JACOBO, un lector, hace esa interesante pregunta en un comentario dejado en el blog. x ¿Por qué las estufas eléctricas de resistencia transforman toda la electricidad en calor (100 % de rendimiento) y las bombillas NO? Buena pregunta, que para completarla yo añadiría: si además las bombillas de incandescencia, por ejemplo, tienen un filamento de tungsteno que es en realidad una resistencia eléctrica. ¿Por qué esa diferencia? . Y añado: ¿Por qué los radiadores no tienen Etiquetas Energéticas?

He convertido la respuesta en este artículo pues creo que más de uno se puede hacer la misma pregunta: si ambas son resistencias, ¿Cual es la diferencia? Vamos a verlo.
Parece que ambas cosas PARECEN CONTRADICTORIAS. Pero no es así. Solamente una resistencia eléctrica convierte en CALOR en su totalidad la energía eléctrica consumida. No hay otros objetivos. Por eso el rendimiento de los calefactores eléctricos, es siempre del 100 %. Lo que quiere decir que TODA LA ENERGÍA ELÉCTRICA SE CONVIERTE EN CALOR, que en el caso de los calefactores, es CALOR lo que queremos, no otra cosa. Por eso digo siempre que el rendimiento de las estufas eléctricas por resistencia es siempre del 100 %, porque toda la energía eléctrica consumida se convierte íntegramente en calor. Otra cosa es luego la propagación de ese calor al ambiente, que trataré en otro artículo. Pero lo que es siempre igual es que en cualquier resistencia eléctrica no hay pérdidas, porque si las hubiere, se transformarían en calor, que es lo que buscamos. Inversamente podríamos decir que una resistencia eléctrica es la peor “máquina” eléctrica, pues no facilita ningún TRABAJO ni hace otra función que no sea calor. Que es precisamente lo que queremos.
La pregunta de JACOBO es la comparación con las bombillas. Veamos la diferencia. Vamos a suponer una bombilla de filamento de tungsteno (las “normales”. ¿Qué buscamos en ella? Que nos dé LUZ. Pero sabéis que una bombilla de incandescencia si se toca cuando está funcionando te puede quemar la piel. Eso es porque hay una parte de la electricidad consumida que se convierte en LUZ, que es lo que queremos y otra parte (la mayor) se transforma en CALOR, cosa que en una bombilla no nos interesa. La proporción es normalmente de un aprovechamiento en LUZ del 20 % de la energía consumida y el 80 % se convierte en CALOR, cosa que no nos interesa. Por eso decimos que el rendimiento de una bombilla de incandescencia es del 20 % y unas pérdidas (en calor) del 80 %. Un desastre, vamos. Pero eso ha sido siempre así, y antiguamente peor.
En cambio, la tecnología de las bombillas llamadas de “bajo consumo” hace que estas, de cada 100 vatios consumidos 80 se conviertan en luz y solo 20 se conviertan en calor. O sea que hemos invertido los términos, siendo aquí lo contrario de las incandescentes: la luz que produce una bombilla de bajo consumo de 20 vatios equivale aproximadamente a la luz emitida por una de incandescencia de 100 vatios. Por eso su rendimiento es del 80’ %. Si hablamos de las bombillas LED, su rendimiento es superior: es de aproximadamente del 90 % aprovechado en luz y el 10 % de pérdidas en calor. 
¿Entendida la diferencia?. Pero hay más que hablar. No lo voy a dejar aquí, Antes he dicho que la bombilla de bajo consumo tiene un rendimiento APROXIMADO del 80 %. Pero si vais a comprar una bombilla os encontraréis que todas llevan obligatoriamente, por ley, una “Etiqueta Energética” que va desde la más eficiente “A” hasta la 7ª, la “G”, como menos eficiente. Las bombillas “de bajo consumo” y fluorescentes están normalmente en la clase A, la más eficiente. Las bombillas de filamento (incandescentes) las mejor situadas pueden llegar a la clase D e incluso a la C.
Así pues, fijaros bien cuando vayáis a comprar una bombilla: buscar la de mayor rendimiento, indicado en la Etiqueta Energética.
Y ahora le toca el turno otra vez de hablar de las estufas eléctricas, de cualquier tipo: radiadores, convectores, emisores térmicos, etc. etc. ¿Os habéis preguntado alguna vez por qué no habéis visto nunca en estos aparatos la Etiqueta Energética que obligatoriamente deben llevar todos los electrodomésticos, incluyendo las simples y elementales bombillas? Pero antes de contestar voy a explicar el objetivo de la Unión Europea cuando decidió aplicar la Etiqueta Energética en los electrodomésticos en todo el territorio de la Unión. Se trataba de mejorar el rendimiento o Eficiencia Energética para hacer el mismo trabajo pero CONSUMIENDO MENOS ENERGÍA ELÉCTRICA. Eso en las lavadoras se consigue rebajando la cantidad de agua, con lo que hay menos cantidad a calentar (como también en el lavavajillas) y mejorando la acción mecánica y la mayor efectividad de los detergentes, con lo que se puede obtener el mismo buen resultado de calidad del lavado con menos temperatura y menos gasto de energía eléctrica. En un frigorífico mejorando el rendimiento del compresor, aislando mejor para evitar pérdidas de frío, etc. De esa manera los fabricantes, para poder seguir compitiendo en un mercado saturado y con luchas a muerte por sobrevivir. Saben todos que si no se mejora la calidad y el rendimiento, se acabó la marca y el fabricante, como tantas veces ha sucedido.
Pero volvamos a los calefactores eléctricos. Aquí la Unión Europea no movió un solo dedo. ¿Por qué? Porque si el rendimiento del aparato de resistencia hemos dicho que es del 100 %, es IMPOSIBLE superar ese porcentaje. Todo lo que consume lo transforma en calor. Por consiguiente NO HAY CASO de APLICAR ETIQUETAS ENERGÉTICAS ni CLASIFICACIONES si todos los aparatos tiene una eficiencia del 100 %, POR LO QUE ES IMPOSIBLE QUE NINGÚN APARATO DE ESTE TIPO SUPERE EL MÁXIMO DEL 100 %. 
Entendéis ahora por qué llamo mentirosos a todas los fabricantes y vendedores que dicen que sus calefactores consumen menos para dar el mismo calor o que consumiendo igual energía dando más calor? ¿Entendéis ahora que no existe mayor rendimiento que el del 100 %?
De otra parte, queda por explicar (lo haré en un próximo artículo) las diferencias entre los diversos tipos de aparatos: emisores térmicos, convectores, radiadores, sean secos, de aceite, de cerámica, etc. etc,. Pero os adelanto que ninguno de esos COMPONENTES en los aparatos, por más que quieran engañarnos, NO PRODUCEN ENERGÍA CALORÍFICA. Eso sería CREAR calor. Y eso físicamente es imposible.