Ayer publiqué mi artículo Nuevo latrocinio de las eléctricas: un incremento de la luz del 11 % donde explicaba el llamado “tarifazo”, un incremento de la factura eléctrica del 11 %, debido a un incremento del 2 % de la parte del coste eléctrico debido a los “peajes” y al aumento del 26,5 % en la parte del coste de fabricación de la energía, sujeta a la Subasta trimestral. La suma de ambas partes, proporcionadas a sus composiciones en el total del coste del kilovatio.hora suponían un aumento del 11 % a partir del 1º de Enero. NICO, mi vecinito, de 11 años, vino a verme y me preguntó si podía explicarle todo eso de los Cárteles de las eléctricas, el Déficit de Tarifa, la Subasta de la energía eléctrica, la parte del coste de Producción de la energía, la parte del coste de los Peajes, etc. Quedamos que hoy vendría a verme para que le explicara todo eso pero, según me pidió, “para que yo lo entienda, que soy un niño de 11 años…”. Ha venido y os explicaré cómo ha ido la cosa.

Con su habitual desparpajo, NICO ha venido esta mañana para que le explicara todo ese lío, pues quería entenderlo bien para discutirlo luego con sus amigos, y por si podría darme algún consejo o sugerencia que me pudiera servir…(este niño es el colmo, viene a aprender y seguro que querrá darme lecciones…)
He pensado que lo mejor que podría hacer para que mi amiguito entendiera todas esas cosas, bastante complejas y complicadas, era relatándolas mediante una parábola 
La explicación fue así:
Erase una vez un pueblo llamado VILLACHORIZOS. No se sabe si el nombre le venía de los pimientos choriceros que los vecinos cuelgan en sus balcones para que se sequen, si el nombre se debe a los excelentes chorizos que elaboran allí, o si se debe a algunos “chorizos” (políticos principalmente) que hay entre sus vecinos, como en cada pueblo que se precie.
En ese pueblo hay cinco churrerías, ya que sus habitantes tienen la buena costumbre de desayunar todos los días churros recién hechos con chocolate. Hace años había más churrerías, pero con el tiempo quedaron solo cinco –Qué casualidad, -apunta NICO- como las cinco eléctricas…, Esos cinco debían ser los más espabilados o los más inteligentes. La cuestión es que se peleaban con frecuencia, pues si uno de ellos bajaba el precio de los churros todos los demás, o bajaban también el precio, o se les iba la clientela. Un buen día (digo bueno para ellos), se les ocurrió que debían reunirse para tratar de este asunto.
Los cinco churreros convocaron a sus cuatro asesores y les expusieron el problema. Llegaron a la conclusión de que si todos ponían el mismo precio, los clientes no se les iban a ir pues cada uno tenía los suyos y así estarían bien. Pero claro, de vez en cuando, que al final fué cada tres meses, se reunirían para establecer los precios para el siguiente trimestre, subiéndolos prudentemente. De ese modo, se produjo un acuerdo informal entre empresas del mismo sector, cuyo fin era reducir o eliminar la competencia en un determinado mercado, acordando los precios entre ellas. A esa actuación el “presidente” del pueblo (alcalde), reunido con el concejal de Churros y Festejos, y los cinco churreros, mientras comían una opípara mariscada pagada por los churreros, les dijo que eso que habían hecho era crear un CÁRTEL. Y que eso iba en contra de la libertad de mercado y de la libre competencia, mientras chupaba ruidosamente y con fruición una gigantesca cigala. Después de los postres y del café copa y puro, el alcalde brindó con los churreros agradeciéndoles la deferencia de haberle invitado y felicitándoles por la constitución del primer Cártel conocido en Villachorizos.
Pero se acercaban las elecciones y el alcalde los reunió de nuevo, ante otra suculenta mariscada, y les dijo que se abstuvieran de subir el precio de los churros los próximos meses, pues no quería cabrear a los votantes. Los churreros reunieron a sus cuatro asesores y les pidieron soluciones, ya que no querían perder dinero, que no lo iban a aguantar, y entonces los asesores les dieron la solución, que presentaron al alcalde. Seguirían cobrando lo mismo a los clientes por los churros, y que él alcalde les firmaría un acuerdo en el que constaría que el ayuntamiento (o sea, los ciudadanos) les debería a los churreros la diferencia entre el coste “real” de los churros y lo que cobraban, que, según ellos, era menos. Con ese acuerdo, los churreros fueron al banco del pueblo, donde les abonaban la diferencia entre lo que ellos decían que costaban los churros y lo que les cobraban a los clientes. Así los ciudadanos iban adquiriendo una deuda con el banco, del mismo importe que el banco les iba pagando a los churreros. A esto, el alcalde, que sabía mucho de estas cosas, le llamó Déficit de Tarifa.
Más adelante un día el alcalde reunió de nuevo al Cártel de los cinco churreros y les dijo que para no tener problemas con la oposición y en aras de la transparencia, se debería calcular el precio de los churros de una forma más lógica (quería decir complicada). Los cinco churreros fueron a ver a sus cuatro asesores y les explicaron el nuevo asunto. Después de estudiarlo, los asesores les propusieron que los precios de los churros se calcularan partiendo de dos componentes: el coste de la materia prima (harina, aceite, sal, azúcar, etc. por un lado, y por otro las partes fijas del negocio: las máquinas de hacer churros, las freidoras, e incluso el local. La suma de ambas partes de importes la mitad para cada una, formarían el coste total de los churros. O sea que el precio de los churros estaría compuesto por un 50 % que llamaron “PEAJES de ACCESO” y el otro 50 % sería el coste de las materias primas necesarias para fabricar los churros. La suma de ambas partes sería el Coste del Churro. El alcalde aceptó pero acordaron en esta reunión que cada trimestre se haría una SUBASTA de costes de la parte de las materias primas de los churros, para hacer más transparente y más libre el coste.
Nueva reunión de los churreros con sus asesores, que les aconsejaron que buscara cada churrero alguien de su familia (padres, hijos, hermanos…) para que les representaran en esa subasta de materias primas. Así, cada tres meses, un día antes de la subasta, se reunía el Cártel churrero y decidían el precio que debían pujar para la subasta del día siguiente. Se lo comunicaban a su familiar-representante y de esa forma, aparentemente era una Subasta “libre”.
Cada tres meses, conocido el precio de coste del churro por la parte de la materia prima para elaborarlo, se ajustaría a la subasta, y la otra parte del precio (el otro 50 %) se ajustaría “a ojo”. Así se hizo desde entonces, aunque hubo algunas protestas, pues los clientes se quejaron de que se les cobrara una parte fija del coste de los churros, compraran o no. Como era un componente fijo (PEAJES), si no iban a comprar churros, al final del mes les iban a cobrar los peajes, simplemente por el hecho de tener unos churreros en el pueblo, dispuestos para fabricar los churros cuando se necesitara.
NICO me hace una seña para que detenga el relato y me dice – Y la gente no se cabreaba por tanto cobro y tanto lío? Además, el alcalde se fiaba siempre de los cuatro asesores y aceptaba lo que ellos proponían. ¿Quiénes eran esos asesores que tanto sabían de las cosas de la alcaldía y de cómo engañar a los ciudadanos? Es muy fácil, NICO –le dije- los cuatro asesores eran los dos alcaldes anteriores y los dos concejales de Churros y Festejos, anteriores concejales del ayuntamiento de Villa chorizos
NICO se reía y va y me dice: Pues ese alcalde era tonto, porque los cuatro asesores estaban cobrando de los churreros, y la obligación del alcalde era no consentir todas esas artimañas… Miro a NICO y le pregunto: Vamos a ver, NICO, si ese alcalde se niega a las propuestas de los churreros, ¿Cómo iba a asesorar, cobrando, de esos churreros cuando cese como alcalde? ¿Qué puesto mejor que el de ir a formar parte del Grupo Asesor del Cártel de los churreros?
NICO me mira serio y me dice que lo ha entendido todo. Que ha estado pensando en el tema y que ha oído esta mañana a primera hora que el ministro SORIA ha conseguido que la comisión que controla esas subastas de la luz declare nula esta última. Entonces, ya no habría aumento en Enero… Creo que estás en un error –le digo- Aumento habrá, ya lo verás, y rondará el 5 %. Con ese postre, las eléctricas se calmarán un poco. NICO me suelta: ese ministro lo tiene mal para su jubilación dorada. “Roma no paga a traidores”. 
Y luego añade: tenía prevista una solución que te iba a explicar hoy, aunque ya no parece ser necesaria, pero te lo voy a decir igual: ¿Cómo podrían conseguir los ciudadanos “tumbar” ese latrocinio de las eléctricas? Pues es muy sencillo, Antonio: NO PAGANDO LA PRÓXIMA FACTURA DE LA LUZ. Y voy yo y le digo: pues entonces les cortarán la luz. – ¿Cuándo lo harían? –me dice NICO. Pues al cabo de tres meses, -contesto yo-. Pues Antonio, si todos los españoles se pusieran de acuerdo en no pagar el recibo de la luz, tendrían tres meses por delante para pagarlo, pero las eléctricas dejarían de ingresar varios miles de millones de repente ¿Quiñen perdería más? Las eléctricas no aguantarían tres meses sin cobrar, pues eso podría representar más de 6.000 millones de euros…
Al final este NICO se ha salido con la suya: ha dado una sugerencia…
Para terminar, espero que este desafío de las eléctricas contra todos los españoles sirva para que cambien las cosas y empiece, de una vez, a aplicarse la transparencia en los precios eléctricos y qiue se desmonten los números de los Déficit de Tarifas, anulando la totalidad de la supuesta deuda de los españoles. Y también para que los asesores políticos de las eléctricas empiecen a palparse los bolsillos porque se les acabe el enorme y despreciable chollo que tienen actualmente (ver mi artículo de ayer) y se prohíba, de una puñetera vez, que los que han ostentado un cargo público vayan a parar a estos retiros dorados pagados con nuestro dinero. El dinero que nos roban las eléctricas.
 
 
(Añadido el 30.12.2014)
Mi amigo RUBÉN CABECERA, conocido de los lectores por su excelente blog “EN CABECERA”, me ha dejado hoy un comentario que podéis ver al pié de este artículo, en COMENTARIOS donde me facilita el enlace de su último artículo Un kilovatio-hora, por favor”, relato ¿futurista? escalofriante que nos pone ante una película de ciencia ficción que cada día se acerca más a la realidad que nos envuelve. Lo que estamos viviendo estos días sobre las tensiones entre el poder omnímodo de las eléctricas y la reacción del gobierno ante la mayor amenaza de crisis de los últimos 30 años, originada por el inicio de la rebelión de las masas ante los insoportables abusos creados por la voracidad y prepotencia de las eléctricas ´que podría llevar no solo a un cambio de gobierno, sino a un cambio de sistema político en nuestro país. Lo que está sucediendo estos días parecería ser el preludio del relato de RUBÉN, que podría titularse “Así empezó todo…” 
 
Pero…¿Cómo acabará? O estos abusos terminan y la gente se calma, o acabamos como vaticina RUBÉN. La decisión última es de los españoles. No de las eléctricas ni del gobierno, que van cada uno a lo suyo. 
¡Felicidades, RUBÉN!