Las ventajas del lavavajillas sobre el lavado a mano son muchas y variadas. Veamos las más importantes, las que te hacen ahorrar cada día.
 
Ahorro de tiempo. Cargar un lavavajillas completo no requiere más de 5 minutos. Lavar la misma vajilla a mano llevaría entre media y una hora.
 
Ahorro de agua. El lavado a mano gasta unos 40 litros de agua. El lavavajillas, 10 litros (con eficiencia energética A o superior).
 
Ahorro de detergente. Con una sola pastilla por lavado, el lavavajillas descalcifica el agua, lava, limpia la máquina y abrillanta y protege la vajilla. A mano, hay que usar detergente, luego enjuagar y secar con bayeta.
 
Ahorro de electricidad. A mano, calentar 40 litros de agua a una temperatura inicial de 15º a 45º, consume 1.200 Kcalorías, y en el lavavajillas, con dos cargas de agua en el ciclo de lavado y aclarado caliente, deben calentarse menos de 10 litros de agua, partiendo de 15º de temperatura hasta 55º, consume 400 Kcalorías, o sea, tres veces menos, o lo que es lo mismo, se consume un tercio de energía eléctrica respecto al lavado a mano.
 
A efectos prácticos y estéticos, tiene las siguientes ventajas.
 
Sirve para ir guardando la vajilla usada, dejando limpia y en orden la encimera de la cocina hasta la carga completa.
 
En cinco minutos se despeja y ordena totalmente la encimera si se trata de una carga completa.
 
Una vez terminado el lavado, no hay que sacar y guardar la vajilla de inmediato en el armario. Puede dejarse hasta una nueva comida.
 
A efectos higiénicos:
 
Con la elevada temperatura del lavado (50º ó más) se destruyen los gérmenes, protegiéndonos contra enfermedades. En el lavado a mano (máximo 45º, no se destruyen.
 
A efectos prácticos y de ahorro de tiempo el lavavajillas es una gran ayuda. Sin este aparato, una parte de la familia, después de la comida, debe sacrificarse con el lavado de la vajilla.  Esto me recuerda un anuncio en la televisión de los años 70. Se veía a toda la familia reunida alrededor del televisor, viendo una película después de la cena. Se producía un corte publicitario y todos los miembros se levantaban, iban a la cocina, y cargaban el lavavajillas. Volvían todos a sentarse justo en el momento de reanudarse la película… Hoy en día, con los largos cortes publicitarios en televisión, hay tiempo para cargar más de un lavavajillas…