Un 60 % más eficientes. Eso viene a afirmar la publicidad engañosa de estos radiadores eléctricos de la marca ROINTE en su Web . Exactamente dice que gracias a su Optimizer Energy Plus, un sistema que induce a pensar que el consumo eléctrico del aparato es del 40 % de su potencia nominal, como aparece en la figura, copiada de su Web, que aparece como cabecera de este artículo. Este descubrimiento es de MÓNICA, una lectora de Zaragoza que dejó un comentario en mi artículo que luego reproduzco, donde me preguntaba si era cierto eso de “potencia nominal y potencia efectiva” del que se habla en esa Web para justificar el bajo consumo y el ahorro de estos aparatos.

 
Adelanto que se trata de una publicidad engañosa porque “…es engañosa la publicidad que de cualquier manera, incluida su presentación, induce o puede inducir a error a sus destinatarios y puede afectar a su comportamiento económico, perjudicar o ser capaz de perjudicar a un competidor…” 
Veamos en primer lugar el Comentario de MÓNICA. Dice así:
“Buenos días Antonio:

Mi nombre es Mónica, te escribo desde Zaragoza para felicitarte por tu blog y por la gran labor pedagógica que estás haciendo con tus publicaciones para explicarnos de una manera sencilla y razonada lo que se esconde detrás de algunos productos.

En concreto, quisiera preguntarte acerca del “coeficiente equivalente de consumo y no consumo” que utiliza una marca de calefactores eléctricos, ROINTE, la cual nos vende una supuesta tecnología exclusiva Optimizer Energy Plus que permite grandes ahorros y un consumo más eficiente en sus aparatos. En ella se habla de potencia nominal y potencia efectiva para justificar el bajo consumo. Te pediría por favor que nos explicaras estos conceptos.

La información que aparece en su web y en sus catálogos es la siguiente: http://www.rointe.com/radiador-serie-c.html

En el test realizado por laboratorios independientes se usó un radiador de la Serie C de 1.430W para simular la calefacción de una habitación de 12 m2, estableciendo una temperatura de 21ºC. Gracias a su tecnología exclusiva Optimizer Energy Plus, la potencia media consumida durante el test fue de 560W, lo que supone un 40% de la potencia nominal. Como apreciamos en la gráfica superior, esto es lo que definimos como coeficiente equivalente de consumo”

Muchas gracias.

Un cordial saludo.” 
Realmente tengo que reconocer que lo que dicen en el fondo no es falso, sino que se presenta de una manera que induce a interpretar que es cierto, por lo que entra de lleno en una de las definiciones jurídicas de lo que es la publicidad engañosa.
Y es que no se puede jugar con los conocimientos sobre este tema de la calefacción de la inmensa mayoría de los consumidores, que no tienen por qué ser especialistas en profundidad de estos conocimientos, y cuando ven algo con cara y ojos que tiene visos de ser cierto, lo asumen como tal.
Os voy a ponere un ejemplo. Creo que muchos de mis lectores (o así al menos me lo dicen en sus Comentarios) creen que les aclaro las dudas y les explico la realidad sin tapujos. Pongo el ejemplo. Si yo escribiera algo así como que “el baricentro de una pirámide triangular regular está en la mitad de su altura,” ¿Qué pensaríais, pacientes lectores? Pues supongo que la inmensa mayoría, que no tiene por qué conocer la trigonometría, ni la aplicación del teorema Pitágoras ni conocimientos medios de física, me diría. Pues si tu lo dices… Y podrían creérselo. Pero no es así es una falsedad amparada con palabras específicas de especialistas que no tiene la inmensa mayoría de la gente por qué conocer. Ni falta que les hace, añado.
Aclaro para los curiosos que el baricentro es el centro de gravedad, y en el caso de una pirámide regular triangular se encuentra a un tercio de su base.
Es por lo tanto normal que con las altisonantes frases como “Optimizer Energy Plus”. En inglés, que parece que tiene más relevancia, y que viene a decir “optimizador de más energía”, así como el texto que se lee en la entrada de su Web; que gracias a ese sistema “… la potencia media consumida durante el test fue de 560W, lo que supone un 40% de la potencia nominal...”. Como apreciamos en la gráfica superior, esto es lo que definen como coeficiente equivalente de consumo.
Veamos con palabras sencillas lo que viene a ser tan misteriosa eficiencia energética que induce a pensar que se ahorra energía para conseguir la misma temperatura en la misma habitación.
El ensayo (que llama “test” porque el anglicismo suena como de mayor enjundia) consiste en lo siguiente. Se busca cualquier laboratorio de pruebas eso sí, que sea independiente, pues da más veracidad al ensayo, y se le entrega el aparato de 1.430 vatios de potencia para que analice los consumos para alcanzar y mantener durante un periodo de tiempo la temperatura de 21 ºC, habitualmente recomendada para la calefacción. Al cabo de un rato, se consigue que llegue a los 21 ºC, medidos con el termostato de ambiente. Un radiador “normal”, cualquiera que tenga un termostato antiguo (no electrónico), por ejemplo, que vuelva a conectar el aparato, pongamos, cuando la temperatura haya bajado 1ºC, se volverá a poner en marcha hasta volverla a situar a los 21ºC, estando un tiempo funcionando.
Pero en este de ROINTE, gracias a la “extraordinaria” exactitud del termostato electrónico de ambiente que lleva el aparato, se consigue que al bajar la temperatura 0,25ºC (un cuarto de grado) vuelva a conectarse el aparato hasta llegar otra vez a los 21 ºC. 
Ebrios de satisfacción por su genialidad, ROINTE declara: “Hoy podemos decir que todo este esfuerzo y dedicación ha permitido lanzar al mercado el Sistema ROINTE, basado en desarrollos propios y exclusivos con tecnología de última generación, máxima calidad de todos sus materiales y alta eficiencia energética.” 
Fijaos bien en el invento “galáctico”. Cuando estemos en esa habitación, si usamos este aparato, no pasaremos ningún frío, pues la temperatura solo desciende un cuarto de grado y vuelve a conectarse y vuelve a subir, con lo que estamos la mar de confortables. Pero sin embargo, con un radiador por ejemplo, de hace 50 años, tendremos que pasar un minuto de “frío glacial”, puesto que al bajar un grado la temperatura de la habitación (de 21º a 20º, o sea, tres cuartos de grado menos que el maravilloso y moderno ROINTE) ese frío glacial de un grado lo detectará nuestro cuerpo y se nos helarán hasta las entendederas… Hablando en serio: ¿A quién diablos le importa que llegue a bajar un grado la temperatura (0,75 de grado más que los radiadores “galácticos” en unos minuitos?, Ni se detecta. Reto a comprobarlo.
Pero esa, permitidme la expresión, CHORRADA, les vale para decir que este invento estelar sirve para mantener más estable (0,75 º) la temperatura…como si esos tres cuartos de grado fueran detectables por el cuerpo humano.
Ese dato de la estabilidad le permite al ilustre inventor de la farsa decir que gracias a esta tecnología, el aparato maravilloso solo consume durante el tiempo del mantenimiento del calor ambiental durante el 40 % del total del tiempo, o sea que su altisonante “Coeficiente equivalente de consumo” sea del 40 % y .el extraordinario, increíble “Coeficiente de equivalencia de NO consumo” sea nada más y nada menos, del 60 % que no dudan en hacernos creer que se trata de un ahorro. 
La conclusión del profano es directa: el aparato está funcionando el 40 % del tiempo y no está consumiendo durante el resto, el 60 % del tiempo.
Ahora vayamos a un cachivache como decía antes, de varios años, con un termostato que regule de grado en grado. Hacemos el mismo “test” en las mismas condiciones y vemos que tarda el mismo tiempo en alcanzar la temperatura de 21 ºC, pues la potencia es la misma que la del “fenómeno”, 1.430 vatios. Una vez conseguida, al cabo de un rato (más que en el ROINTE), se desconecta el aparato y va descendiendo la temperatura. Al cabo de un rato (más que con el ROINTE) vuelve a conectarse, y así sucesivamente hasta el fin del experimento. Si hubiéramos colocado un vatímetro (medidor de consumo, en KWh) en ambos aparatos, habríamos podido comprobar que el ROINTE ha consumido 560 vatios, o sea, el 40 % de la potencia nominal. Vamos a ver cuánto ha consumido el trasto viejo en comparación con el intergaláctico: Vemos el vatímetro, y… ¡Oh, sorpresa!, ¡Ha consumido lo mismo, 560 vatios! Pero…cómo puede ser, ¿dónde está el truco?
No hay truco. Para generar la misma cantidad de calor en cualquier sistema de calefacción se gasta la misma cantidad de energía eléctrica. Sucede que en cualquiera de los dos aparatos el tiempo total de funcionamiento (consumo eléctrico) es el mismo. En el genial invento, el tiempo entre conexión y desconexión son menos porque solo tienen que levantar 0,25º la temperatura, por lo que se producen más veces, y en el caso del viejo radiador, los tiempos entre conexión y desconexión son más largos, por tener que levantar 0,75º más, como también los tiempos de funcionamiento. En total, si el primer aparato ha consumido 560 KWh., el segundo ha consumido igual…. ¿Recordáis aquello de que la energía no se crea ni se destruye, solamente se transforma? Pues eso, ningún artefacto eléctrico que sirva para calentar CREA calor. Todos calientan lo mismo. que es el consumo en KWh transformado en 860 Kilocalorías por cada KWh consumido. Siempre es lo mismoorías se necesita 1 KWh, en una, en la otra, en la siguiente y en la de más allá. No hay excepcioines ni milagros.
Otras lindezas del invento maravilloso:
Gracias a ese invento, “la humedad relativa del aire se mantiene constante entre un 30 y un 70 %”. Pongamos que sea a un 50%, y en el caso del viejo aparato sea del 49 o del 51 %. ¿Qué narices importa? ¿Es que no hay un margen entre el 30 y el 70 %? ¿Es que hay alguien tan sensible que pueda notar 1 grado de humedad relativa? Si además los limites son entre 30 y 70? Es que ofenden la inteligencia de los usuarios…
Segunda lindeza: El exterior de sus aparato tiene una temperatura de alrededor de 40 ºC máxima, pues “una elevada temperatura superficial puede provocar daños en personas especialmente sensibles, como puede ser el caso de niños o ancianos.”. Y los viejos aparatos ¿no?. Todos los radiadores están controlados para que sus sistemas de convección no permitan que la temperatura exterior del aparato pueda dañár a personas o animales al tocarlas, obligando a ampliar hasta lo necesario las aletas de refrigeración de los aparatos para evitar el peligro. O sea que la supuesta ventaja de estos aparatos en ese sentido resulta ser norma de obligado cumplimiento en todos los aparatos… ¿De qué presumen entonces?
Ya está bien de tonterías, de tomaduras de pelo y de engaños. A ver cuando esos “defensores del consumidor” del estado, autonomías y ayuntamientos actúan de oficio. Para eso les pagamos, ¿No?
Pero como eso parece una quimera, os ruego, amables lectores, que si creéis en lo que os explico lo comentéis con vuestiros amigos y familiares, pues cuanta más gente sepa de estos tejemanejes, menos incautos caerán en la trampa. O si lo creéis conveniente, facilitarles el enlace para llegar a estas páginas. Ayudaréis a rebajar abusos y costes innecesarios. Los receptores os lo agradecerán. Y yo también, pues el mensaje llegará a más gente para la defensa de sus intereses y reducción de las estafas habituales de unos cuantos (mejor, bastantes) aprovechados que juegan con el bolsillo de sus semejantes en beneficio propio mediante engaños.