En varias ocasiones me han dejado comentarios algunos lectores disconformes con mis escritos donde aseguro que con la misma potencia eléctrica, una estufa, radiador o emisor, consumen lo mismo y facilitan la misma cantidad de calor. Algunos dicen que si el aceite mejora la eficiencia de los emisores térmicos, otros que las placas radiantes ahornan energía porque calientan directamente por rayos infrarrojos, otros que hay aparatos que consumen menos porque con unos minutos de funcionamiento luego dan muchos más minutos de calor…. Lo cierto es que, como ya he dicho, a igualdad de potencia y consumo, dan la misma cantidad de calor SIEMPRE. Pero también es cierto que los diferentes sistemas de transmisión del calor pueden aportar a cada tipo de aparato unas características más o menos ventajosas según el uso. De todo ello voy a tratar en este artículo.

Lo primero es preguntarse qué es el CALOR. Podríamos decir que el CALOR es un proceso de transferir energía térmica entre diferentes cuerpos u objetos entre los que hay diferencias de temperatura, de forma que los que la tienen mayor van transfiriendo a los de menor temperatura hasta que todos los cuerpos u objetos legan a tener la misma temperatura. Así por ejemplo, en una habitación , donde haya un elemento calefactor, irá cediendo el calor a todos los cuerpos u objetos que haya en la misma, hasta llegar un momento que TODOS estén a la misma temperatura, incluido el aire ambiente.
Imaginemos que en esa habitación, donde hemos puesto un aparato calefactor, está a 10 ºC. Conectarnos el calefactor y al cabo de un tiempo, variable en función del volumen, aislamiento y temperatura deseada al final, llegamos a tener 21 ºC. En ese momento todos los objetos de la habitación, y también paredes, techo, aire ambiente, estarán a 21 ºC. Supongamos que en la habitación hay una mesita de madera y otra metálica, de hierro, y también una mesa de mármol.
Antes he dicho que cuando se estabiliza la temperatura, TODOS los objetos y componentes de la habitación estarán a la misma temperatura, que hemos dicho sería de 21 ºC. Sale entonces el disconforme y toca la mesa de madera y la encuentra templada, toca la de hierro y dice “está más fría” y toca la de mármol y también resulta más “fría”. Y entonces irá el disconforme y dirá que no tengo razón, que no es verdad que todos los objetos estañan a la misma temperatura, porque es evidente, al tocarlos se nota. Sigo insistiendo en que todos están a la misma temperatura, pero para demostrarlo, lo dejo aquí, de momento, pues tengo que explicar primero las formas de propagación del calor, para que podáis entenderlo bien.
Hay tres maneras de transferir el calor: Por conducción, por radiación y por convección. Veremos seguidamente cómo actúan cada una de ellas, lo que nos permitirá después entender las ventajas e inconvenientes de los diferentes tipos de aparatos de calefacción.
Transmisión de calor por CONDUCCIÓN: la transmisión del calor se produce por contacto de un cuerpo u objeto con otro o dentro del mismo objeto, aplicando calor en una zona se transmitirá a todo el objeto. Las partículas en contacto más calientes van cediendo calor a las más frías hasta que se equilibra la temperatura. Por ejemplo: cogemos una llave que está a 10 ºC con la mano, que está igual que el cuero, a 37 ºC., la llave se irá calentando “robando el calor” de nuestra mano hasta que llegue también a 37 ºC. Este tipo de transmisión del calor por conducción ocurre solo en elementos sólidos. Por ejemplo, en el caso de un radiador eléctrico del tipo seco, el calor facilitado por la resistencia calienta la zona próxima a ella, y se va transmitiendo a todo el radiador, a sus elementos, a las aletas, etc. poniendo todo el aparato a la misma temperatura.
Transmisión del calor por CONVECCIÓN: Se produce por el movimiento de masas, tanto de líquidos como de gases. El movimiento de las masas de aire pasando de zonas a una temperatura a otras de temperatura distinta. Eso se da en la calefacción domestica con aparatos llamados de convección, como pueden ser los radiadores eléctricos y de agua caliente, estufas de butano, etc. El aire de alrededor del aparato, situado en la parte inferior de una estancia, se calienta y asciende al perder peso con el calor hasta llegar al techo, desde donde vuelve a caer, circulando por la estancia en corrientes llamadas de convección, y ambientando el aire que a su vez va calentando los objetos o cuerpos de la habitación.. Situados en esa estancia, se nota úna ambientación progresiva y uniforme, de manera envolvente y posiblemente la que más confort proporciona. 
Transmisión del calor por RADIACIÓN: se transmite mediante ondas electromagnéticas. Que son una combinación de ambos, eléctrica y magnética. Se producen dos transformaciones del calor: de la energía térmica a radiante, para su propagación, y luego de energía radiante a térmica, para calentar el objeto que la recibe.
Las ondas electromagnéticas se transmiten a través del aire e incluso por el vacío, como los rayos del sol. La radiación infrarroja es un tipo de radiación electromagnética y térmica de mayor longitud de onda que la luz visible, y la emiten todos los cuerpos que estén a una temperatura superior a cero grados Kelvin (-273 º C). No es visible por el ojo humano.
Así pues, todos los objetos que nos rodean emiten calor infrarrojo, pues su temperatura es mayor que el cero absoluto (cero grados Kelvin). Comentario aparte es el calor animal, que basándose en el mismo principio de radiación, emite calor. Concretamente el cuerpo humano emite gran cantidad de calor al ambiente que le rodea. Como la emisión de ese calor se realiza partiendo de la piel, si tenemos en cuenta que la superficie de piel de un hombre adulto es de unos 2 m2, y su temperatura es de 37 ºC (que son en grados kelvin, -273 + 273 = 0 º kelvin, + 37 ºC = 310 grados Kelvin). Como habíamos dicho que los cuerpos emiten calor por encima de cero grados Kelvin, los 310 del cuerpo humano, emiten calor. 
El calor humano es de aproximadamente 1.000 vatios (1 KW). Eso significa que en una hora emitimos el calor de 1 KWh. Este fenómeno es muy importante, y debe tenerse en cuanta en los cálculos de calefacción y refrigeración en espacios con mucha gente, pues habrá que calentar menos o refrigerar más que si el espacio en cuestión estuviera vacío.
Ya hemos visto las tres formas de transmisión del calor. Ahora volvamos a aquella habitación que habíamos dejado, donde decíamos que TODOS los objetos estaban ya a 21 ºC. Y va el incrédulo y toca la madera: “está normal” dice. Toca la mesa metálica y dice “está mucho más fría” y toca el mármol de la mesa y dice igualmente “también está más fría que la mesa de madera..” Toca la alfombra y dice “está caliente”. Y yo, erre que erre, digo que todos los objetos están a la misma temperatura. ¿Cuál es la explicación? Porque según las leyes de la termodinámica, todos los objetos, después de un tiempo determinado, y debido a las corrientes de convección del calor, así como la radiación, se han puesto A LA MISMA temperatura. 
El frío que percibimos al tocar la mesa metálica es debido a que nuestra mano está a 37 ºC, y la mesa hemos dicho que estaba a 21 ºC. Por consiguiente, se produce un traspaso de calor por CONDUCCIÓN desde la mano a la mesa metálica. O sea que la mesa nos “roba” nuestro calor. Por eso notamos esa sensación de frío y CREEMOS que la mesa está muy fría. En cambio, al poner la mano sobre la mesa de madera o sobre la alfombra, NO NOTAMOS frío, porque la conductividad de la madera y de la alfombre son mucho más bajas que la de la mesa metálica o el mármol. Por eso notamos enseguida el frío que se nos roba desde los objetos mejor conductores (de mayor conductividad). ¿Queda claro el fenómeno?
Pues aplicar el cuento a la calefacción de una habitación. Por radiación se va calentando todo lo que “ve” la parte más caliente de una estufa, por ejemplo, aunque el resto de la estufa también emite calor, pero no de tanta intensidad. Por eso decimos que el sistema de radiación no nos calienta la espalda si miramos el foco. Pero va calentando lentamente el aire, las paredes de enfrente, etc. Al final del ciclo, la habitación entera se ambienta y se pone todo a la misma temperatura, como hemos dicho,
El calor por con evección es el más rápido en notarse, porque al calentar las masas de aire y elevarse hasta el techo, volver a bajar para iniciar otro ciclo, y así sucesivamente, notamos con más rapidez el calor en poco tiempo y de manera envolvente. Pero las paredes tardarán más en calentarse que con el sistema de radiación, por lo que al cabo de un tiempo se calentará todo al igual que con la radiación pues se producía, la misma cantidad de calor emitida a igualdad de potencia y tiempo de funcionamiento. 
Comentaré que en una estufa o emisor térmico de aceite, antes de que se produzca la radiación y la convección, se produce también la conducción entre el elemento calefactor y el aceite que se va calentando por conducción dentro del radiador.
Habiendo sentado estas explicaciones y principios, ya sabemos las formas distintas de transmitirse el calor. En mi próximo artículo aplicaremos estas formas diferentes a los aparatos de calefacción eléctricos y de combustión de gas para saber qué sistema de transmisión del calor tiene cada uno y cuáles son las ventajas e inconvenientes en cada caso. Así pues, la comparación entre los diferentes calefactores, la veremos en el próximo artículo. No os lo perdáis si queréis entenderlo todo bien. Ya veis que no es difícil…