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Como evitar contagios al hacer la compra en el supermercado

Vienen días duros, es indudable; debemos ser responsables y evitar salir de casa excepto para motivos imprescindibles. Y comer es imprescindible. ¿Cómo afecta el COVID-19 a nuestra compra? ¿Podemos hacerla igual que antes? ¿Qué precauciones deberíamos tener en el supermercado?

Antes de comenzar, es importante remarcar que estamos hablando de un virus respiratorio y no estomacal. Es decir, el riesgo está en el contacto con alimentos de personas contagiadas y éstos de nuevo con personas sanas. Una transmisión por contacto y no por ingesta: de hecho, la EFSA ha indicado que a día de hoy no tiene notificaciones sobre contagios debidos a alimentos.

Otra alarma en la que no debemos caer es el desabastecimiento. El suministro de alimentos está garantizado siempre que sigamos comprando como veníamos haciendo hasta ahora (o sea: de la manera habitual). Si nos llevamos más de lo necesario a lo loco, aumentaremos el desperdicio alimentario y sí podemos tener problemas de reposición. Como no va a faltar comida, compra normal.

Preparar la compra: la lista, la hora y las distancias

Debemos hacer la compra en el menor tiempo posible y saber previamente para cuánto tiempo vamos a llevar comida. Para ello, hay que elaborar un menú: haz una lista de la compra y llévate sólo lo necesario. Sigue este método también cuando pase el coronavirus, ahorrarás dinero, tiempo y no comprarás por impulso productos insanos. Aprovechemos las cosas buenas que nos deja este lío.

En segundo lugar, tenemos que decidir en qué momento vamos a la compra, por supuesto, ir solos, salvo que acompañemos a una persona dependiente. Debe ser cuando menos afluencia de gente haya. Algunos acertaréis a la primera, otros el día 15; no te preocupes, vamos a seguir con las recomendaciones para que esto sea lo de menos. Eso sí, debemos permanecer constantemente a un metro y medio de cualquier persona. En el caso de ir a una tienda, debemos esperar nuestro turno en la calle de nuevo a metro y medio del siguiente.

Antes de salir de casa, hazte estas preguntas: ¿Tienes tos? ¿Algún síntoma? No pienses sólo en COVID-19: ¿te encuentras mal? ¿Diarrea? No salgas: la primera barrera para evitar contagios es que la gente que está contagiada no salga de casa para nada. Si la respuesta a esas preguntas en NO, fenomenal, pero eso no impide que puedas contagiar y no lo sepas así que es necesario seguir las medidas de precaución.

Mejor tu bolsa que carritos y cestas

En el supermercado hay carritos y cestas. En algunos están facilitando gel y papel para desinfectar. Si no queda más remedio, hazlo, pero recuerda que el gel hidroalcohólico no cumple con todo su efecto si hay materia orgánica y no tengo claro cada cuánto limpian los carros con agua y jabón así que la recomendación es, si es posible, lleva tus propias bolsas.

¿Es necesario usar guantes y mascarilla? Como nadie enfermo ha ido a comprar, no es necesario el uso de mascarilla. Eso sí, debes ser responsable y:

  • Mantener la distancia de seguridad
  • No hablar encima de los alimentos
  • No tocar los alimentos sin guantes
  • Damos por hecho que no tienes tos, pero si la tienes, tose al antebrazo y lejos de los alimentos
  • No tocarte la cara desde que entras hasta que llegues a casa. (Esto es dificilísimo, lo sé, pero es importante, seamos conscientes de nuestros actos)
  • Utilizar guantes de usar y tirar para elegir fruta y verdura, como hasta ahora venías haciendo, ¿verdad?

Estarás pensando: ¡si para rasgarlo tengo que tocar el guante posterior! Lo sé, lo tenemos en cuenta, el guante está doblado de tal manera que no tocarás zonas críticas que luego estén en contacto con alimentos. ¿Pensabas que estaba así doblado por mala leche? Eso sí, nada de chupar el dedo para abrir la bolsa o el guante. Tómate tu tiempo y ábrelo con paciencia.

En el caso de ser una tienda pequeña: necesitamos la responsabilidad de los dueños y que no abran en caso de tos u otros síntomas. Lavado de manos constante, después de manipular alimentos y después de tocar dinero. El gel hidroalcohólico está bien pero no para evitar el lavado de manos. No sirve de nada el uso de guantes si tocan el alimento desnudo con ellos: lo mejor es utilizar la bolsa en la que se lo van a llevar para tocar el producto. Todos los alimentos deberían estar cubiertos y en ningún caso expuestos a los clientes: es complicado, pero es lo que toca.

¿Qué podemos comprar?

Como vamos a poder ir cuando lo necesitemos, podemos hacer la compra habitual. Si quieres ir menos, no tienes que evitar los frescos, sólo elegir los que aguantan más, como naranjas, manzanas, peras, tomates, zanahorias, calabaza, puerros o calabacín (cuando las cosas se ponen chungas, agradecemos las ceras comestibles que se usan para proteger a los alimentos y que así duren más ¿eh?).

Si te apetecen otros alimentos que duran menos como acelgas, espinacas, consúmelos los primeros utiliza las conservas o las bolsas de congelado. Ni te preocupes: son igual de nutritivas. No te pongas la excusa de cuarentena para comer mal, a ver si por quince días vas a pagarlo después tres meses: tienes a tu alcances un montón de comidas saludables como frutos secos, legumbres, fruta, huevos, verdura, pescado, pollo y todo lo demás.

Intenta evitar en la medida de lo posible las chucherías, ultraprocesados y otros alimentos insanos: vamos a pasar mucho tiempo en casa, y si la tentación no vive arriba sino en la alacena vamos a caer en ella muchísimas más veces de las que creemos. ¿Nada dulce? Bueno, todos los que tenemos niños -o antojos dulceros- lo hemos hecho: lleva harina integral y haz un bizcocho.

El momento de pagar

Ya lo tenemos todo, vamos a pasar por caja. Este es otro punto importante a tener en cuenta: en la cola debes mantener el metro y medio de distancia, ya lo sabes, pero con el personal de caja también. Procura no usar dinero en efectivo, es un gran transmisor de este y otros microorganismos: este coronavirus sobrevive unas 4 horas en las monedas. Ten en cuenta que quien está en la caja va a tener que tocar el dinero de todos los que paséis por allí así que, también por ellos, utiliza la tarjeta. Es mejor aún si tienes la posibilidad de pagar con el móvil, así evitarás tocar el datáfono.

Es el momento de hacer una mención especial a todos los productores, fabricantes, distribuidores y personal de supermercado por todo el esfuerzo que están haciendo estos días. En especial al personal de caja, que además es el que recibe en la mayoría de casos las exigencias, el nerviosismo y, en ocasiones, directamente la mala educación de los clientes.

Para ellos también hay recomendaciones: sí deberían utilizar gel hidroalcohólico porque no pueden lavarse constantemente las manos. También es necesario desinfectar siempre que sea posible las líneas de caja. El uso de guantes en ellos -igual que para el consumidor- dan una falsa sensación de seguridad y si nos tocamos la cara, superficies y alimentos, estaremos haciendo lo mismo que si no los tuviéramos. El virus no dice “¡ojo! Vámonos de aquí, que son guantes”; lo siento, pero no. Si el uso de guantes va a hacer que os concienciéis de que no hay que tocarse la cara, usadlos, pero con ese objetivo y no con otro, pero cumplidlo: cuando cojáis el hábito, no os harán falta más.

Sigamos. Metemos nuestros alimentos de nuevo en nuestra bolsa y seguimos sin tocarnos la cara. Le damos las gracias -y ánimos- al personal del supermercado y vamos pitando a casa. Nunca habíamos respetado tanto la cadena de frío como ahora.

Ya estamos en casa, ¿y ahora?

Ahora nos lavamos las manos, sacamos el alimento y lo dejamos sobre una superficie limpia y desinfectada. Con agua y lejía es suficiente. Esas bolsas irán a la lavadora, 60 grados, como siempre. Ya lo hacías ¿verdad? Es importante para evitar la multiplicación de bacterias como la Listeria. Si vas a congelar alimentos, hazlo de la forma más plana posible y hazlo ahora, cuando la carga de bacterias es pequeña, no el día antes de que se estropee. Congelando en plano tenemos más sitio en el congelador y favorecemos que se congele, y descongele, antes y de forma más uniforme.

A la hora de lavar frutas y verduras: bajo un chorro de agua, como antes, si te quedas más tranquilo y quieres poner líquido desinfectante alimentario, vale, pero recuerda que debes lavarlo de nuevo después para eliminar restos. La última barrera de seguridad será el correcto cocinado, esto vale para cualquier microorganismo. En el caso de productos que no se van a cocinar, lo más importante es que nuestras manos y superficies estén limpias antes y después de manipularlo y que en ningún caso esté expuesto. Es decir, eso del pan en la encimera, la fruta en el frutero sin tapar, nanai.

La mitad de estos consejos son los habituales en materia de seguridad alimentaria y buenas prácticas de manipulación. Si esto sirve para concienciarnos de que la seguridad empieza en la industria, pero acaba en nuestra casa bajo nuestra responsabilidad, habremos ganado mucho.

Ya sabes, frente al miedo, conocimiento y #yomequedoencasa

Fuente: https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2020/03/15/articulo/1584282396_748921.html
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Las 12 mentiras y verdades sobre el microondas que debes conocer

El horno microondas está presente hoy en el 90% de las casas de Estados Unidos y Europa, pero todavía genera suspicacias. De tanto en tanto aparecen informaciones por las redes afirmando cosas como que contamina el agua, que hace explotar los huevos o que emite radiaciones nocivas. Algunas son ciertas, y otras, auténticas barbaridades. “Hasta cierto punto es normal que surjan dudas porque el microondas es una caja cerrada y opaca que cocina sin seguir el método tradicional, y eso siempre crea intriga”, cuenta Laia Badal, de la Fundació Alícia, toda una experta en un electrodoméstico que nació a raíz de las investigaciones para crear un radar durante la Segunda Guerra Mundial.

En 1945, el ingeniero Percy Spencer probaba un nuevo tubo al vacío llamado magnetrón cuando descubrió que un caramelo que tenía en el bolsillo se había fundido. Así, de manera accidental, supo que las microondas que genera ese dispositivo hacen girar las moléculas de agua de los alimentos, que de esta forma se van calentando.

(97 / Getty)

Los hornos microondas se empezaron a fabricar en los años 50, pero fue en los 70 cuando se introdujeron en los hogares de Estados Unidos y a finales de los 80 ya estaba en un 25% de las casas. Hoy se considera un método popular, rápido y eficaz de cocción, pero sigue siendo un gran desconocido. Hablamos con la Fundació Alícia, centro de investigación en innovación tecnológica en cocina y hábitos alimentarios, para resolver científicamente las dudas y los mitos que todavía rodean a este curioso aparato ya casi octogenario.   

1.  Las ondas hacen que la comida que se cocina sea peligrosa: Falso

Que la comida cocinada o calentada en un horno microondas sea peligrosa es absolutamente falso. Las microondas son ondas electromagnéticas de alta frecuencia, similares a las de un móvil, televisión por cable o una radio, que actúan sobre determinadas moléculas (las polares) del agua, las grasas y los azúcares sin alterarlos. “En ningún caso modifica la composición química de los alimentos, más allá de los cambios normales que se producen en cualquier método de cocción”, apunta la química Laia Badal, de la Fundació Alícia, que desde el 2011 realiza investigaciones relacionadas con el microondas y la cocina.

La explicación científica del funcionamiento del aparato parece compleja pero es sencilla: Las moléculas de agua son un buen ejemplo de moléculas polares, o sea que tienen un extremo con carga positiva y otro con la carga negativa. El campo electromagnético interactúa con ellas como un imán y las mueve provocando choques con otras moléculas. De esta forma se genera calor y el agua hierve. “Que se muevan las moléculas es algo inocuo, no comporta ningún problema, es falso que las ondas destruyan moléculas”, dice Bonet. 

2.  El uso continuado del aparato te enferma. Falso

Hubo un tiempo en que el horno microondas era tan desconocido que hasta se pensaba que podía envenenar, dejar impotente o ciego a quien lo usara. Hoy en día nadie cree eso, pero sí que continua presente la idea de que ponernos delante de ellos cuando están funcionando puede provocarnos cáncer. Claudi Mans i Teixidó, profesor del departamento de ingeniería química de la Universitat de Barcelona, explica que las ondas del aparato no emiten radiaciones ionizantes, o sea, que no provocan mutaciones en los seres vivos, no afectan al ADN, ni incrementan el riesgo de desarrollar tumores.

(Motortion / Getty)

En el 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un documento donde se indicaba que, si se utiliza siguiendo las instrucciones del fabricante, el microondas es seguro y conveniente para calentar y preparar alimentos para el consumo. Parece increíble, pero por Internet se cuenta que en los manuales de instrucciones en Estados Unidos advierten que no debemos introducir animales (como gatos o perros) para secarlos, y si lo hacen es, probablemente, porqué a alguien se le ha ocurrido esta insensatez y ha presentado demanda al fabricante. “No sabemos si ocurrió de verdad, pero en cualquier caso es una barbaridad porque le quemas los órganos y la sangre al pobre animal”, explica Laia Badal.

3.  El microondas te puede quemar. Cierto

A diferencia del móvil o del radar, en el horno microondas, las ondas están concentradas en un espacio cerrado. “El riesgo que corremos es que salgan al exterior porque nos podrían provocar lo mismo que a los alimentos, calentar nuestros tejidos y quemarnos”, indica Laia Badal, y advierte de la importancia de que el aparato esté en perfectas condiciones. Hemos de revisar que la puerta cierre bien y que no tenga ninguna fractura, por ejemplo, provocada por un cuchillo que se nos ha caído encima del horno. “Los microondas tienen sistemas de seguridad para evitar que las ondas atraviesen las paredes metálicas del aparato”, cuenta la científica. Las paredes tienen una malla metálica con agujeros de 1,5 mm y la longitud de onda de la microonda es de 12 cm, o sea que no puede atravesarla.

También podemos quemarnos la mano usando el microondas de otra manera: si retiramos un recipiente que está muy caliente. Según la OMS ese es uno de los grandes riesgos del aparato. “Para evitarlo es importante conocer el funcionamiento del horno y controlar los tiempos de cocción de cada plato”, apunta Badal, que también recomienda el uso de manoplas. 

4.  Podemos comprobar si un microondas tiene fugas haciendo sonar un móvil en su interior. Falso

Se dice que para comprobar si un microondas tiene fugas de radiación, has de poner un móvil en su interior, cerrar el aparato (¡sin encenderlo!) y si el teléfono suena es que realmente tiene fugas. Si no suena, es que el horno cierra herméticamente. Pues bien, este mito es falso porque el móvil siempre suena, tenga o no fugas el aparato, porque las microondas y las ondas de la telefonía son cercanas pero distintas.  “Por tanto,  las ondas del móvil puede traspasar la protección de la puerta y se escuchará, aunque más atenuado”, cuenta el profesor Claudi Mans i Teixidó.  “Es lo mismo que ocurre si introduces el móvil en una olla a presión tapada”, apunta. 

(AndreyPopov / Getty)

5.  El microondas destruye todos los nutrientes. Falso

“Los alimentos cocinados en el microondas son tan seguros y tienen el mismo valor nutricional que los cocinados en un horno o en una cocina convencional”, explica la  experta de la Fundació Alícia. Eso no quiere decir que no se pierdan nutrientes, “se pierden algunas  vitaminas y minerales, como pasa en toda cocción”.

En este sentido, el microondas tiene a su favor que la temperatura no es muy elevada y que la energía penetra más profundamente dentro del alimento y por tanto reduce el tiempo de cocción. “Una de las peores técnicas si hablamos de pérdida de nutrientes es hervir, porque se cocina dentro del agua y se pierden las vitaminas hidrosolubles,  aunque si quieres conservar totalmente las cualidades del alimento lo has de tomar crudo”, dice Bonet.  

6.  No se puede cocinar todo tipo de alimento. Falso

En el microondas se puede cocinar de todo, siguiendo las indicaciones adecuadas. Ahora bien, hemos de ser conscientes que tiene algunas limitaciones, como por ejemplo, la incapacidad de ofrecer la famosa reacción de Maillard por la que el pan y la carne aparecen doraditos y tienen un punto tostado. Ocurre porque el aparato no alcanza temperaturas muy altas. “Puede ser un problema porque estamos acostumbrados a esto culturalmente y nos puede parecer que no lo ha cocinado bien”, cuenta Laia Badal. Es importante no superar los tiempos de cocción recomendados para no sobre cocer los alimentos y también utilizar los envases adecuados. Otra de las características poco conocidas del microondas,  es que la cocción depende de la composición del alimento, como veremos en el siguiente punto. 

 7.  La del microondas es una cocción poco homogénea.  Verdadero

No es cierto que las ondas cocinen los alimentos de dentro a fuera pero sí lo que la cocción depende de la composición de los mismos. La manera como se calientan no tiene nada que ver con la del fogón convencional. “Si freímos sardinas en una sartén, el calor llega a todo el pescado de manera homogénea porque está en contacto con el fuego, pero en el microondas la energía puede actuar más rápido en algunas zonas del alimento dependiendo de su composición”, explica Laia Badal.

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Los productos o las zonas del alimento con menos agua u otro componente con moléculas polares (como el aceite) se cocerán más lentamente porque las ondas no pueden mover sus moléculas tan fácilmente. Son bastante fáciles de cocinar los pescados y las verduras pero con algunos productos resulta imposible. Por ejemplo, “el azúcar sólido no tiene esas moléculas, por tanto, si no lo humedecemos, el horno no lo detecta y no lo convierte en caramelo”, comenta la experta.

Este tipo de calentamiento, por tanto, no es uniforme por definición, pero no hemos de sufrir porque el producto no quede bien cocinado. Desde la Fundació Alicia apuntan que el plato giratorio del horno ayuda a que las ondas lleguen a todas partes y recomiendan remover según que platos (por ejemplo, los macarrones) para equilibrar la temperatura y también cerrar los recipientes para concentrar el vapor en el interior y facilitar la cocción “pero no hay que hacerlo de forma hermética porque estallarían”.

8.  Hay diferencia entre cocinar y recalentar los alimentos. Verdadero.

En un microondas podemos cocinar alimentos y también descongelarlos o recalentar platos ya cocinados, pero, de nuevo, la manera como se transmiten las ondas es fundamental para entender cada proceso.  “El cocinado es óptimo porque el producto en crudo siempre es el que tiene más agua”, cuenta Laia Badal, que recomienda añadir a las verduras unas cucharadas de agua, y dejar reposar el pescado un minuto después de sacarlo del horno para que acabe la cocción con calor residual.

Si ese mismo alimento ya lo hemos cocinado a mediodía y queremos calentar las sobras por la noche, el proceso es el mismo pero “tardará más tiempo en cocinarse porque estará más seco”. 

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9.  Es un sistema fácil para descongelar alimentos. Verdadero

Descongelar un alimento en el microondas es muy habitual pero nos puede sorprender descubrir que el proceso no es nada homogéneo. Hemos de tener en cuenta que la congelación paraliza el movimiento de las moléculas del producto, por tanto su índice de absorción de las microondas baja en picado. “Esto puede provocar que empiece a descongelarse por una punta y poco a poco se vaya extendiendo. No es un proceso muy óptimo, pero es rápido y funciona en el día a día”, apunta la química de la Fundació Alícia. Para conseguir una mayor homogeneización, Badal nos aconseja utilizar siempre la potencia de descongelación, que es la más baja ( y evita sobrecargar las zonas más acuosas), introducir el alimento congelado en un recipiente tapado y también aliñarlo con un poco de aceite.

10.  El agua: sale disparada, se altera su ADN y mata a las plantas: Verdadero y falso.

A veces calentamos agua en el microondas (por ejemplo, para preparar una infusión) y tras retirar el vaso del horno vemos que comienza a hervir de manera violenta al introducir la bolsita de té, azúcar o una simple cucharilla. Puede salir disparada o parecer que explosiona, pero tranquilos porque no hay nada dañino en este fenómeno, que tiene su explicación científica. Se trata de la llamada superebullición.

Según explica la OMS, en la cocción tradicional (en contacto con el fuego o la placa), el vapor de agua escapa a través de la acción de las burbujas cuando el agua empieza a hervir. En un microondas, en cambio, el agua se calienta con energía que procede de todas partes y puede llegar a los 100 grados C sin haber producido las típicas burbujas. De repente, puede empezar a hervir cuando introducimos un objeto porque generamos una burbuja de aire en su interior, y hacerlo de manera que parece que estalla.  El único problema de este fenómeno físico es que nos puede provocar quemaduras, alerta la OMS.

En relación al segundo punto, sobre si el microondas altera el ADN del agua, es absolutamente ridículo porque el agua no tiene ADN y si lo tuviera, el microondas no incidiría porque no cambia la composición de los alimentos. Igual de absurdo es creer que las plantas regadas con agua calentada (y posteriormente enfriada) en un microondas mueren a corto plazo.  

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11. El huevo explota y el chocolate se quema. Cierto

Introducir un huevo entero en el microondas no es aconsejable. La energía puede atravesar la cáscara y calentar el interior del huevo muy rápido porque contiene grasas. Como no hay posibilidad de que escape el vapor, el huevo puede explosionar dentro o fuera del horno cuando lo perforas. Laia Badal recomienda utilizar utensilios específicos para cocer el huevo, teniendo en cuenta que se cocina muy rápido: “El huevo funciona muy bien si lo tiras encima de una verduras ya prácticamente cocinadas para darle un toque sabroso, y lo cocinas durante unos minutos más.”

Si quieres fundir chocolate en el microondas para hacerlo a la taza, deberás tener cuidado porque se quema con facilidad. “Tiene poco agua, se calienta mucho y requiere mucho control. Hay que hacerlo con poca temperatura. Cada 30 segundos lo has de sacar y removerlo para evitar que se queme”, cuenta la química, que recomienda añadirle leche para facilitar una óptima cocción. Según la chef Eva Arguiñano, “si excedes accidentalmente el punto óptimo, puedes recuperar el chocolate añadiéndole fragmentos de chocolate y mezclándolos hasta que queden fundidos”.  

12. Cualquier recipiente es válido para un microondas. Falso

Únicamente puedes introducir en el microondas aquellosrecipientes que estén homologados y fabricados para resistir altas temperaturas. Se dice que plásticos y microondas son incompatibles con este horno porque con el calor se pueden producir migraciones de componentes o sustancias negativas del plástico a los alimentos, “pero hoy en día ya encontramos en el mercado muchos recipientes de plástico que usamos para llevar la comida al trabajo perfectamente aptos para cocinar en microondas”, cuenta la experta de la Fundació Alícia. De igual manera, tapar los recipientes con film plástico para retener mejor la humedad tampoco es aconsejable, a no ser que se indique en la etiqueta que es adecuado para esta finalidad. Entre los materiales que funcionan bien están la silicona y el pírex, un material que la experta considera más recomendable que el vidrio porque es más resistente. 

Los metales no congenian con estos hornos porque las microondas mueven sus electrones, se pueden acumular en un extremo o en la superficie y llegar a provocar chispas. “Funcionan como una antena, modifican la orientación de las ondas y las enfocan en muchos casos hacia el magnetrón, pudiendo llegar a quemarlo”, cuenta Laia Badal, que ve especialmente peligroso el aluminio. Hay que recordar que no podemos, de ninguna manera, intentar secar un móvil dentro de un microondas porque provocaría una explosión.

Fuente: LV