Ayer, 14 de Abril, escribí la primera parte de  mi artículo , a modo de r´éplica sobre el artículo aparecido en el periódico LA VANGUARDIA anteayer, sobre la “obsolescencia programada, donde se afirmaba que todos los aparatos electrónicos están programadaos pata “morir,” transcurrido el tiempo que el fabricante les concede, a través de “algo” que cuando llega a un número de horas o de uso, “mata” el aparato. 
 
Mi argumento es que tal supuesta práctica es absolutamente falsa, cosa que procuré demostrar, con argumentos contundentes, en el caso del supuesto “invento” de las bombillas LED del Sr. MUROS, que fue el entrevistado por el periódico. 
 
Afirmaba también por mi parte que tengo la absoluta seguridad de que ese tema de la “obsolescencia programada” es un cuento chino, muy especialmente en el mundo de los electrodomésticos, tema que conozco muy bien después de los años que he trabajado en el sector. 
Hoy voy a seguir transcribiendo preguntas y las respuestas del Sr. MUROS, con mis comentarios sobre cada una. Quien quiera ver el artículo de LA VANGUARDIA al completo, que clique en el enlace del principio. Paso ahora a transcribier las preguntas, respuestas y mis comentarios.
Yun buen día dejó de funcionar…
Se llama obsolescencia programada: los fabricantes de todo tipo de aparatos electrónicos los programan para que duren un tiempo determinado.” 
O sea que, según el Sr. MUROS, los aparatos electrónicos están programados para que duren un tiempo determinado que fija el fabricante. Eso, se me ocurre, deberá ser a través de un artiliugio (reloj, programador, o contador con los dedos) que debe implementarse en cada “aparato electrónico”. Pregunta al Sr. MUROS: ¿En qué parte de las bombillas se encuentra el artilogio?. En mi vida he visto ninguno.
Pero vayamos a los electrodomésticos. Veamos que dice nuestro genial inventor.
“¿Cuánto duraría una lavadora o un frigorífico sin obsolescencia programada?”
Entre 40 y 70 años, pero hay que utilizar los componentes electrónicos y materiales adecuados. He creado el movimiento SOP (Sin Obsolescencia Programada).
O sea, que una lavadora o un frigorífico deberían durar entre 40 y 70 años, pero claro, debido al artilugio, solo duran 6 ó 10 años. De ser como dice el Sr. MUROS, los aparatos   fabricados en 1942 y en 1.972 estarían hoy funcionando. Muy bien Sr. MUROS, No conozco ninguna lavadora ni ningún frigorífico que haya durado desde 1.942. Y eso es, simplemente, porque en 1.942 no existían en España, por lo que eran las mujeres las que lavaban a mano en su casa o en el río. Y los alimentos, para conservarse, en la fresquera. Sin embargo, en otros países más avanzados en aquella época, donde sí había lavadoras: a pedales o a manivela. Eso hoy iría bien para un museo.
En cambio sí que hay (y todavñia funbcionan) lavadoras automáticas fabricadas en los años 70. El problema es que aquellas lavadoras consumían dos veces más agua que hoy,   tres veces más electricidad y detergentes que hoy, pesaban tres veces más, lavaban cuatro veces peor y costaban, a nivel equivalente de los sueldos en aquel tiempo, 15 veces más que hoy. Una lavadora de 25.000 pesetas costaba cinco meses de sueldo mensual de 5.000 pesetas. Hoy por 300 euros tienes una lavadora normal, lo que a un mileurista le valdría menos de un tercio del sueldo de un mes. Por cierto ¿Se les ha averiado el reloj de la “obsolescencia programada”?. En mi vida profesional de 45 años en el sector de los electrodomésticos he oído una estupidez semejante a algún artilugio que llevara a la destrucción de las lavadoras, frigoríficos, etc.
Es más: La mayor parte de ese tiempo he tenido empresas de asistencia técnica. Para quien no lo sepa, para atender un Servicio Técnico a nivel nacional, se necesita un almacén central de recambios, con todas y cada una de las piezas que compeonen cada aparato, cada modelo y cada marca. En mis almacenes he mantenido muchos años niveles de recambios de varios cientos de miles de piezas diferentes. NUNCA, NUNCA, he visto una pieza que pudiera producir una limitación del tiempo de duración de un aparato. Simplemente porque no existen.Tampco en las exhaustivas docuemntaciones técnicas que he revisado, ni en los laboratorios que he visitado, ni en conversaciones mantenidas con dirigentes de fábricas de electrodomésticos en cuatro de los cinco continentes.
Quien tenga conocidos o familiares en el mundo de las reparaciones de electrodomésticos, que les pregunte si han encontrado alguna vez un reloj o un programador que pudiera limitar el tiempo de duración de un aparato. Si así hubiera sido, el hecho sería vox populi
No sé que coche tendrá el Sr. MUROS, pero siendo fiel a su filosofía, debería seguir con un seiscientos, ya que todo cambio de coche antes de 40 ó 70 años, es un sinsentido. Ya los sabéis amigos lectores. Hay que seguir con el seiscientos. ¿Qué es eso de comprar cada 10 años un coche más confortable, más seguro, con menos consumo de combustible? ¿No os dais cuenta de que, según la teoría del Sr. MUROS, el cambiar el coche o la lavadora cada 10 años es una “inmoralidad”?. Otra cosa:
“¿Quién inventó esa atrocidad? (la obsolescencia programada)
La revolución industrial. El concepto se desarrolló entre 1920 y 1930. Antes, un empresario o sus suministradores de materia prima montaban su negocio con dinero familiar. Entonces los bancos les dijeron: “Amplíen su negocio, vendan más, yo les dejo el dinero”. 
O sea que todo viene de la “revolución industrial” dice el Sr. MUROS. Y cita fechas: entre 1.920 y 1.930. ¡Apañados estamos! Ahora resuilta que la Revolución Industrial no se produjo en la Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII y duró hasta principios del siglo XIX, sino que se produjo en pleno siglo XX.. Entonces la máquina de vapor, que fue una de las grandes aportaciones de la Revolución Industrial, no se inventó hasta la década 1.920-1.930… ¿No?. Pues no sabñia yo eso…Ya dice el refrán: no te acostarás sin saber una cosa más. Habrá que reescribir la historia, pues yo juraría que la revolución industrial he leído siempre que fue en la época que he dicho…
Otro descubrimiento: dice el Sr. MUROS que antes de 1.920, los empresarios montaban su negocio con dinero familiar,  pero entonces salieron los bancos a prestarles el dinero.. Antes de 1.920, los bancos solo servían para sentarse, claro. No para prestar dinero. Si los fenicios levantaran la cabeza…
Bromas aparte, ¿Se puede tomar en serio esta sarta de sandeces?. Pero no acaba aquí la cosa. Queda bastante más que comentar sobre este absurdo y engañoso asunto. Lo veremos mañana. Quien tenga paciencia e interés en saber el final, que promete ser jugoso.