Estoy en deuda con dos lectores MIKEL y DAVID que me pidieron hace días que explicara el funcionamiento y el consumo de los acumuladores eléctricos nocturnos.  Ya de entrada les informé a ambos que su coste de electricidad era muy superior a la bomba de calor, incluso si se dispusiera  de tarifa nocturna para los acumuladores.
 
Ciertamente he de reconocer que estos artilugios nunca han sido de mi devoción, pues no les encuentro ninguna ventaja. Ni siquiera la comentada de tarifa nocturna.
 
Mi rechazo a estos aparatos viene de muy lejos. En los años 70 y sucesivos, me desplazaba todos los años, en Febrero, a la ciudad alemana de Colonia, a la feria de los electrodomésticas. Allí había siempre un pabellón destinado a estos aparatos.
 
En países fríos, como la misma Alemania, centroeuropa, y el norte del continente, en épocas invernales las temperaturas llegan a varios grados negativos, incluso durante el día. En Alemania, donde visité varios domicilios, tenían todo el día y la noche la calefacción puesta.
 
En esos lugares sí pueden resultar interesantes los acumuladores de calor nocturno porque la electricidad cuesta más económica que la diurna, por lo que interesaba conectar los aparatos durante la noche, a baja potencia y bajo precio del KWh, y durante el día, el calor acumulado iba cediéndose al ambiente, manteniéndolo a una temperatura adecuada.
 
Pero para los españoles y otros europeos mediterráneos, los acumuladores nocturnos son realmente un anacronismo. Veamos por qué, hablando de sus ventajas e inconvenientes.
 
VENTAJAS DE LOS ACUMULADORES.- Con una potencia baja (unos 750 vatios por aparato) conectados toda la noche (de 9 de la noche a 11 de la mañana) acumulaban calor suficiente para seguir calentando la casa durante todo el día  con el calor acumulado.
 
El coste de la electricidad nocturna era de la mitad de la diurna. (luego amplío este punto).
 
INCOINVENIENTES DE LOS ACUMULADORES.- En  países más cálidos, como el nuestro, no es necesario en muchos casos tener todo el día calefacción en casa, pues hay muchas horas de ausencia donde no se precisa calefacción. En el caso de acumuladores, te calientan la casa estés o no, por lo que no puedes “desconectarlos” para economizar energía que durante horas no necesitas.
 
Actualmente ha sido anulada la “tarifa nocturna” si bien han dejado una parecida (pero más cara) que se llama “Tarifa de Discriminación Horaria” En esta tarifa se mantiene más o menos el coste nocturno del KWh parecido, pero se sube el coste de las horas punta más del 20 %. Y además, sube automáticamente la potencia contratada hasta la real total que necesitas (la máxima) cuando antes, en la nocturna, podías contratar solo la potencia necesaria exclusivamente para los acumuladores.
 
Cualquier sistema de calefacción moderno como caldera y radiadores por gas natural, gasóleo, butano (estufa), y hasta los emisores térmicos, bien programados en tiempo y temperaturas, resultan más económicos que los acumuladores.
 
Y no digamos respecto a la bomba de calor, que resulta, para el mismo calor aportado, CUATRRO veces más económica la electricidad consumida.
 
Pero vamos a ir concretando, y como siempre procuro hacerlo, paso a paso y concepto a concepto. Porque lo diga yo nadie tiene por qué creerme. Por eso acostumbro a explicarme y justificar mis razonamientos.
 
COSTE DE ELECTRICIDAD.- El coste de la electricidad, en el caso de la extinta Tarifa Nocturna, era la mitad por la noche que durante el día. Veamos cifras: el coste del KWh era de 0,10 € durante el día y 0,05 € durante la noche. Estoy hablando del coste básico del KWh, ya que con impuestos, tarifa de contadores, potencia, y otras zarandajas, el importe del KWh asciende a unos 0,18 €. Vemos pues que el ahorro con la tarifa nocturno no era del 50 % como querían hacernos ver,  sino de 0,05 € (diferencia entre las dos tarifas) sobre el total de 0,18 € del precio del KWh, o sea,  0,05/0,18 x 100 = 27,7 %. No del 50 %.
 
No obstante el 27,7 % era un buen ahorro todavía. Pero el 1 de julio de 2.008 se eliminó la tarifa nocturna. Sin embargo, como he dicho,  se implantó otra, llamada Tarifa de Discriminación Horaria  (TDH), donde se mantiene casi igual el coste básico del KWh de 0,05 € en tarifa “Valle” (antigua Nocturna) y se sube la tarifa “punta” que viene a ser de 0,13 € el KWh. Pero en contrapartida, una de las tasas, la de la potencia, se eleva en la nueva modalidad. En la antigua tarifa nocturna, se contrataba con la compañía una potencia para la noche limitada a el consumo real de los aparatos que iban a funcionar por la noche, o sea, los acumuladores nocturnos. Esta tasa, en el nuevo recibo se ha incrementado, pues ya no vale la potencia necesaria en la noche, sino la potencia total máxima. O sea, el concepto de facturación de potencia pasaba de la limitada nocturna, a la totalidad de la potencia en la actual tarifa, por ejemplo, 6 KW. Así pues esta parte de la tarifa ha sufrido un incremento considerable que repercute sobre el precio total del KWh.
 
Tras estas explicaciones, vamos a considerar los cálculos con la antigua tarifa (los actuales son algo más elevados). O sea, el ahorro nocturno pensemos quien es como antes: el 27,7 %.
 
Como todos sabéis ya (y los que no lo sepan, lo repito) los aparatos de calefacción que funcionan por una resistencia que consume electricidad y la transforma en calor, no tiene ni mejor eficiencia ni peor. Todos son iguales. Un calefactor, radiador, estufa, etc, alimentado por electricidad, transformará cada KWh consumido en 860,4 Kcalorías de calor. Ni una más ni una menos. Ni unos aparatos más o menos que otros: todos igual.
 
Dicho esto, parece que el consumo de los acumuladores sea igual que todos los demás aparatos. Pues sí, pero no. Aclaro: en primer lugar, los acumuladores cargan por la noche la cantidad de calor necesaria para calentar al día siguiente toda la casa todo el día.
 
Cualquier otro sistema eléctrico (estufa, emisor térmico, convector, etc.) puedes apagarlo o modificar su temperatura y funcionamiento en función de la temperatura ambiente de cada día, de las ausencias, etc., con lo que podemos estar seguros que de esta forma ahorraremos electricidad por cualquier otro sistema respecto a los acumuladores, aunque en éstos la electricidad cueste un 27,7 % más barato. ¿Queda claro?
 
Pues hay más. Mucho más. Las nuevas tecnologías han condenado a los acumuladores al desuso.  Veamos que sucede en igualdad de condiciones, con la bomba de calor.
 
Supongamos que para calentar una casa o una habitación se necesita un sistema de acumuladores de 1 KW de potencia, y tiene que estar 12 horas cargando para calentar luego  todo el día. El consumo habría sido 1KW x 12 horas = 12 KWh. Si el KWh cuesta a 0,18 €, menos el 27,7 % de descuento por tarifa nocturna, costará a 0,13 €. El coste de un día de calefacción sería de 0,13 x 12 KWh = 1,56 €. Al mes el coste sería de 46,8 €
 
Veamos ahora la bomba de calor. Como sabéis, en estos aparatos se aprovecha el calor exterior para “bombearlo” al interior, por lo que cada KWh de consumo eléctrico en el aparato se transforma en el equivalente en calor a 4 KWh (COP de cuatro). Veamos cifras. Una bomba de 1 KW de potencia genera 4 KW, por lo que los 12 KWh que consumen los acumuladores la bomba los facilitaría con un consumo de 3 KWh. O sea, para proporcionar la misma cantidad de calor, la bomba y los acumuladores, la primera consume 3 KWh en lugar de los 12 de los acumuladores.
 
El coste de los 3 KWh de la bomba, al día sería: 3 x 0,18 € = 0,54 € . Al mes costaría 16,20 € en contra de los 46,8 € de coste en los acumuladores. La bomba ahorra en coste sobre los acumuladores un 65 %. Pero en realidad el ahorro es superior, pues en la bomba, como en el resto de aparatos, puedes no ponerla si hace buen tiempo, si te vas de casa durante el día, etc.
 
Espero que haya quedado justificada mi animadversión sobre los acumuladores de calor….