Tenía comprometido un nuevo artículo con ANABEL, una amable lectora, que me había dejado un comentario en mi artículo donde me preguntaba por la inercia térmica, que según un comercial le dijo que los emisores térmicos de HAVERRLAND con 30 minutos de estar consumiendo luego desprenden calor hasta 60 minutos después de haberse desconectado. Esto me recuerda otra publicidad engañosa de LEROY MERLIN, en un folleto que me encontré en el buzón de casa el día 23 de Noviembre, donde se decía que el “emisor termoeléctrico JUNKERS, contiene un líquido interior que acumula el calor en 30 minutos de consumo proporcionan después 70 minutos de calor”. Como eso encierra lo que se llama publicidad engañosa, voy a explicarlo detalladamente, pues es una de las dudas más frecuentes de los lectores: el SUPUESTO ahorro energético de los emisores térmicos, que aumentan  su eficiencia, energética gracias a la inercia térmica del “fluido interior caloportador” (vulgo: aceite mineral corriente).

 
Empezaré por definir lo que es la inercia térmica. Se llama así a la cantidad de calor que pueden conservar los cuerpos y la velocidad con la que absorben y ceden el calor del entorno. Esta propiedad depende del calor específico del cuerpo, que es la cantidad de calor que debe aportarse al cuerpo para elevar un grado centigrado su temperatura. Y depende también del coeficiente de conductividad térmica de ese cuerpo, que es la capacidad de conducir el calor.
No os asustéis, amigos lectores. Si he puesto estas definiciones es para que los puristas no me tilden de simple ya que si bien las bases de lo que voy a explicar están en esas definiciones, no es necesario retener las definiciones, pues lo vais a entender de forma sencilla.
Llegados a este punto me gustaría, amigo lector, que reflexionaras sobre lo que dicen de estos aparatos, de HAVERLAND y de JUNKERS, los que los venden: que con media hora de estar consumiendo siguen calentando durante 60 ó 70 minutos en cada caso. Como dice ANABEL: “Un comercial me comentó que el HAVERRLAND su inercia térmica (núcleo cerámico) es lo más económico porque por 30 minutos de consumo tiene 60 min de confort donde todavía se desprende el calor. ¿Esto es cierto? ¿Entonces compensaría económicamente hacer un gasto elevado al principio para luego ahorrarlo en confort?” 
¿Qué pensáis, amigos lectores? Os dejo un momento pensando porque ha sonado el timbre de casa y estoy solo. Vuelvo enseguida.
Era mi amigo NICO, un vecinito de 10 años, que me lo ha traído su madre porque va a hacer unas gestiones y para que no se aburra, lo ha dejado conmigo.
Le pregunto si quiere desayunar y me dice que sí. Vamos a la cocina. Le propongo freír un par de huevos para cada uno. Le encantan. Cojo dos sartenes, una de aluminio y otra de hierro, más maciza. Echo aceite en las dos y las pongo al fuego cada una en un fuego de la misma potencia. Miro la hora: las 8 de la mañana. Preparo los huevos, los rompo y echo dos en cada sartén. A los 3 minutos, ya están listos los huevos. Los echo en sendos platos, dejamos las dos sartenes sobre el mármol de la cocina y nos vamos a la mesa. Nos ponemos los dos a desayunar los huevos, con pan, con leche NICO y con agua yo.
Hablando, se nos ha hecho tarde. Son las 8 y 30 minutos. Llevamos los platos y los vasos a la cocina y los metemos en el lavavajillas. Vamos a coger las sartenes para meterlas también. Están sobre la encimera de mármol pero ¡Cuidado! le digo a NICO, que queman. Más la de hierro que la de aluminio. Entonces le digo a NICO: fíjate, las sartenes han creado calor sin estar sobre el fuego. Hace media hora que las sacamos del fuego y están calientes. 
Me mira NICO extrañado y me dice: No me tomes el pelo, Antonio, aunque tenga 10 años, no soy tonto. Las sartenes están calientes porque las calentaste antes con el fuego, no porque ellas hayan creado calor. Aplastante respuesta de NICO.
Me pregunta el niño por lo que estaba haciendo cuando llegó a mi casa. Le explico que estaba preparando un artículo sobre la inercia térmica en las estufas eléctricas. ¿Qué es eso de la inercia térmica?, me pregunta. Le comento entonces: ¿Te acuerda el domingo pasado cuando viniste a mi casa y yo estaba preparando el Belén en mi cuarto de herramientas del jardín y tú tenías frio? Me contesta que sí, que le encendí una estufa eléctrica que tengo allí. ¿Te acuerdas cuando al cabo de un rato tenías ya calor y me dijiste que la apagara? Después, al cabo de un buen rato, La tocaste y me dijiste que cómo era que estaba todavía caliente. Te contesté que dentro lleva aceite mineral que absorbe calor por su inercia térmica al principio de funcionar y que cuando se desconecta de la corriente, ese aceite va soltando el calor al aire hasta que todo (aparato y aire) se ponen a la misma temperatura. 
Le pregunto a NICO: Entonces… ¿La estufa apagada crea calor? La respuesta de NICO: no, hombre, no, ¿Cómo iba a crear calor si estaba desconectada? Lo que sucedió es lo mismo que con las sartenes: que se calentaron primero y al quitarlas del fuego la propia sartén y el aceite estaban calientes. Por eso cuando fuimos a cogerlas al cabo de media hora para meterlas en el lavavajillas, todavía quemaban.
,
Creo que no debo extenderme mucho más en explicar este tema, pues espero haya quedado ya claro.
Añadir que la sartén de aluminio (como algunos radiadores eléctricos), toman más rápido el calor y lo ceden también muy rápido al desconectarlos, y la otra sartén, con más masa y de hierro, le cuesta más tiempo coger el calor y también tardará más tiempo en cederlo, por su mayor inercia térmica respecto al aluminio.
La conclusión es la misma a la que llegó NICO: la sartén (la estufa eléctrica) se calienta por la aportación de calor de la resistencia. Toma parte de calor generado, se lo guarda, y cuando ya no se generara más por estar desconectada, sigue cediendo el que tomó hasta que estufa y aire ambiente queden a la misma temperatura.
La publicidad engañosa es hacer creer que con media hora funcionando luego “genera calor durante 60 minutos después de desconectada. Naturalmente que cede ese calor, pues lo tomó prestado antes. Pero no lo CREA, ni puede decirse  por eso que tenga mayor eficiencia ni más rendimiento y mucho menos que “ahorra consumo”. Eso es publicidad engañosa, el inducir al consumidor a pensar lo que no es.