Este artículo es continuación al del pasado día 24 de Octubre donde explicaba que la estufa de butano de “llama azul” no tiene ninguna base técnica sino que es una mera publicidad engañosa que incita a creer que se trata de una nueva tecnología que mejora la estufa catalítica habitual. Realmente no hay ninguna base técnica que justifique esta publicidad que repito, es engañosa.
 
Estos dos artículos dedicados a las supuestas ventajas de las estufas denominadas “de llama azul”…¿Os recuerda algo, amigos lectores? En efecto, parece una copia de la publicidad engañosa de los “emisores térmicos de “calor azul” que se autodenominaban, falsamente, “de alto rendimiento y bajo consumo”, como podéis ver en varios de mis artículos sobre el tema yendo a “etiquetas: emisores térmicos” de mi blog.
 
Vuelvo al tema. Un amable lector me preguntó en un comentario sobre estas estufas de llama azul y otra pregunta a la que no pude contestar en mi anterior artículo para no extenderlo más y que ahora contestaré: “…cuánto gas aproximadamente deja sin usar en cada bombona una estufa de gas normal…”
 
Veamos cómo están el butano o propano dentro de la bombona.
 

Ambos gases son hidrocarburos procedentes del petróleo, pero con composiciones diferentes y características distintas.

 
También ambos gases están dentro de sus bombonas en estado líquido, por lo que deben evaporarse (dentro de la bombona) para salir con la presión que regula el manorreductor en cada tipo de gas. Veamos los valores.
 
El butano, en estado líquido en la bombona, se evapora por encima de CERO grados. Por eso, en pleno invierno, las bombonas deben estar en el interior de la vivienda, pues si están en el exterior y baja la temperatura de cero grados, no se evaporaría el gas, no saldría de la bombona.
 
El propano necesita para evaporarse (pasar de líquido a gas) que la temperatura ambiente supere los 44º bajo cero. Por lo tanto es el indicado en instalaciones de calefacción donde las bombonas estén situadas en el exterior  con temperaturas bajo cero, como son las baterías para calefacción por calderas de butano en lugares muy fríos. Y también, como luego explicaré, para las estufas exteriores, las de calentar las terrazas.
 
Otra gran diferencia entre ambos gases, butano y propano, es la presión en la que están dentro y fuera de la bombona.
 
Dentro de la bombona la presión del butano es de unos DOS BARES (2 atmósferas = 2 kilos por centímetro cuadrado). Y la presión de salida del gas, que controla el manorreductor acoplado directamente sobre la bombona es de 37 milibares, o sea, 0,037 bares o atmósferas. Aquí enlazo con la petición de nuestro comentarista, que preguntaba si queda mucho gas sin consumir en la bombona de butano. Con la baja presión para poder salir el gas, la bombona queda muy vacía, bien aprovechada.
 
Me queda por comentar que las estufas de propano de exterior que he dicho antes: se evapora el gas (funciona) hasta muy por debajo de cero grados de temperatura, cosa que no hace el butano, que “funciona” a partir de cero grados.
 
Estas estufas de exterior las habréis visto en terrazas y locales grandes “provisionales”, como las carpas. Consisten en una bombona de propano situada en la base, con  quemador situado sobre un mástil, que emite rayos infrarrojos que son dirigidos hacia abajo, en forma de cono, hasta la circunferencia que cubre la especie de cono que proyecta el sombrero sobre el suelo.
 
Esta estufa tiene la ventaja/inconveniente que solo calienta por radiación, porque en un  espacio exterior no puede pretenderse calentar un volumen, como en una habitación, y es una desventaja porque solo calienta lo que se encuentra bajo el cono proyectado por el sombrero.