Este es el tercer (y último) capítulo de la trilogía dedicada al artículo aparecido en el periódico L”AVANGUARDIA el pasado día 13 de Abril sobre la “obsolescencia programada, donde se afirmaba que todos los aparatos electrónicos están programados para morir, transcurrido el tiempo que el fabricante les concede, a través de “algo” que cuando llega a un número de horas o de uso, “mata” el aparato.
 
Mi argumento es que tal supuesta práctica es absolutamente falsa, cosa que procuré demostrar, con argumentos contundentes, en el caso del supuesto “invento” de las bombillas LED del Sr. MUROS, que fue el entrevistado por el periódico.
Las bombillas LED que cita el Sr. MUROS son las normales bombillas LED que se pueden encontrar en cualquier comercio. Los consumos, como demostré, son los mismos que él cita en las suyas. Y la duración, que en bombillas normales tipo LED está en unas 50.000 horas, el Sr. MUROS no creo que haya podido demostrar que las suya duren más. Mejor dicho: no creo que haya tenido tiempo, después de su “invento”, de poder poner a prueba los años necesarios para que sus bombillas se demuestren iguales o superiores a las que están circulando, sin tanto ruido de tambores y trompetas, por cualquier comercio de elementos de iluminación.
Pero hoy toca terminar mis comentarios sobre los, permitidme la licencia, “fantasiosos” y erróneos o falsos argumentos que expone en dicha entrevista. Voy a ello. Primera pregunta y si respuesta:
“¿Qué espera de él? (se refiere al “movimiento” SOP (Sin Obsolescencia Programada).
Que se unan fabricantes conscientes de que crisis de endeudamiento como la que vivimos son evitables, y que podemos detener el crimen ecológico y la injusticia que provoca: todas esas materias primas que se extraen del tercer mundo a precios reventados les son devueltas en forma de basura.
Reconozco que con este artículo del Sr. MUROS voy de sorpresa en sorpresa; ahora resulta que el progreso está cometiendo un “crimen ecológico”, con la extracción de materias primas en el tercer mundo. Es mejor, según el Sr. MROS no extraerlas, no darles trabajo a los del tercer mundo, para que no puedan alimentarse ni progresar. Lógico. Si continúan cazando con lanzas de sílex,. vivirán mucho más tranquilos que si empiezan a subir de calidad de vida, pueden comer, y dentro de unos años, Poder lavar la ropa en lavadoras (que al parecer es un pecado de la civilización). Su siguiente observación sobre las materias primas es que “les son devueltas en forma de basura”. Acaba de descubrir una nueva estafa de las empresas de reciclaje: ahora resulta que estas empresas, para ganar más, en lugar de reciclar, se encargan de transportar los aparatos obsoletos a las zonas donde se extrae la materia prima. Y allí sueltan la basura.
“Si acabamos con el crecer por crecer, ¿acabamos con el mercado?
Muchos economistas dicen que la única forma de crear empleo es a través del crecimiento. Falso. Si creas un producto que dura mucho, tendrás un mercado de segunda mano y florecerán negocios de reparación.”
¡Buen argumento! Está claro que para crear empleo si las bombillas (y otros aparatos) duraran tanto, se crearía un mercado de segunda mano que lo compensaría. Ya lo sabéis, comerciantes del Rastro: la novedad mundial y lo que os va a generar el gran negocio va a ser las bombillas de segunda mano. Que, cansados sus dueños de tanta duración, os las ofrecerán para que las revendáis. Preparaos para la invasión de este negocio…
“Y haremos un bien al planeta.
Cuando competimos para conquistar mercados internacionales consumimos petróleo de forma innecesaria. ¿Por qué importar electrodomésticos de Alemania si podemos hacerlos aquí? Eso encarece el producto y consumimos recursos innecesariamente.”
Curiosa teoría: no hay que importar electrodomésticos de Alemania ni de ninguna otra parte. Hay que construirlos en España. Ni FRANCO lo hubiera hecho mejor: ¡Viva el aislacionismo!¡Viva el “corralito” Así llegaremos tan lejos como en aquella época. Me pregunto si este “presunto” Licenciado en Económicas y su grupo de 22 pretendidos Ingenieros tienen  alguna idea de lo que es la economía de escala y si sabenn lo que significa la palabra sinergia. Más bien parece que todo su argumentarío vaya enfocado a publicitar un invento que ya está inventado. En realidad, amigos lectores, no veo ninguna diferencia (y creo haberlo demostrado con cifras en mis dos capítulos anteriores) entre la excelsa superbombilla del Sr. MUROS y las simples, corrientes y abundantes bombillas LED del mercadoi.
Se me empieza a antojar que el Sr. MUROS lo que pretende es montar un tinglado de puro marketing para liar a la gente. Pero para eso, es necesario tener mejores y más claras ideas. Y las del Sr. MUROS me parecen de otras ´épocas ya superadas. Además de sus enromes meteduras de parta en varios de sus argumentos.
¿Cómo desmontar esta locura del usar y tirar?
No serán los políticos, deben ser los ciudadanos quienes impulsen el cambio; pero no es tan difícil: tenemos las redes sociales y hemos de ponernos de acuerdo. ¡Intentémoslo al menos!” 
Las arengas a las tropas de los mejores generales son las que pretende emular el Sr. MUROS: arengas a la ciudadanía para conseguir la insumisión. ¡A las barricadas! Luchemos por mis bombillas y por mis genialidades!
Francamente, amigos, cuanto más profundizo en leer los puntos de este artículo de LA VANGUARDIA, más me huele todo el tema a chamusquina, A un intento de promocionar sus bombillas pero que con tantas sinrazones tonterías lo que va a conseguir es no vender ni una.
Otra cosa que me extraña es que un periódico de la seriedad de LA VANGUARDIA, dé pábulo a tantas tonterías sin verificar su veracidad antes de publicarlas. Pienso que más tarde o más temprano, tendrá que desdecirse. Y si el Sr. MUROS me demuestra que estoy equivocado, desde aquí le prometo ofrecerle humildemente mis disculpas. A él y a los 22 ingenieros de su equipo. Palabra de ingeniero.