Un lector del blog ha dejado un comentario en un artículo  donde me dice que quiere comprar una lavadora de la marca BEKO pero leyendo las características dice que tiene un toma para entrada de agua fría y otra para agua caliente. Como su lavadora anterior solo tenía una toma para el agua fría, pregunta si tiene que modificar su instalación para disponer también de agua caliente para poder conectar esta lavadora. Como este caso puede interesar a otros lectores, transformo mi respuesta en este nuevo artículo.

Transcribo íntegro el comentario del lector (o lectora). Dice así:

 

Hola Antonio 
Estoy pensando en comprar una BEKO WMI81242 y además de las dudas lógicas acerca de la calidad de la marca me surge la duda acerca de las dos tomas de agua que parece que tiene esta lavadora, una para el agua fría y la otra para el agua caliente (pag 4 / 79 ES del manual), ¿es correcto? Yo creo que la instalación de mi anterior lavadora solo tiene una única toma de agua entiendo que fría.
¿tengo que modificar las tomas de agua de la instalación para poder instalar esta lavadora? 
Gracias por las respuestas.
Un saludo.”
No sabía yo que BEKO se había apuntado a un modelo con el antiguo y obsoleto sistema de doble entrada de agua. Eso estaba justificado hace muchos años, cuando con aquellos detergentes en polvo había que lavar a elevadas temperaturas para conseguir buenos resultados. Entonces GAS NATURAL alentó a los fabricantes para que se introdujera esta moda en España. Se trata de un doble circuito de agua: una toma de agua fría y otra de caliente, procedente del calentador a gas. De esa manera GAS NATURAL animaba a instalar la caldera y la conexión al gas en unos mementos que se estaba electrificando todo, desechando la tradicional bombona de butano para la cocina e incluso pasar a cocinas eléctricas, anulando la instalación del gas. Esa compañía gasista puso de moda los llamados “GASODOMÉSTICOS”, aplicando el gas a la mayoría aparatos, incluida la extravagante secadora a gas , que al resurgir depures de muchos años de la mano de SMEG, mereció recientemente un artículo por mi parte hablando de ella, y que volveré a retomar en breve para añadir unos nuevos e interesantes datos sobre esta secadora a gas.
Volviendo al tema, se trataba de imbuir al usuario la idea de que usando el gas para los electrodomésticos, en este caso para calentar el agua para el ciclo de lavado de la lavadora, el usuario creyera ahorrar un montón de dinero pues calentar con gas costaba (y cuesta) menos que con electricidad. Pero el asunto está en la distancia entre el calentador a gas y la lavadora. Si es importante (varios metros), cuando la lavadora toma el agua del lavado (única vez que se calienta el agua), se ha tragado la fría de la tubería más la fría que tarde en calentarse en el calentador, con lo que la mayoría de las veces mete más agua fría que caliente. Como el calentamiento del agua está controlado por el termostato de la lavadora, resulta que si habías programado el lavado a 60 ºC, si la temperatura del agua es menor, actúa el calentamiento por la resistencia de la lavadora hasta alcanzar los 60 ºC. Por eso, en ocasiones, podías ahorrar “algo” con el calentamiento por gas. 
Como a los vendedores de aquella época (años 80) les venía bien cualquier publicidad (hoy también) aprovecharon el tirón publicitario de las lavadoras y lavavajillas con doble entrada de agua, fría y caliente, para vender esos aparatos algo más caros pues tenían “más prestaciones”, llegando al extremo, como tuve ocasión de ver, de recomendar estos aparatos “bitérmicos” incluso para conectarlos a la toma de agua caliente del ¡TERMO ELÉCTRICO!, cosa que  no se le ocurriría ni al que asó la manteca.
Hoy las lavadoras consumen menos de la mitad del agua que hace solo 15 años. Si hacemos entrar agua caliente, en el ciclo del lavado, procedente del calentador a gas, antes eran casi 20 litros de agua a calentar a 60 ºC, y hoy son 10 litros de agua a calentar, normalmente, sino en frío, a unos 40 ºC, pues la temperatura de lavado es menor con la mayor efectividad de los detergentes actuales. Por consiguiente, si antes el posible ahorro ya era exiguo, hoy podríamos decir que es nulo, pues para cuando llega agua caliente a la máquina, puede haberse metido más de la mitad de agua fría, para calentar a menos temperatura que antes.
En mi opinión, eso actualmente es un anacronismo, aunque como en su día se publicitó como una solución muy beneficiosa (para la compañía de gas, seguro) hoy puede haber todavía usuarios que pidan que su lavadora lleve ese sistema, pues recuerdan haberlo visto o usado en su casa por sus madres o abuelas.
Solo veo una justificación para esas dos tomas de agua: en el caso de disponer de agua caliente sanitaria procedente de placas solares. 
 
En caso de este lector, lo que debe hacer es pensar en comprar la lavadora BEKO por sus características y cualidades, no por este motivo de la doble entrada de agua. Si se decide por este modelo, ningún problema: se conecta en la salida del grifo del agua fría de la instalación un simple accesorio roscado al grifo, en forma de “T”, o sea, con una entrada y dos salidas (todas de media pulgada de rosca). Luego se conecta el tubo de goma de la válvula fría en un extremo de la T y en el otro extremo de la T, el tubo de la teórica agua caliente y la lavadora se encargará de calentar la reducida cantidad de agua del lavado., olvidándose de la entrada de agua, pues si no detecta el termostato de la máquina el agua a la temperatura programada por el usuario, la calentará, si se ha programado lavar en caliente. 
Más razón todavía en el caso del lector, que no dispone de instalación de a agua caliente procedente del termo a gas. Sería una incongruencia.
Si “clicas” aquí podrás ver la relación de todos los artículos sobre lavadoras, y entre ellos, los dedicados a las “bitérmicas”