Con la reciente subida del coste del término fijo de la factura de la luz llamado “potencia contratada” (Ver mi artículo), muchos hemos pensado en la posibilidad de reducir esa potencia para rebajar su coste y ahorrar algo dentro de esa maraña de fórmulas, leyes y las diversas maneras de estafarnos de las compañías eléctricas amparadas como siempre por el gobierno de turno. Un lector me ha dejado un comentario en el blog que sirve de base a este artículo. Veamos el comentario y luego explicaré los costes, condiciones y posible conveniencia en bajar los kW de la potencia que tenemos contratada en nuestras casas.

El comentario del lector, que no da su nombre, dice lo siguiente:

Buenos días,

Mi problema es el siguiente: Me compré una vivienda nueva y por defecto la potencia contratada era de 9, así que mantuve esa potencia. Por mi situación, quería reducir la potencia contratada y, resulta que para hacerlo Endesa me cobra alrededor de 300 euros (mano de obra a parte). Y, por el hecho de ir a una de sus oficinas y venir un técnico sólo a presupuestar (no sé el qué porque no hizo nada) ya me cobraron 30 euros, que de no haberlos pagado no me daban presupuesto. Yo no entiendo porqué estás compañías están tan protegidas y los consumidores tan desamparados.”

Como vemos el lector se queja de que ENDESA le ha cobrado 30 € por ir a su casa para ver la instalación y le ha dado un presupuesto de otros 300 € para rebajar la potencia. La razón es que la compañía debe desplazar un técnico al domicilio del usuario y cambiar el ICP. para adecuarlo a la nueva potencia contratada. El ICP o Interruptor de Control de Potencia es un interruptor automático que obliga a montar la compañía cuando se solicita la instalación eléctrica de cada vivienda y que sirve para controlar la potencia que consume el cliente en cada momento, de tal forma que cuando dicha potencia consumida supera la potencia contratada, el ICP desconecta automáticamente la instalación cortando el suministro eléctrico. Para volver a armarlo, hay que rebajar la potencia de los aparatos consumidores, desenchufando alguno, hasta que la potencia total quede dentro de la potencia contratada.
Respecto al cobro, las compañías eléctricas lo hacen hasta por respirar, pero en este caso de la bajada de potencia, resulta que deben cambiar el ICP por otro que limite la potencia a la nueva que hemos solicitado. Veamos ahora cómo podemos calcular la potencia necesaria para nuestra instalación y la que tenemos contratada. La potencia real es la suma de las potencias de los aparatos eléctricos que tenemos en casa., combinada con la utilización conjunta o separada de los mismos. Conviene hacer una lista de todos ellos y anotar la potencia en vatios de cada uno. Esa potencia figura en plaquita de características de cada aparato, pero si quieres un valor orientativo, busca en mi artículo.
Debes sumar la potencia de los aparatos que pueden funcionar a la vez. Por ejemplo: lavadora, lavavajillas, frigorífico, luces, etc. Esa cifra te dará la potencia que debes contratar. Si te parece excesiva, debes pensar en utilizar los aparatos de forma que no coincidan varios de los que más consumen en el mismo momento. Por ejemplo, no pongas al mismo tiempo la lavadora y el lavavajillas 2.200 + 2.200 vatios = 4.400 W. En cambio debes contar siempre con el consumo del frigorífico, pues puede conectarse en cualquier momento automáticamente. Supongamos que la suma de potencias que quieres que funcionen al mismo tiempo es de 5 kW. Vas a la potencia más próxima que te ofrece la compañía, que puede ser, por ejemplo, 5,75 kW. Esa es la que debes establecer como potencia contratada.
La potencia contratada actual la tienes en la factura de la luz, donde pone, debajo del apartado “Facturación”, Potencia en kW. Supongamos, como en el caso de este lector, que tenga actualmente 9 kW de potencia contratada y que por los cálculos anteriores llegue a la conclusión que con 5,75 kW tiene suficiente. Nos ha dicho que el cambio de rebajar la potencia le cuesta 330 € que le cobra la compañía. ¿Interesa hacer el cambio? ¿Cuánto tardará en amortizar el coste del cambio? Vamos a calcularlo de forma que luego cada uno pueda calcularlo si le interesa en su caso.
Aprovecharemos para refrescar unos datos económicos sobre los costes que intervienen en este cálculo, antes y después del último incremento del 3 de Agosto de 2.013.
Término de potencia (contratada)
A) Anterior al 3 de Agosto: 21,89 € por cada kW instalado y año.
P) Posterior al 3 de Agosto: 31,65 € por cada kW instalado y año.
Calcularemos en cada caso A) y P) cuánto nos costaba cada año la potencia instalada antes y después de la subida:
A) 21,89 € x 9 kW instalados = 197,01 € al año
B) 31,65 € x 9 kW instalados = 284,85 € al año
Incremento total: 284,85 € – 197,01 € = 87,84 € al año (44,58 % de incremento)
Con los precios actuales ya tenemos calculado el coste anual de los 9 kW de potencia instalada. Veamos ahora con este mismo coste actual, cuánto costaría este término de potencia si la rebajamos a 5,75 kW.
Con 9 kW de potencia contratada: 284,85 € al año
Con 5,75 kW contratados serían 31,65 € x 5,75 kw = 181,98 € al año
El ahorro de coste con la disminución de la potencia sería 284,85 – 181,98 = 102,87 € al año.
Pero como estoisw cñaqlculos van afectados por el IVA del 21 %, tendríamos un ahorro real de 102,87 + 21 % de IVA = 124,47 € al año.
Veamos ahora en cuanto tiempo amortizaremos el coste de los 330 € que nos cobra la compañía por el cambio: 330 €/  124,47 € = 2,65 años. O sea, se amortiza en 2 años y 8 meses.
La conclusión es que en este caso y con estas potencias vale la pena rebajar la potencia que era de 9 kW a 5,75 kW, aunque cueste los  330 € que cobra la compañía.
Para finalizar este artículo contestaré la última reflexión del lector, cuando dice “…Yo no entiendo porqué estás compañías están tan protegidas y los consumidores tan desamparados.” Amigo lector, lee este artículo y lo entenderás perfectamente.