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Ahorrar hasta un 85 % de electricidad lavando la ropa en frío, son los consejos de un profesor del Medio Ambiente

Leído en la revista Consumer de Eroski que dice así «La principal clave para reducir hasta en un 85 % el consumo energético en el lavado de la ropa es escoger bien el programa y usar agua más fría», afirma Paco Heras, educador del Centro Nacional de Educación Ambiental”. Esta es la solución que aporta el educador citado para rebajar los costes de lavado hasta un 75 %: lavar con agua fría. Sigue informando que la lavadora es uno de los tres aparatos domésticos que más consume. Menos mal que no nos dice también que no usemos el frigorífico, que pongamos la “fresquera” que ponían nuestros abuelos para mantener la comida fresca y que no nos prohíbe la televisión, porque gasta mucho y que si queremos ver informaciones y distracciones vayamos al cine. Con todo eso seguro que el profesor de educación ambiental piensa que cuidaremos más del planeta.

No dudo de los conocimientos ambientales del profesor, pero no tengo duda alguna de su incompetencia sobre el lavado de la ropa, cuando pretende que lavemos EN FRÍO. Para decir eso se podía haber documentado y no hacer el ridículo.

Vamos a ver los consejos del profesor de medio ambiente sobre el lavado de la ropa y el ahorro que supone para nuestros bolsillos y para el medio ambiente.

Primero veamos la Tabla de Contenidos de este artículo:

1.- ¿Cuáles son los electrodomésticos que más consumen?

2.- ¿Cuánto consumen los tres electrodomésticos que más gastan?

3.- ¿Puede lavarse en frío o a muy poca temperatura?

4.- Algunos consejos

5.- ¿Es importante el tiempo en el lavado de la ropa?

6.- Consejos para el “profesor”

Como es costumbre, los textos no propios irán “entrecomillados” y en letra cursivaLos textos originales míos irán con letra normal. Comencemos:

 

1.- ¿Cuáles son los electrodomésticos que más consumen?

El profesor dice:

“La lavadora es, después del frigorífico y del televisor, el electrodoméstico que consume más energía en casa. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), este aparato es responsable del 8 % del gasto eléctrico doméstico. Y, por desgracia, no siempre es conocido cómo limpiar la ropa por menos dinero. Y es que la clave no es solo escoger un electrodoméstico eficiente. «En contra de la creencia muy extendida, la principal clave del consumo energético de nuestra lavadora reside en el programa de lavado que elegimosSi reducimos la temperatura de lavado, podemos disminuir hasta en un 85 % el consumo energético de una lavadora», asegura Paco Heras, biólogo y educador del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM).”

2.- ¿Cuánto consumen los tres electrodomésticos que más gastan?

Veamos los consumos medios de los tres electrodomésticos:

Frigorífico Combi BOSCH   A++, gasto anual   273 kWh

– Televisor tipo estándar  263 kWh año

– Lavadora: Clase Energética A+++ 216 kWh año y con 220 Lavados al año (número de lavados estándar, aplicado a las pruebas para determinar la eficiencia energética de estos aparatos)

Como podemos observar, la lavadora es el tercer electrodoméstico que más consume al año, con 216 kWh año, que, a 0,21 € el kWh, gastamos en ella 45 € al año.

¿Está justificado no lavar o lavar en frío por ahorrase 45 € al año?

Separemos las cosas: en un lavado se gasta como promedio en el funcionamiento mecánico del aparato un 15 %, y el 65 % en el calentamiento del agua. Por consiguiente el ahorro al lavar en frío solo afecta al 85 % del coste total, o sea 38 € al año de ahorro. Por lavar en frío.

3.- ¿Puede lavarse en frío o a muy poca temperatura?

Eso depende de muchos factores: del tipo de ropa, de la suciedad de esa ropa….y del tipo de suciedad. No es lo mismo lavar un vestido delicado que una ropa de albañil o de mecánico, o de trabajador del campo. Cada uno tiene sus tiempos, sus detergentes y su temperatura idónea.

Pero como en formas de lavado no soy un experto, os recomiendo que entréis en el este blog: “LAVAR LA ROPA: CUANDO Y COMO EL TIEMPO Y LA TEMPERATURA TE JUEGAN MALAS PASADAS…O TE AYUDAN» donde encontraréis valiosísimos consejos sobre temperaturas de lavado, tipos de tejidos, manchas, etc. Etc. No os lo perdáis, pues se trata de unas explicaciones excelentes que os pueden ayudar a entender bien los lavados, tiempos, temperaturas, etc. Como adelanto, reproduzco algunos consejos que dan en ese blog aunque vale la pena que leáis el completo de dicho artículo.

4.- Algunos consejos

Como decía en el anterior apartado, voy a reproducir algunas de las informaciones del citado blog que contrarrestan absolutamente las barbaridades de nuestro profesor del medio ambiente.

Normalmente las lavadoras establecen para cada tipo de tejido una variedad de temperaturas ¿qué temperatura elegimos en cada momento?, antes de decidir a qué temperatura lavaremos la ropa, hay que tener en cuenta fundamentalmente dos cosas:

1.- Resistencia de las fibras textiles, tintes y acabados. Todo esto influye en el lavado de la ropa: en general el algodón de color blanco – sábanas, toallas, manteles-  los podemos lavar a 60º, pero el algodón de colores oscuros no conviene que lo lavemos a esta temperatura, sino a 30º o 40º dependiendo del grado de suciedad. Sin ánimo de dar una opinión negativa de la ropa que compramos – porque hay de todo – hay que saber, para no llevarnos disgustos, que hay veces que la ropa oscura, aunque la lavemos a baja temperatura y con jabones que no tienen blanqueantes, aún así pierde color con los sucesivos lavados.

2.- Resistencia de las fibras textiles, tintes y acabados. Todo esto influye en el lavado de la ropa: en general el algodón de color blanco – sábanas, toallas, manteles-  los podemos lavar a 60º, pero el algodón de colores oscuros no conviene que lo lavemos a esta temperatura, sino a 30º o 40º dependiendo del grado de suciedad. Sin ánimo de dar una opinión negativa de la ropa que compramos – porque hay de todo – hay que saber, para no llevarnos disgustos, que hay veces que la ropa oscura, aunque la lavemos a baja temperatura y con jabones que no tienen blanqueantes, aún así pierde color con los sucesivos lavados. Características de los detergentes. Muchas veces los detergentes indican, según su composición y auxiliares de lavado), cual es la temperatura óptima de lavado. Por ejemplo, no cualquier temperatura es buena para cada tipo de detergente, porque dependerá de su composición química y los auxiliares de lavado. Algunos auxiliares de lavado, actúan mejor a determinadas temperaturas, por ejemplo el perborato sódico actúa a 60º – mínimo – y la lejía a 30º, máximo.

3. Características de los detergentes. Muchas veces los detergentes indican, según su composición y auxiliares de lavado), cual es la temperatura óptima de lavado. Por ejemplo, no cualquier temperatura es buena para cada tipo de detergente, porque dependerá de su composición química y los auxiliares de lavado. Algunos auxiliares de lavado, actúan mejor a determinadas temperaturas, por ejemplo el perborato sódico actúa a 60º – mínimo – y la lejía a 30º, máximo. 

VENTAJAS DE UTILIZAR TEMPERATURAS ALTAS: 40°-50°-60°-90°

4. Acelera el proceso y por tanto las impurezas fijadas en la superficie se desprenden con más facilidad.

5. Ablanda la suciedad en la trama del tejido, haciendo que disminuya la tensión de las fibras y facilitando la acción mecánica. De esta manera se elimina mejor la suciedad.Se aconseja para: ropa muy sucia y colores blancos o claros.

INCONVENIENTES DE UTILIZAR TEMPERATURAS ALTAS

1.Encoge la ropa.

2.Se puede producir desteñidos.

3.Se fijan las arrugas.

4.Se pueden aflojar los resortes de las prendas.

 

VENTAJAS DE UTILIZAR TEMPERATURAS BAJAS : 0°-20°-30°

1.Se ahorra energía.

2. Se prolonga la vida útil de la ropa.

3. Se mantienen mejor los colores fuertes. El “peligro” de los colores fuertes o intensos, es que pueden desteñir. Para saber si la ropa destiñe, lee esta entrada.

Se aconseja para:

  • Ropa con suciedad normal.
  • Ropa de color oscuro.
  • Ropa delicada: se aconseja lavar a 0º.

5.- ¿Es importante el tiempo en el lavado de la ropa?

  • Al igual que la temperatura – siempre pensamos que si el agua es más caliente la ropa queda más limpia –  el tiempo es un factor que influye en el lavado de la ropa, pero no necesariamente cuánto más tiempo está la ropa dentro de la lavadora, quedará más limpia. A los 5 minutos se elimina el 85 % de la suciedad ¿qué pasa después?
  • El problema es que existe la posibilidad de que la suciedad se “redeposite” en el tejido. Con la llegada de los programadores electrónicos, las lavadoras cada vez tienen más opciones de temporización.
  • Un programa corto de 1/2 hora es útil para cuando tenemos prisa y la ropa no está muy sucia.
  • Por el contrario, los programas largos ayudan a ahorrar energía permitiendo bajar la temperatura del agua y compensándola con un mayor tiempo de exposición de la ropa con el detergente.

6.- Consejos para el “profesor

Como podéis ver, apreciados lectoreslos “contraci’ossejos” de Paco Heras, educador del Centro Nacional de Educación Ambiental” son evidentes y cargados de razonamientos y experiencia. No se pueden aconsejar opiniones e inexactitudes como normas de fe. El profesor sabrá mucho del Medio Ambiente, pero no tiene ni idea de cómo lavar la ropa ni cómo funcionan las lavadoras.

Como diría aquel genial catalán Eugeni, “¿Saben aquel que diu (dice): “zapatero a tus zapatos”?. Pues eso. Aplíquese el cuento. No líe con las cosas que no sabe. Dedíquese al Medio Ambiente, que se lo agradecerá.

 

Y aquí termina por hoy este articulo que se ha publicado el lunes día 16 de Abril, que espero os sea útil. Os anuncio también que ya está en marcha el próximo artículo a publicar el siguiente lunes, como vengo haciendo habitualmente. Gracias por vuestra atención y seguimiento.

 

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Cocción Consumo eléctrico Electrodomésticos

Electrodomésticos de la cocina ¿Cómo nos interesa más, que funcionen: con gas o electricidad?

Este artículo de hoy viene de la lectura del trabajo realizado por TERESA BELAIRE, en la revista de CONSUMER de EROSKI titulada  “En la cocina, ¿Luz o gas?, del 13 de Septiembre de 2.016

La autora dice “Para ver qué sale más a cuenta entre vitrocerámica, inducción o gas, se debe tener en cuenta el tiempo y la energía que se ahorra entre fogones y el coste de las tarifas de luz y gas”. Se trata de un buen artículo, pero que, a mi entender, contiene algunos errores y ausencias. Por eso voy a añadir a los textos de la autora (en letra cursiva) los datos e informaciones que, a mi juicio, o no están completos o contienen errores o inexactitudes.

Como es habitual, comenzaré señalando los contenidos de este artículo:

  1. Introducción al tema
  2. ¿Cuál es la inversión inicial de la encimera que pongamos?
  3. Entonces, ¿Cuál es la mejor opción?

Vamos a desarrollar cada uno de los temas.

  1. Introducción al tema

Dice la autora:

“El uso de las placas de inducción y las vitrocerámicas se impone sobre la cocina clásica a gas. La estética, así como la seguridad de eliminar los fuegos, son valores que destacan para dar el salto a las soluciones eléctricas. Pero ¿también es una cuestión de ahorro? En este artículo se revisan los pros y contras de las cocinas de inducción, vitrocerámicas y encimeras de gas, en busca de la opción más interesante, tanto por comodidad como para el bolsillo”

  1. ¿Cuál es la inversión inicial de la encimera que pongamos?

Dice la autora…

“Quien esté pensando en reformar su cocina es posible que se haya planteado cambiar los tradicionales fogones de gas por una cocina eléctrica; es decir, dejar de pagar el gas natural (o bombona de butano) para sumar este electrodoméstico a la factura de la luz. Ahora bien, ¿es una buena opción? Para empezar se debe tener en cuenta el coste del aparato; es decir, la inversión inicial que se debe asumir.

En la actualidad, se pueden encontrar encimeras de gas desde 75 euros, mientras que las eléctricas varían su precio en función de si son de inducción o vitrocerámica. Tanto unas como otras superan con creces el coste de la versión de gas. Para hacerse una idea, el modelo más económico que ofrecen los principales comercios parte de los 134 euros si es vitrocerámica (cuatro fuegos) y 219 euros en el caso de la inducción (tres fogones)”

La autora se olvida de otra posibilidad, que es la encimera de “CRISTAL-GAS”, que si bien funciona con gas, la placa que soporta los quemadores es de cristal, por lo que la principal dificultad del gas, y su rechazo, es la base del quemador, normalmente de acero, que se ensucia con extrema facilidad y que cuesta de limpiar. Si la base se pone de cristal, su limpieza es idéntica que la vitrocerámica de inducción: simplemente pasando una bayeta jabonosa se elimina la suciedad con la misma facilidad que la vitrocerámica de inducción. Observemos que insisto en la comparación con la vitrocerámica de inducción, que como luego explicaré, es muchísimo más fácil de limpiar que la vitrocerámica electica tradicional.

Lo dicho sobre este tema desmonta una parte del razonamiento de que los quemadores a gas son sucios y cuestan mucho de limpiar. En cambio su precio es inferior a la vitrocerámica de inducción e incluso a la vitrocerámica normal. En mi casa, además de la vitrocerámica de inducción, instalamos una de cristal gas de tres potencias y después de 7 años no tiene ni un solo rasguño: tan brillante como el primer día y limpiándola sencillamente con una bayeta jabonosa.

“Pero no solo debe preocupar el coste de la encimera. En el caso de decantarse por la modalidad de inducción, hay que sumar el menaje de cocina. En definitiva, un buen pico para empezar. ¿Valdrá la pena?”

Efectivamente, en el caso de la vitrocerámica de inducción hay que cambiar las sartenes y ollas pues es imprescindible que todos estos elementos tengan en su base partículas férriticas, ya que la inducción solo funciona cuando la base del recipiente es magnética,

A la pregunta que se hace la autora sobre los costes de ese nuevo menaje ¿Vale la pena? Mi respuesta sería que por supuesto que vale la pena. Cambiar todo el menaje de cocina a apto para la inducción cuesta menos de 100 € y las ventajas de la encimera de inducción sobre la vitrocerámica tradicional son importantes: facilidad de limpieza pasando simplemente una bayeta jabonosa para dejar el cristal vitrocerámico perfecto y limpio, y por otra razón que vale la pena tener en cuenta: Si cocinar con gas cuesta aproximadamente la cuarta parte que cocinar con electricidad, y las encimeras vitrocerámicas eléctricas de inducción consumen la mitad que las encimeras vitrocerámicas normales, además de su mejor aportación (a mi juicio): la facilidad de limpieza, cosa que en las vitrocerámicas normales nunca se consigue, poniéndose con el tiempo la superficie hecha unos zorros, por más “vitroclenes” que se le apliquen. Con el tiempo, esas placas quedaran exactamente igual que las “feas” del anuncio, por más producto y de la mejor calidad que se utilice.

  1. Entonces, ¿Cuál es la mejor opción?

Dice la autora:

La instalación de cocinas de inducción ha crecido bastante pese a su precio. Esto se debe a que, entre sus virtudes, destacan por ser las más rápidas en calentar la comida sin emitir calor residual. Por lo cual, se requiere menos energía eléctrica, menos tiempo de dedicación en la cocina y, además, uno evita quemarse si apoya la mano en un despiste. Por otro lado, se les atribuye ser sencillas de limpiar, así como un mantenimiento menos concienzudo que para las de gas”

Entre las virtudes de la vitrocerámica de inducción, está, efectivamente, la que dice la autora: es más rápida. Se tarda menos tiempo en cocinar. Sin embargo, lo que dice de que “…cocina sin emitir calor residual” creo que no está suficientemente explicado. En realidad lo que sucede es que en la encimera vitrocerámica tradicional la energía eléctrica consumida se emplea para calentar la propia placa de cristal de la encimera y ésta calienta luego el fondo del recipiente por conducción y a su vez, el fondo del recipiente calienta la totalidad del recipiente y su contenido. Por estas razones y no otras se ahorra energía alrededor de un 45-50 % en la vitrocerámica de inducción respecto a la tradicional.

En cuanto a la afirmación además, uno evita quemarse si apoya la mano en un despiste” refiriéndose a que la placa vitrocerámica está muy caliente pero no así la de inducción…Pues yo “no pondría la mano en el fuego” (en la vitrocerámica de inducción) puesto que la autora se olvida de que el funcioinami8ento de la inducción es “pasar” el calor directamente al recipiente (sartén, olla, etc,), sin calentar la placa, pero cuando ese calor pasado al recipiente y éste a su vez lo pasa a la comida que se está cocinando, ese conjunto caliente ya, pasa a su vez una parte de calor a la la placa de inducción. Por eso digo que si haces lo que dice la autora, posiblemente te arrepientas y te acuerdes “de alguien” al quemarte.

“No obstante, si la duda está entre poner cocina de gas o vitro, hay que tener en cuenta otros aspectos. Las de gas son más inseguras, puesto que se añade el factor fuego en la cocina. Por otro lado, exige revisiones periódicas para evitar posibles fugas. Sin embargo, es la opción que conlleva menos consumo energético, ya que calienta más rápido que la vitrocerámica. En cambio, esta última es más sencilla de limpiar”

Las placas de gas tienen un termopar de control de seguridad que cierra  automáticamente el gas si en la encimera se apaga la llama. Respecto a las revisiones obligatorias anuales de los aparatos a gas, son necesarias,  y obligatorias para la seguridad de las instalaciones de gas y son gratuitaspues ia compañía suministradora del gas es quien se ocupa de ello.

En cuanto a la afirmación de la autora “. Sin embargo, es la opción que conlleva menos consumo energético, ya que calienta más rápido que la vitrocerámica. No es correcto decir que consume más energía porque calienta más rápido, por lo que no sería lógico es contratar el gas natural solo para unas placas de cocina, a menos que se utilice mucho la cocina.

Respecto a lo que dice “…se les atribuye ser sencillas de limpiar, así como un mantenimiento menos concienzudo que para las de gas”. Eso es correcto, menos en el caso de las placas de cristal-gas, ya descritas, que tienen las mismas ventajas sobre la limpieza que las de inducción, y además son más económicas no solo de compra, sino de consumo (la mitad de coste de consumo que las de inducción y la cuarta parte que las vitrocerámicas normales.

Espero que mis observaciones hayan servido para concretar algunos puntos no aclarados por la autora en su interesante artículo.

Si te ha interesado lo que has leído aquí, díselo a tus familiares y amigos. Posiblemente también les interese. Y si quieres luchar contra la publicidad engañosa, recomienda este blog.