ROSA, lectora habitual del blog y con demostrada curiosidad, en emerjo sentido de la palabra, comenta sobre mi último artículo relativo al centrifugado de las lavadoras y plantea nuevas preguntas: ¿Los componentes de las lavadoras que alcanzan mayores velocidades de centrifugado son de mayor calidad que los de menos? y ¿De qué materiales pueden estar hechas las cubas de las lavadoras?, ¿Los hay mejores en cuanto a calidad del lavado o duración de la máquina?. Interesantes preguntas que, una vez más, serán objeto de un nuevo artículo.

Veamos primero el comentario dejado por ROSA. Dice así:

“Anónimo11 de marzo de 2014, 21:42

RosaBuenas noches , Antonio.

Seguramente más de uno lamentará no haber leído tus artículos antes y así haber evitado que la colada le quedase “hecha un higo”.La publicidad nos hace creer que ” más” siempre es sinónimo de “mejor” . En el caso del uso de secadora muchos creíamos que era indispensable una elevada velocidad de centrifugado en la lavadora. Se agradecen las explicaciones científicas que deshacen mitos y nos proporcionan una visión diferente de las máquinas de uso cotidiano.

Aprovechando que el tema del artículo es de lavadoras me han surgido un par de dudas que te quería plantear:

-¿Los componentes de las lavadoras que alcanzan mayores velocidades de centrifugado son de mayor calidad que los de menos?-¿De qué materiales pueden estar hechas las cubas de las lavadoras?, ¿Los hay mejores en cuanto a calidad del lavado o duración de la máquina?

Gracias y hasta luego.”

Tiene mucha razón ROSA al decir que “…la publicidad nos hace creer que ” más” siempre es sinónimo de “mejor”. Efectivamente, en este caso concreto de las lavadoras, la mayor velocidad de centrifugado no mejora la calidad de la lavadora, sino que es objeto de un producto de marketing para justificar un mayor precio de venta, cuando la realidad es que el mayor número de revoluciones por minuto no añade prácticamente nada a partir de las 1.000, pues la extracción mayor de agua es casi simbólica y la ropa puede perjudicarse, además del mayor coste de fabricación sin incrementar la calidad del aparato. Ni siquiera en este caso puede justificarse por una mejor “aptitud a la función” –mejor centrifugado-
Ciertamente los materiales no siempre mejoran la calidad de un aparato. Un reloj de oro no mejora la aptitud a la función del reloj, pues uno de acero puede ser más exacto a un coste considerablemente menor. En el caso que nos ocupa, no se trata de mejorar las calidades de los materiales que intervienen en el centrifugado, sino adaptar idéntica calidad a la mayor fuerza centrífuga durante el centrifugado de la ropa. Los rodamiento el eje del tambor, los retenes para evitar la entrada de agua en la caja de rodamientos, e incluso el ’tambor, deben ser reforzados para resistir las mayores exigencias. Pero ni cambian los materiales (solo las dimensiones) ni cambia la calidad de los mismos. 
¿De qué materiales están hechas las cubas de las lavadoras? -continúa ROSA. Pues hasta hace unos años, las cubas, que son las que contienen el tambor en su interior, eran todas de chapa de acero. Actualmente la mayoría son de material plástico, que cumple exactamente la misma función que el acero, es más económico y hasta diría de mayor duración que el acero, pues no está sometido a posibles oxidaciones. En cuanto al tambor o bombo, son todos de acero inoxidable, por lo que no hay distintas calidades, pero sí diferentes dimensiones en función del diámetro del bombo (más o menos kilos de ropa) y de la velocidad de centrifugado.
Creo que ya podemos deducir la respuesta a la tercera duda de ROSA: ¿Los hay mejores (materiales) en cuanto a calidad del lavado o duración de la máquina? Yo diría que no, que los materiales, si están bien dimensionados y adecuadamente ensayados, no mejoran ni empeoran la calidad de lavado, que depende no de los materiales, sino de las configuraciones de tales materiales. Lógicamente no saliéndonos de los adecuados y habituales necesarios para la fabricación de estos aparatos.
Las mejoras de calidad y eficiencia en las lavadoras y, en general, de los electrodomésticos, vienen dadas por la mejor programación, por los mejores controles, por la robustez y por la mejor aptitud a la función de cada aparato. Los materiales son más o menos estándar, comunes en todos los fabricantes.