Las interesantes preguntas de MANUEL: Tengo un radiador de aceite de 1.500 vatios para calentar una habitación, y también tengo un aire acondicionado inverter con bomba de calor, que me calienta la habitación y casi toda la casa. ¿Qué aparato me consume y cuesta más? ¿Y teniendo en cuenta que el aire acondicionado NO es del sistema inverter? ¿Por qué cuando paro el aire acondicionado al poco rato está frío el ambiente y en cambio con el radiador de aceite se mantiene un rato el calor? 

Las preguntas y sus observaciones me han parecido tan interesantes y docentes para otros lectores que en lugar de contestarle directamente a su comentario, he decidido hacerlo en este nuevo artículo. Podéis leer el comentario completo del amigo MANUEL,  pulsando  aquí. 
Dice MANUEL que viene utilizando el radiador de aceite de 1.500 vatios, para calentar una habitación. Pero cuando sale de esa habitación, el resto de la casa está helada.
Se decidió a probar uno de los dos aires acondicionado con bomba de calor que tiene en su casa. En su plaquita de características dice “Potencia absorbida en calor 1,27 KW“. Habíamos dicho que el radiador era de 1.500 vatios, o sea, 1,5 KW. Pero a continuación dice que el aire acondicionado NO tiene el sistema inverter. Sabemos que ´con ese sistema, el aparato consume un 30 % menos de energía eléctrica. Pero lo que tenemos ahora es lo que hay. Y el aparato que hay (sin inverter) consume 1,27 KW, de donde partiremos. Si hubiera sido inverter, en lugar de los 1,27 KW tendrías una potencia de 0,82 KW para dar el mismo calor, pero volvamos al real.
Calentar la habitación con el radiador, pongamos por cada hora, consumiría 1,5 KW x 1 hora = 1,5 KWh de consumo. Si el KWh cuesta 0,19 euros actualmente (en mi casa), el coste de una hora de funcionamiento del radiador será de 1,5 KWh x 0,19 € el KWh = 0,285 € cada hora.
Calentar la habitación (y parte del resto de la casa, como dice MANUEL) con el aparato de aire acondicionado costaría: consumo en una hora, 1,27 KW de potencia x 1 hora = 1,27 KWh, que a un coste por KWh de 0,19 € sería 1,27 x 0,19 = 0,241 € de coste por hora
Veamos ahora cual es el consumo eléctrico y cuánto calor emite el radiador y cuánto el aire acondicionado. Sabemos que cada KWh de consumo eléctrico de una resistencia (el radiador) produce 860 Kilocalorías, por lo que en una hora el radiador producirá 1,5 KWh x 860 Kcal = 1.290 Kcal.
Veamos en el aire acondicionado, que NO es de resistencia, cómo se produce el calor: Se bombea (transporta) el calor del exterior al interior de la casa. Solo consume 1,27 KW para “bombear el aire. El calor lo toma gratis. Cada aire acondicionado tiene un valor llamado COP, que es el número de veces que produce calor por cada KWh consumido. Supongamos que el COP de este aparato sea de 3. Eso querría decir que en una hora consumiría 1,27 KWh, pero PRODUCIRÍA un calor de 1,27 KWh x 3 de COP = 3,81 KWh equivalentes en calor, o sea, 3,81 KWh x 860 Kcal por KWh = 3.276 Kcalorías. 
La diferencia entre el calor producido por el aire acondicionado y el radiador de aceite es de 3.276 – 1.290 = 1.986 Kcal. más el A. A, pero con un 23 % de menos consumo. Si contamos por KWh de calor producido a igualdad de consumo eléctrico, el A.A sería 3 veces más barato que el radiador. 
Si ponemos 10 horas al día tendremos: En el radiador: 10 X1, 5 KWh x 0,19 € = 2,85 € de coste las 10 horas. En el A.A, sería 10 h x 1,5 x 0,19 = 2,41 €. O lo que es lo mismo: un 15 % de ahorro y el triple de calor aportado al ambiente.
Queda, por último, un interesante comentario de MANUEL: “…el piso que es pequeño 70 m2 se “calentó” bastante bien pero claro al rato de parar la máquina volvió el frío…” 
Este punto es muy interesante, y lo explica la “inercia térmica”. Lo que sucede es que MANUEL solo ha considerado este punto a medias en ambos sistemas. Fijáos que no dice que el A.A. en el mismo instante de conectarlo YA EMPEZÓ A SENTIRSE EL CALOR”. Pero en cambio se olvida de tener en cuenta que el radiador, al principio, NO CALENTABA TANTO como después de un rato funcionando. Y es que el radiador, debido a la inercia térmica del aceite, al conectarlo, no emite al ambiente el calor producido por la resistencia en su totalidad ya que PRIMERO EMPLEA PARTE DEL CALOR EN CALENTAR EL ACEITE. Cuando ya está caliente, entonces sí se emite todo el calor producido al ambiente. Por eso, al desconectarse el radiador, el calor que había “robado” el aceite, se va soltando al ambiente hasta igualar la temperatura del aceite con la del aire. 
En cambio, como se ha olvidado de decir MANUEL, el A.A. justo al comenzar ya lanza toda la cantidad de calor al ambiente. No tiene inercia térmica, Por la misma razón, como no ha “robado” calor al principio, no lo suelta después de apagado, pues no lo cogió al principio, lo soltó todo al ambiente.
Está claro que en dos aparatos de calefacción eléctrica de resistencia de la misma potencia generarán la misma cantidad de calor por KWh consumido. Pero  si uno de ellos NO tiene inercia térmica (sin aceite, seco) y otro con aceite o inercia térmica, el seco, empieza a dar todo el calor al ambiente desde el principio, no ALMACENA (RETIENE) nada de calor. Por eso al desconectarlo cesa de inmediato la producción de calor (como sucedía con el A.A). En cambio en el radiador de aceite ya he dicho que retiene calor al principio en la misma cantidad que lo va soltandocuando de desconecta de la corriente.
Esto creo que se entiende sin necesidad de entrar a fondo en la parte de la física llamada termodinámica, y es lo que algunos espabilados (fabricantes y vendedores) enmascaran con grandilocuentes palabras para hacernos ver que sus aparatos, gracias a la inercia térmica, con 30 minutos de estar consumiendo, luego siguen dando calor durante 60 minutos sin consumir y no dicen que reduciéndose la cantidad emitida progresivamente desde el primer segundo, hasta agotar el calor que primero “robaron”. A esto le llaman, descaradamente, que “ahorran energía” o que rinden más, o que son más eficientes energéticamente.  Todo falso, como os he explicado.
Espero que si habéis comprendido bien estas explicaciones no os dejéis convencer por las malas artes de quienes intentan explotar el desconocimiento normal de los consumidores en su propio y abusivo mayor beneficio utilizando publicidad engañosa.