Me refiero, lógicamente a los braseros tradicionales de carbón o de orujo de aceitunas. Hoy he oído por la televisión que ha habido un nuevo accidente con un brasero, falleciendo dos personas por inhalación de monóxido de carbono, que es venenoso.
 
Todavía hay pueblos en nuestro país donde se usa el brasero, especialmente entre personas mayores. Hace cincuenta años era bastante común para calentarse en hogares modestos. Desde que apareció la estufa de butano, el tradicional brasero casi ha desaparecido.
 
Pero todavía hay gente que lo usa, y la prueba es que se han producido dos nuevas muertes.
 

Vamos a la pregunta ¿Es peligroso el brasero? Yo diría que no, siempre que se tengan en cuenta las precauciones necesarias. Me explicaré.
 
Habitualmente el brasero se ponía (y se pone) en el bajo de una mesa camilla, que tiene un hueco redondo entre las cuatro patas para alojarlo. La mesa camilla se cubre con un tapete de tela, que desciende hasta el suelo. Levantando el tapete, se meten los pies sobre el borde del brasero.
 
La primera precaución es que la tela que cubre los pies no entre sobre el brasero y se incendie. Esto es elemental, por lo que raras veces sucede.
 
El peligro está en la combustión del carbón o el orujo de aceituna que se usa como combustible. Para quemarse, como cualquier combustible, necesita oxígeno, produciendo, en la reacción química, anhídrido carbónico (CO2). El anhídrido carbónico o dióxido de carbono es un gas compuesto de dos partes de oxígeno y una de carbono y es inocuo.
 
El problema se presenta cuando en la habitación donde está el brasero falta oxígeno, porque es pequeña, no está ventilada, y entre la respiración  de las personas y lo que necesita el brasero, el oxígeno escasea en la habitación
Debido a esta falta de oxígeno, la combustión del carbón u orujo del brasero es incompleta, por lo que el gas que produce la combustión no es anhídrido carbónico (CO2), sino monóxido de carbono (CO), que como veis, no tiene el “2”, por lo que le falta una parte de oxígeno. Este gas, el monóxido de carbono (de mono = un solo átomo de oxígeno) es venenoso y no tiene olor, por lo que quien lo inhala se va adormeciendo lentamente para no despertar nunca más.
 
¿Qué precauciones deben tomarse? Si la habitación es grande, no hay problema, pues la cantidad de oxígeno no se agota. Pero si la habitación es pequeña y se cierran puertas y ventanas, el peligro está servido.
 
Si leéis mi artículo sobre las estufas de butano, veréis que también en estos aparatos puede suceder lo mismo, pues la combustión incompleta del gas butano, por falta de oxígeno, produce también monóxido de carbono. Pero éso en las estufas de butano, está perfectamente resuelto: desde hace años es obligatorio que estos aparatos lleven incorporado un analizador de atmósfera, con lo que, en cuanto detecta la más mínima falta de oxígeno, cierra automáticamente el gas. Y el aparato no admite ser encendido de nuevo si no encuentra la situación del aire normal. 
 
Por eso las estufas de butano, además de ser económicas de compra, de gastar muy poco y de calentar mucho, son también muy seguras respecto a su funcionamiento. Solo deben tomarse las precauciones habituales sobre las bombonas de butano.
 
Pero al humilde brasero no se le puede incorporar el artilugio “analizador de atmósfera” por lo que las precauciones de ventilación deben seguirse escrupulosamente si no se quiere hacer un viaje…solo de ida.