En mi artículo “El gran engaño de SAMSUNG con su lavadora Eco Bubble (de burbujas) que dicen ahorra un 70 % de energía” y que podéis leer aquí , explicaba que era lamentable que una gran marca pretendiera confundir a sus clientes con una publicidad engañosa diciendo que por su sistema de burbujas podía ahorrarse hasta un 70 % de energía eléctrica en cada lavado. Este artículo ha provocado un sinfín de comentarios unos entendiendo mis argumentos y otros criticándolos hasta el punto de llegar casi al insulto. Hoy voy a tratar del último comentario recibido sobre este artículo, donde se me critica “por criticar opiniones diferentes a las mías.

Se trata de un lector anónimo, que ha dejado en aquél artículo este comentario que copio a continuación.

“Anónimo8 de agosto de 2014, 2:30

Verdaderamente es una herramienta muy útil el el blog ya que interioriza respecto de las características de las diferentes marcas, lo lamentable es que se descalifique permanentemente a toda aquella persona que emita una opinión diferente Nadie es dueño de la verdad y todos tienen derecho a opinar y exponer su punto de vista el lector sera el encargado de valorizar cada comentario no siendo necesario que nos digan que campana escuchar. Como dije al principio, no deja de ser útil.”

Amigo anónimo: yo no “…descalifico permanentemente a toda aquella persona que emita una opinión diferente…” de la mía: Todo lo contrario, si creo que está equivocada, intento darle explicaciones razonadas para que lo entienda. Pero cuando quien escribe pretende imponer su OPINIÓN sobre un asunto técnico, o físico, no puedo admitir opiniones. La Física, la Termodinámica, las leyes eléctricas, etc., NO SON OPINIONES: son HECHOS incontrastables.
Lo mismo que sería de estúpidos “opinar” que dos y dos son cinco, es igualmente de ignorantes pretender que una resistencia eléctrica de 1.000 vatios, funcionando durante una hora en un radiador seco, de más cantidad de calor (840 Kilocalorías) que esa misma resistencia colocada en un radiador de aceite. De esa “opinión” están llenos los comentarios sobre calefacción en este blog.
Cuando se trata de estas fórmulas de consumos, potencias, cantidad de calor, etc, no valen las opiniones. No es serio. Por eso en mis artículos y comentarios insisto una y otra vez en que no tienen razón. Pero cuando insisten en sus perogrulladas y llegan incluso a faltar el respeto, no queda otra que contestar a modo.
Sigue diciendo este lector “…Nadie es dueño de la verdad y todos tienen derecho a opinar y exponer su punto de vista…” En efecto, nadie es dueño de la verdad cuando se trata de OPINIONES. Yo puedo opinar de fútbol, de si el día es bueno o malo, si hace mucho frío o mucho calor, si me gusta o no una cosa… pero sería un necio si admitiera lo que he dicho antes: que dos y sodos son cinco. Porque eso NO ES OPINABLE, como no lo son las leyes físicas, matemáticas, eléctricas, etc. etc. ¿Es tan difícil apreciar la diferencia entre OPINIÓN y CERTEZA? Se puede discutir siempre sobre opiniones, pero en las cosas serias, como he dicho, no se admiten opiniones, sino certezas. 
Y si alguien insiste, en su desconocimiento, ignorancia –o arrogancia- en que dos y dos son cinco, que con su pan se lo coma, pero que no intente hacernos comulgar con ruedas de molino.
Para finalizar, el lector anónimo insiste “…el lector será el encargado de valorizar cada comentario no siendo necesario que nos digan que campana escuchar. Como dije al principio, no deja de ser útil.”. Yo no digo qué campana tocar. Digo que en estos casos SOLO HAY UNA CAMPANA. O se toca o no se tiaca. 
Todo esto viene por no entender lo que se lee. En ese artículo en cuestión expreso mi repulsa al engaño de SAMSUNG que pretende que creamos que gracias a las burbujas de sus lavadoras, se reduce el consumo eléctrico en un 70 % porque se puede lavar en agua fría. La realidad es que TODAS LAS LAVADORAS actualmente, pueden lavar con agua fría o a poca temperatura, no por efecto de las dichosas burbujas, sino por las mejoras técnicas efectuadas en los arrastradores y en los agujeros del bombo y muy especialmente porque los actuales detergentes son muchísimo más efectivos que los de antaño por la mejora de sus componentes y la adición de enzimas, mejorando su eficacia a baja temperatura del agua. Repito, en TODAS Y CADA UNA de las lavadoras, sean de la marca que sean y no solo en la milagrera de SAMSUNG, donde sus burbujas pueden ser muy bonitas y publicitariamente muy aprovechadas, pero en la práctica realidad no sirve ni ayudan a nada.
De esa confusión viene todo. Los críticos no se han enterado del fondo del artículo, que en ningún momento duda de la calidad de esa marca y de esa lavadora, sino que dice que todas las lavadoras actuales pueden ahorrase ese supuesto 70 % de energía simplemente lavando con agua a menos temperatura, sean con o sin burbujas.
Como lo cortés no quita lo valiente he de decir, con respecto a la calidad de SAMSUNG, que nunca la he puesto en duda, y como podéis ver, es una de las marcas que cito con frecuencia entre las mejores. Otra cosa es que quieran hacernos ver que su supuesta capacidad de ahorro energético en programas de lavado a poca temperatura se deba al invento de las burbujas, que no perjudican el lavado pero que tampoco hacen nada especial para mejorarlo.
Para finalizar diré que aunque el artículo, a mi parecer tan fácil de entender, ha suscitado verdaderos ataques a mi persona como podéis ver en los comentarios, tildándome de falso, de imparcial, etc. En lo que sí estoy de acuerdo con el lector anónimo es cuando dice “el lector será el encargado de valorizar cada comentario no siendo necesario que nos digan que campana escuchar. Como dije al principio, no deja de ser útil.” Pues eso, que sean los lectores los encargados de valorarlo (RAE: señalar el precio de algo), No valorizarlo (RAE: aumentar el valor de algo). Y aquí no se pretende aumentar el valor de algo, como sí pretende hacerlo SAMSUNG con sus burbujas…aunque algunos ni se enteren.
Como decía el poeta sevillano de la Generación del 98, el insigne ANTONIO MACHADO, 
La verdad es lo que es 
y sigue siendo verdad, 
Aunque se piense al revés