadoras automáticas, sustituyendo a las anteriores, “de turbina”. Estas de turbina consistían en una cuba donde se echaba el agua, la ropa, el detergente y se le daba al botón de marcha. La usuaria decidía la duración del tiempo de lavado. Como no centrifugaban, se sacaba la ropa de la lavadora y se tendía al sol, ya que entonces tampoco existían las centrifugadoras y menos las secadoras.
Con la lavadora automática las cosas cambiaron mucho. Tenían un programador, cuyo mando había que girarlo para elegir el programa deseado en cada caso. Se podía seleccionar con o sin prelavado, lavado, aclarado y centrifugado de la ropa. Como ahora. Y también se podía poner, mediante el mando del termostato, la temperatura a la que se deseaba lavar. Supongo que Doña VICTORIA estará de acuerdo en lo que digo, y que ella antes, tenía que seleccionar el mando del programador y el mando de la temperatura de lavado. 
Otro punto que ya entonces había ue decidir era la velocidad de centrifugado, que normalmente en aquel entonces eran dos velocidades: alrededor de 500 rpm para la ropa delicada y sobre unas 800 rpm para la ropa normal (algodón, ropa de trabajo). Pues bien: las cosas no han cambiado tanto pues en las actuales lavadoras hay que seleccionar lo mismo que antes: el programa de lavado, para ropa de algodón y cuando se decide sobre la suciedad de la ropa, la lavadora emplea más o menos tiempo. Como antes.
En cuanto al centrifugado, antes eran motores asíncronos de hasta tres velocidades, una para el lavado, más baja (a unas 50 rpm) y otra (u otras dos) para el centrifugado, entre 600 y 1.000 rpm. El problema era que aquellos motores al arrancar a centrifugar, daban un tirón enorme al pasar de cero rpm a las pongamos, 800 rpm. El peso de la ropa mojada, y el arranque brusco hacía temblar la lavadora y a veces hasta el suelo. Tenían entonces las máquinas unos amortiguadores en la parte inferior y unos muelles en la superior, donde también había unos contrapesos para paliar el desequilibrio del conjunto de la cuba, suspendida como he dicho, y en cuyo interior estaba la ropa cargada de agua. Supongo que Doña VICTORIA estará pensando “eso ya lo sabía yo, pero lo que quiero es hacer las cosas como entonces, no con estas modernidades…” Pues si nos fijamos bien, en lo que he explicado hasta ahora hacíamos lo mismo que actualmente: programar mediante la manecilla del programador, qué tipo de lavado queríamos: fuerte o delicado (más o menos tiempo de agitación). Con la manecilla del termostato seleccionábamos la temperatura del lavado. Y con el selector del centrifugado elegíamos la velocidad si es que tenía dos. Y ahora lo mismo. Respecto a la velocidad del centrifugado existen lavadoras que llevan estos mandos, sea con manecillas, botones, o lo que sea. No todas son “digitales” pero las instrucciones a dar a la maquina son las mismas siempre. Lo mismo que la selección de la ropa entre la de color y la blanca, entre la muy sucia y normalmente sucia, etc.
Respecto a la selección del centrifugado las cosas han cambiado mucho. Actualmente y desde que hace varios años se empezaron a colocar motores de corriente continua en las lavadoras, que pueden arrancar con toda suavidad e ir subiendo la velocidad de forma progresiva hasta llegar, en algunos modelos a 1.400 rpm, sin apenas movimiento oscilante en el caldero/tambor de la lavadora. Eso ha permitido que al reducirse enormemente las oscilaciones del conjunto oscilante cuba-tambor, que en el mismo espacio exterior de la máquina quepan cubas mucho mayores que antes, que eran de 5 kilos de ropa seca y ahora, gracias a lo explicado en el centrifugado, llegan hasta los 8 kilos de ropa seca de algodón. A pesar de lo dicho, yo aconsejaría a Doña VICTORIA que sea prudente y no ponga más de 500 rpm en el centrifugado de ropa delicada y que no supere las 1.000 rpm en el centrifugado de ropa de algodón, ya que a mayor velocidad extrae una insignificante mayor cantidad de agua pero los tejidos sufren más y se arrugan más también.
Hasta aquí creo que encontrarás en el mercado lavadoras con estos mandos, que son los mínimos necesarios y que han variado poco en el transcurso de los años. Si quirres darle un nombre a este tipo de lavadoras puedes decir las antiguas, las de siempre…
Pasemos ahora al detergente y al suavizante. Como siempre, hay que poner el detergente en el cajón del lavado y el suavizante en el suyo. Estoy convencido que Doña VICTORIA estará acostumbrada al detergente en polvo tradicional. Pues si no ha cambiado al líquido le aconsejo seriamente que lo haga. Y no solo eso: que reduzca la cantidad de detergente que pone en cada lavado. Ese “chorrito de más” estaría bien al escanciar vino o cava en una copa, pero en la lavadora, echar detergente demás es contraproducente. Si es detergente en polvo, poner más es evitar que se disuelva todo con lo que se crean residuos e incrustaciones en la cuba con los restos del detergente, Y además no permite el acklarado normal para eliminar los restos del detergente. Asñi pues, la medida, que sea la recomendada por el fabricante.
El detergente líquido se disuelve TOTALMENTE en el agua, por lo que en eso aventaja a los polvos. También actualmente los detergentes han mejorado muchísimo en sus propiedades de limpieza, por lo que ya no es necesaria tanta cantidad como antes. Y otro factor más: Para ahorrar energía en el calentamiento del agua del lavado y con las mejores en el diseño y fabricación del tambor y la mayor calidad y efectividad de los detergentes, se ha reducido la cantidad de agua en el lavado, por lo que el coste del calentamiento del agua y su consumo es inferior actualmente al de aquellas primeras lavadoras. Y como lo que cuenta en la efectividad de los detergentes no es la cantidad que echemos, sino la concentración de la solución detergente, cuanto más reducida sea la cantidad de agua, como sucede en las modernas lavadoras, menos detergente hay que echar.
Una orientaciñon práctica para ver si la cantidad que ponemos es la adecuada es que la espuma en el lavado no supere, por encima del agua, el grueso de dos dedos de espuma. Eso indicaría que la cantidad de detergente es la correcta. Si ponemos más, no se eliminara totalmente en los aclarados y crearemos problemas en la ropa, además de un resultado menor en la eficacia total del lavado.
Respecto a si la lavadora `puede decidir el programa en función del peso de la ropa, no es exactamente así: En función del peso hay lavadoras que calculan la cantidad de agua necesaria, pero no la duración del programa, ya que eso hay que fijarlo por el usuario, sea en tiempo, sea eligiendo un programa rápido o largo.
Respecto a poder abrir la puerta de la lavadora para meter o sacar ropa estando en pleno ciclo de lavado, en las de carga superior puede hacerse, ya que la puerta está arriba, y al abrirse no se cae el agua, como SUCEDÍA en las de carga frontal. Digo sucedía porque en las lavadoras actuales, si el programa lo permite, en algunas se puede abrirse la puerta para añadir prendas, por la sencilla razón de que como actualmente se gasta la mitad de agua que en las antiguas y la cuba-tambor es más grande, el aguan necesaria para el lavado normalmente no llega a superar el borde inferior de la puerta, por lo que podría abrirse sin que se cayera el agua. Como ves, eso no tiene ningún misterio…
Como podéis ver, VÍCTOR y Doña VICTORIA, lo único que hay que buscar es una lavadora que tenga los mandos de selección de programas, de elegir temperatura y de seleccionar la velocidad de centrifugado. Por lo demás, lo que hay que hacer es prácticamente lo mismo que hacía Doña VICTORIA con su anterior lavadora. Pero eso sí: debe poner menos detergente y menos temperatura de lavado, ya que con la mejoría de la calidad y efectividad de los actuales detergentes no es necesario, normalmente, poner más allá de 40 ºC de temperatura, y como máximo, 60 ºC. Todo lo demás ya sabe hacerlo Diña Victoria, pues es casi lo mismo que venía haciendo con su antigua lavadora.