Después de la primera  y de la segunda entrega de este tema de si ahorran o no los emisores térmicos y si son más eficientes unas estufas eléctricas que otras, hoy os voy a hablar de la tercera y última entrega.


Estas tres entregas vienen del comentariode nuestro lector José Manuel, de Avilés, que después de leer otros artículos míos sobre el tema, tenía varias dudas. Como es muy posible que estas dudas las tengan también otros lectores, decidí contestarle a través de estas tres entregas. Bien, vamos a ver las dudas de José Manuel, reproduciendo su escrito íntegramente sin quitar ni un punto ni una coma. Solo he marcado en negritas los puntos que voy a contestarle. Dice así:


 Sr. Sánchez:
Muchas gracias por sus artículos sobre los radiadores eléctricos, perdón, emisores térmicos. Yo necesito comprar 5 y me ha ayudado mucho leer sus explicaciones. No obstante, me gustaría comentarle que me parece lógico pensar que tiene que haber algún modelo/fabricante que consiga optimizar mejor que los demás su consumo eléctrico, a igualdad de programación y condiciones ambientales. Me refiero a que alguno “haga mejor su trabajo”, es decir, que alcance más rápido y de forma más estable su temperatura objetivo. Ya sea por construcción, por los materiales usados (aceites, refractarios, etc) o por la razón que sea. Me creo sin dudas que todos consuman lo mismo pero es imposible que todos funcionen igual de bien y hagan igual su trabajo. Para entendernos, un BMW de 150cv no es igual que un Citroen de 150cv.

 

En resumen, le agradecería un consejo sobre algún fabricante (FARHO, JUNKERS, EQUATION…) y si sería interesante optar por los cerámicos para aprovechar esa pequeña diferencia que les da ese algo más de inercia.

 

Un saludo!!

 

José Manuel (Avilés)

 


Mis respuestas.  “….tiene que haber algún modelo/fabricante que consiga optimizar mejor que los demás su consumo eléctrico…” Pues no, José Manuel, creo que ha quedado claro en los dos capítulos anteriores dedicados  a este tema: no hay modelo ni fabricante que consiga mejorar ni empeorar el consumo eléctrico de una estufa ya que el 100 % de la energía eléctrica consumida se convierte en calor. No hay pérdidas ni tampoco ganancias.

“…que alguno “haga mejor su trabajo”, es decir, que alcance más rápido y de forma más estable su temperatura objetivo. Ya sea por construcción, por los materiales usados (aceites, refractarios, etc) o por la razón que sea…”  La pregunta de siempre es ¿Hay algún emisor o estufa que consuma menos que otro, que sea más eficiente. A esto tengo que ratificar de nuevo: No, no hay ninguna estufa, convector, emisor o lo que sea que consuma o ahorre más o menos que otro.


Sin embargo, en la pregunta de José Manuel hay una derivación. Fijaros que dice “que haga mejor su trabajo, que alcance más rápida y más estable la temperatura…”Cuidado! Esas son otras preguntas. La anterior era si consumían más o menos, y las dos actuales si alcanzan más rápido la temperatura y de forma más estable.


El hecho de que una estufa alcance más rápido que otra la temperatura deseada no significa que vaya a consumir menos ni más electricidad. Veamos: tenemos dos estufas: Una calienta muy rápido. Enseguida alcanza su temperatura de régimen. Digamos que ha tardado 5 minutos en ponerse al máximo de su temperatura.  Pues bien, cuando desconectemos, en cinco minutos se enfriará. Si la segunda estufa tarda 15 minutos en ponerse a la temperatura normal de la estufa, cuando se desconecte, seguirá cediendo calor al ambiente durante 15 minutos. Por lo tanto, en ambos casos, la energía consumida es exactamente la misma.
La segunda parte de la pregunta: “…que la temperatura sea más estable”, eso depende del termostato que tenga la estufa. Los electrónicos pueden controlar hasta medio grado la temperatura ambiente. Aunque yo me pregunto ¿Es tan importante que tengamos 20 º C, o medio grado más o medio grado menos? Ello aparte, las estufas eléctricas o radiadores o como queramos llamarles, pueden llevar incorporado un termostato y un programador, con lo que podemos controlar la temperatura ambiente en cada momento, así como los tiempos de funcionamiento. Esa combinación de tiempos y temperaturas es lo que puede hacer que ahorremos con un emisor térmico. Pero …si eso mismo lo llevan otros tipos de estufas más baratas, ¿Por qué comprar las más caras? A no ser que guste estéticamente un modelo o marca determinados…


Siguiente duda: “…Me creo sin dudas que todos consuman lo mismo pero es imposible que todos funcionen igual de bien y hagan igual su trabajo. Para entendernos, un BMW de 150cv no es igual que un Citroën de 150cv…”  Respuesta: ¿La potencia de 150 CV del BMW no es igual que la potencia de 150 CV del Citroën? Son exactamente igual en cuanto a la potencia. Otra cosa es que uno sea más lujoso que otro, sea más rápido, de más prestigio…pero la potencia es la misma, como en el caso de nuestras estufas. La que consume 1 KW es igual que cualquier otra de marca y modelo de la misma potencia.


Estamos comparando potencia con potencia en coches y en estufas. Lo que sucede es que así como en una estufa la resistencia que es la que da el calor es fija, de un valor en ohmios determinado para cada potencia, no es igual en el caso de los coches: recordad que cuando en el primer artículo sobre este tema decía que los motores de lavadora, como todos los motores, eléctricos, de gasolina, de gasoil, etc., cada uno tiene un rendimiento distinto, por lo que pueden consumir distinto. Pero no en el caso de la resistencia. Todas consumen los mismo a igualdad de ohmios.


Por último, me pides consejo por marcas. Compra los que más te gusten, de estética y de precio. Eso sí, que tengan programador y termostato. Finalmente, hablas de los cerámicos que tienen más inercia… Si tardan más en calentarse y ceder calor al ambiente, al desconectarlos van cediendo más tiempo calor. Y viceversa. O sea: TODOSA CONSUMEN IGUAL Y FACILITAN, A IGUALDAD DE POTENCIA, LA MISMA CANTIDAD DE CALOR.


Espero que mi insistencia, unida a las demostraciones que os he planteado, os disipen todas las dudas que todavía os pudieran quedar. Pero me temo que más claro y más insistente (hasta la pesadez) ya no puedo ser.